El rol del Maestro frente a una crisis

El rol del Maestro frente a una crisis

Juan “Nardi” Garcia, Ibicuy. Entre Ríos. Argentina. 28/03/2020

Puedo decir que en distintas partes de Latinoamérica estamos atravesando un cierto “ahogo social” vinculado a un virus que se ha propagado. Todos sabemos esto. Pero ¿Cómo “abofetea” a la educación primaria ésta particular situación?

Una de las propuestas inmediatas que ha surgido en mi contexto escolar recientemente ha sido la de recurrir nuevamente al uso (digamos más responsable y serio) de las redes virtuales masivas como lo son: Facebook, Whatsap o el correo electrónico. 

La triangulación FAMILIA-ESCUELA-DOCENTE, una vez más se ha virtualmente fortalecido y entrelazado a través de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación). Mucho tiempo se ha venido pregonando la incorporación de ellas como un diferente recurso educativo, siendo su utilización en algunos territorios, muy “escueta” mientras que en otros, no tanto. Por si acaso, ¿No estaremos transitando la antesala de una alternativa virtual para la escolaridad primaria?

Dicen que en toda crisis además de un aprendizaje se fortalecen las estrategias y la innovación sobre todo mientras se intenta salir de ella. Esta no es la excepción. Gracias a Dios!!! de repente afloraron muchísimas estrategias y alternativas como “nuevas” propuestas de enseñanza aprendizaje, en pos de fortalecer las trayectorias educativas de los alumnos/as. 

Éstas y tantas otras alternativas nos alientan e incentivan a seguir por el camino de una educación inclusiva y que de una manera u otra llegue a todos los estudiantes, niños y niñas. Por supuesto, de una mano extendida que siempre está la de miles de maestros y maestras de una ESCUELA que ha resistido y resiste frente a diferentes “sacudones sociales”.

Honor y gratitud a ustedes mis colegas latinoamericanos por su ardua labor y profesionalización frente a tales adversidades. Dios los bendiga!!!

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Gerardo Salas, sacerdote católico

Todo momento es una oportunidad para pensar, reflexionar y asumir retos, desafíos en bien del Reino de Dios. Congregarnos en torno al Señor es poder celebrar con gratitud, el testimonio de San Juan Bosco, cristiano  con visión de Iglesia, que dedicó su vida a formar a tantos jóvenes en pro de una sociedad mejor y de una Iglesia más evangelizadora; por ello lo recuerda hoy la Iglesia en su liturgia. 

Comenzaría esta reflexión dejándonos interpelar ¿Cuál es la virtud que Usted cree que más necesita?, tal vez haciendo esta pregunta encontraremos que el gran número de personas suelen decir yo necesito tener mayor paciencia, otros dirán yo he perdido totalmente la confianza, he perdido la confianza en la familia, en mí mismo. 

La paciencia y la confianza son dos virtudes que no son muy abundantes hoy en día y son tan necesarias, estas virtudes, esa paciencia y esa confianza están muy bien descritas en el evangelio de hoy.

Porque Cristo nos está hablando de una semilla, una semilla que se siembra, que va creciendo a su propio ritmo. Sin embargo en nuestras vidas nos aborda realidades que nos impide valorar el ritmo de las cosas, nos salta la angustia, la desesperación, la ansiedad, el estrés, entre otros, No obstante, vemos como  Cristo nos  advierte que  con gritarle a la semilla, echarle más agua, más agua y más agua, si juntar la semilla con el abono, halar la semilla para que crezca, nada de esto va a dar buenos resultados. El mundo de la agricultura nos enseña muchas cosas prácticas y una de las cosas que nos enseña es la paciencia; la paciencia y la confianza en lo que va a suceder. Una enseñanza preciosa  la que Jesús nos da. 

Hay momentos en que los cristianos tenemos que parar en nuestra actividad evangelizadora y considero que es el objetivo de este encuentro, para entender que tal vez dormir de noche, tal vez, discernir pausadamente, podrá entenderse mejor que “la semilla germina y va creciendo sin que el sembrador sepa cómo”, es la respuesta a muchas preocupaciones en la tarea a desarrollar en este departamento.

Ustedes estos días están de alguna manera recogiendo los frutos sembrados por otros, pero se hace apremiante, oxigenar la tierra desde la experiencia del rotar de nuevo el terreno para sembrar nuevas semillas, esto nos lo enseña el sembrador, si no el terreno se cansa y puede llegar a la aridez, por ello es oportuno ver nuevos frutos para la generación de hoy y del mañana, sin omitir la experiencia del pasado, el esfuerzo y la constancia de quienes sembraron en nosotros tanto la paciencia y la confianza, de llevar adelante en esta realidad país, un nuevo amanecer educativo, que transforme y dé esperanza a una sociedad nueva al estilo de Jesús, adelantándose a las necesidades de las futuras generaciones.

Cuidado con la tentación del quedarse mirando el pasado, ello puede estancar los procesos que pueden hacer cambiar el rumbo del hombre de hoy y se pueden convertir solo en eventos bonitos y maquillados que adormecen  o anestesian el camino del progreso formativo.

El Papa Francisco el (25-06-18) expresó “Solo cambiando la educación, se puede cambiar el mundo. Para hacer esto es necesario las siguientes sugerencias: hacer red, no dejarse robar la esperanza y buscar el bien común”

“Un programa de pensamiento y de acción basado en principios” que “podrán contribuir, a través de la educación, a la construcción de un provenir en el cual la dignidad de la persona y la fraternidad universal sean los recursos globales a los que todo ciudadano del mundo pueda acceder”.

Continua el Papa señalando que para hacer eficaces los proyectos educativos, estos deben obedecer a tres criterios esenciales: identidadcalidad y bien común.

La identidad —afirma el Pontífice— exige coherencia y continuidad con la misión de la escuela, de la universidad y de los centros de investigación nacidos, promovidos o acompañados por la Iglesia y abiertos a todos. “Estos valores son fundamentales para insertarse en el surco trazado por la civilización cristiana y por la misión evangelizadora de la Iglesia. Con ella podrán contribuir en indicar los caminos a seguir para dar respuestas actuales a los dilemas del presente, teniendo una mirada de preferencia por los más necesitados”.

Otro criterio esencial es la calidad —afirma el Santo Padre—. Este es el faro seguro para iluminar toda iniciativa de estudio, investigación y educación. Esta es necesaria para realizar alianzas de excelencia interdisciplinares que son recomendadas por los documentos conciliares.

No puede faltar el objetivo del bien común —afirma el Papa Francisco—, y este no es fácil de definir en nuestras sociedades marcadas por la convivencia de ciudadanos, grupos y pueblos de culturas, tradiciones y credos diferentes. Se necesita ampliar los horizontes del bien común, educar a todos a la pertenencia de la familia humana

El Papa Francisco (8-6-19) explicó que actualmente se da una deconstrucción del humanismo y para enfrentar esa situación “necesitamos la sinergia de las diferentes realidades educativas. La primera es la familia, como lugar donde se aprende a salir de sí mismo y ‘a ponerse delante del otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a vivir juntos’”.

El Pontífice explicó que las instituciones educativas católicas tienen la misión de ofrecer horizontes abiertos a la trascendencia, porque la educación católica ‘marca la diferencia’ al cultivar valores espirituales en los jóvenes”.

“El educador debe ser competente, cualificado y, al mismo tiempo, rico en humanidad, capaz de estar con los alumnos para promover su crecimiento humano y espiritual. El educador debe unir en sí mismo las cualidades de la enseñanza y la capacidad de atención y cuidado amoroso de las personas. Para ambos aspectos es necesaria una formación permanente, que ayude a los profesores y líderes a mantener su profesionalidad y, al mismo tiempo, a cuidar su fe y su motivación espiritual”.

Para el Papa Francisco, “otro peligro que amenaza la delicada tarea de la educación es la dictadura de los resultados. La cual considera a la persona como un objeto ‘laboratorio’ y no tiene interés en su crecimiento integral. También ignora sus dificultades, sus errores, sus miedos, sus sueños, su libertad”.

“Este enfoque –dirigido por la lógica de la producción y el consumo– pone el énfasis principalmente en la economía y parece equiparar artificialmente a los hombres con las máquinas. Para superar este obstáculo es necesario poner a toda la persona en el centro de la acción educativa”.

 Ante esto San Pablo nos recuerda: “Pablo plantó, Apolo regó, pero el que da el crecimiento es Dios”. Dejemos a Dios hacer su tarea, que es la principal. Hagamos la nuestra: sembrar, abonar, cuidar la tierra sembrada, acoger a Cristo, cultivar la amistad con Él, seguir sus indicaciones, predicar y ser testigos de su evangelio, dormir, descansar. Sembrar es la tarea de todos para poder reconstruir.

Desde esas grandes virtudes de la paciencia y la confianza; el nuevo desafío que el Papa Francisco está confiando al campo de la educación, es precisamente,  “reconstruir el pacto educativo global”, dice el Pontífice “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión”.

Al inicio de este milenio, recuerda el Papa San Juan Pablo II en la carta apostólica Novo millennio ineunte, el gran desafío de la Iglesia consiste en “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión” (n. 43). Para que el apostolado dé frutos de bien, es indispensable que las comunidades vivan un espíritu de fraternidad mutua y real. Para realizar un único proyecto educativo y pastoral, es necesario que todas las comunidades estén unidas por un firme espíritu de familia. Que cada comunidad sea verdadera escuela de fe y de oración abierta a los jóvenes, donde sea posible compartir sus expectativas y dificultades, y responder a los desafíos que deben afrontar los adolescentes y los jóvenes.

Concluyo animando a todos ustedes a seguir creyendo en las capacidades y potencialidades que Dios les ha dado para llevar adelante la tarea desafiante de educar para la vida, para un mejor mañana, para una mejor Venezuela más humana y más fraterna.

Así sea.

PENSANDO EN LA REALIDAD DE LOS QUE MIGRAN.

PENSANDO EN LA REALIDAD DE LOS QUE MIGRAN.
Peggy Vivas

No soy educadora ni trabajo en institución educativa formal, sin embargo, a través de Cáritas del Vicariato Apostólico del Caroní, ubicado en Santa Elena de Uairén, hemos tenido un acercamiento a instituciones educativas públicas en las periferias de la ciudad, con el propósito de brindar apoyo a la alimentación a niñas, niños y adolescentes que, como sabemos, son los más afectados por las escasas posibilidades de nuestras familias de brindar lo que necesitan y desde la ventana del lado de afuera de las aulas puedo observar algunas cosas.

La vulnerabilidad de un grupo importante de niños, niñas y adolescentes es producida por la inmigración. Familias de otros estados o de otras ciudades del Estado Bolívar viajan a Santa Elena de Uairén buscando oportunidades en una región que parece prometedora, deslumbra por la minería y lo próximo a Brasil con lo cual los alimentos están asegurados y se le puede enviar comidita a la familia que queda en el lugar de origen. Pero esta población enfrenta varias dificultades: no es tan fácil encontrar el sustento ni dónde vivir, en el mejor de los casos logran ubicarse temporalmente con extraños, la mayoría llega a los lugares en barracas improvisadas, sin condiciones mínimas ni servicios básicos; se rebuscan en la economía informal, viven o más bien sólo comen con lo que hacen en el día. Estas familias también se enfrentan a la tristeza y depresión por estar lejos de los suyos; van generando relaciones desde la violencia explotando por el cúmulo de problemas que viven, y ¿quién no lo haría en estas circunstancias?

Este es el panorama familiar que viven muchos de nuestros niños, niñas y adolescente. Y en la escuela, aquellos que son inscritos porque existe un grupo desescolarizado, también advierten otro tanto de dificultades… Una de ellas es la falta de alimentos balanceados, faltando a una de las promesas de alimentar a los niños de la patria hecha por el gobierno. Cuando no hay comida en las escuelas (entre octubre 2019 y febrero de 2020 llegó sólo una vez, por el tiempo de Carnaval), algunos padres prefieren dejar a sus hijos en casa, así duermen hasta tarde y sólo les dan una comida al día. Dentro de las escuelas hay otras problemáticas: Personal docente que renuncia porque el sueldo no les da para mantener a su familia, o la ausencia frecuentemente de profesores justamente para procurarse el sustento; horario reducido de escuela (hasta las 10:00 am) cuando no hay alimento o agua para los baños; constantes suspensión de clases por un sin número de razones. Y hasta allí, desde la ventana no puedo ver otros aspectos propios del quehacer en el aula, como el tipo de educación que se da y cómo están aprendiendo los educandos.

En Santa Elena, entre las escuelas el trabajo hacia el futuro que se aprecian como buenos están relacionados con actividades ilícitas, porque son éstas las que generan ingresos (trabajar en la minería o con venta de gasolina). ¿Dónde quedaron aquellas hermosas ilusiones de los infantes de ser maestros, médicos, bomberos? Hoy el ser profesional no es llamativo para nuestras nuevas generaciones, “¿para qué estudiar?, si es mucho trabajo y con eso no se vive”, es lo que argumentan algunos, por cierto, ya en el bachillerato se observa abandono escolar de un grupo, los más grandecitos se van a la mina. También nos podemos preguntar en esta generación de peregrinos, ¿cómo incorporar esas  rutinas, cumplir horarios, crear hábitos, tener metas, terminar lo que se empieza?

Seguramente me dirá el lector, pero desde esta ventana todo se ve negro, ¿será que no hay alguna cosa colorida? Ciertamente, nuestra tendencia es a destacar lo negativo. El color se lo ponen el personal docente, administrativo y obrero a pesar de todo, son nuestros héroes y heroínas que luchan contra corriente y con verdadera vocación deciden ir a las aulas día a día. También son flores coloridas la alegría, ilusión, espontaneidad, manera diferente de ver las cosas que tiene esta población infantil, que nos sorprenden con sus ocurrencias y manera de ver las cosas. De seguro hay muchas cosas más que no las alcanzamos a ver.

Ante este panorama surge la preocupación sobre el desarrollo a todo nivel de nuestras niñas, niños y adolescentes; y es que todos los derechos básicos (alimentación, salud, educación, identidad…) se les están mezquinando por decir lo menos. En estas condiciones de migrantes, el desarrollo integral de esta población que transita de un lugar a otro está bien comprometido y en ellos se compromete también los adultos del futuro que levantarán sus familias y el país.

Esta realidad nos desafía. Estas circunstancias nos exigen pensar en una educación que responda a lo que vive esta población, poner el foco en nuestro niños, niñas y adolescentes, y todos unirnos en esta tarea, no sólo es trabajo de la escuela. También exige mirar más allá de la ventana, pensar en el tipo de educación a ofrecer, ¿qué habilidades promover y desarrollar?, ¿qué podemos rescatar desde la educación?, ¿cómo devolver la ilusión en la primera infancia de ser como alguien que tiene alguna profesión de servicio?, ¿qué necesitamos ir construyendo desde lo que hay ahora?, ¿cómo integrar a estas familias y qué enseñarles a ellas?, ¿qué generar en las aulas de clase para poder desarrollar al máximo a estos educandos?, ¿qué otros actores vincular para trabajar juntos, en red, para ofrecer oportunidades? Y otras preguntas que de seguro tú te harías.

Sería muy interesante unir esfuerzos para pensar en un plan educativo que propositivamente busque favorecer a las niñas, los niños y adolescentes que vienen de otras localidades, contemplando también lo que el Papa Francisco propuso en su mensaje para la Jornada Mundial de los Migrantes de 2019: acoger, proteger, promover e integrar a estos educandos, cuidando sus necesidades a partir de su realidad de inmigrantes. Sin dudas, los docentes hoy más que nunca en nuestra querida Venezuela son de los profesionales más importantes y más necesarios, ¿cómo podremos también fortalecerles y ayudarles? La educación en estos días debe ser prioridad de todos, porque todos los niños de Venezuela son nuestros hijos.

El Departamento de Educación Felicita a APEP por sus 56 años “Renovando un sueño cambiando vidas”

El Departamento de Educación Felicita a APEP por sus 56 años “Renovando un sueño cambiando vidas”

Caracas.- El Departamento de Educación de la Conferencia Episcopal Venezolana felicita a todos los miembros de la Asociación de Promoción de Educación Popular (APEP), por su quincuagésimo sexto aniversario.
La Asociación de Promoción de Educación Popular (APEP), fue Fundada por Monseñor Emilio Blaslov, sacerdote belga llegado a Venezuela en 1.955, se dio cuenta que el país necesitaba con urgencia desarrollar sus fuerzas productivas, de manera que el trabajo técnico que promoviera el desarrollo la prosperidad y al justicia se convirtieron en el norte que ha guiado el camino institucional. Se encuentra en todo el territorio nacional para ayudar a niños, jóvenes y adultos, lograr una formación técnica que los prepare en los oficios prácticos.

Son más de 150 centros que atienden una población cercana a los 65.000 estudiantes de todos los niveles con programas en las Áreas Industrial, Comercial y Hogar. La actual situación de “Escuela en casa…”, no ha significado en absoluto un cierre de actividades sino que ha obligado a una reconversión de la actividad para poder acompañar a los estudiantes en la distancia ayudando a que esta educación para el trabajo y el emprendimiento se traslade hasta allí.

Dada la contingencia actual que está atravesando el mundo por el COVID-19 se ha hecho necesario posponer cualquier actividad de encuentro presencial de los miembros de la asociación, pero no ha impedido que la Memoria se renueve como un acto de agradecimiento a Dios.
La APEP confiada en la Acción del Espíritu Santo, espera poder seguir dando su parte a Venezuela, ya que como indica Mons. Mariano Parra, Presidente de APEP “Nunca como hoy, tal como lo soñó el Padre Emilio la Educación para la Producción y el Emprendimiento fueron más necesarias en Venezuela”.

Que Dios y la Virgen los bendiga y les conceda muchos años de servicio para el bien de nuestro niños, jóvenes y adultos para que logren su plan vida.

PAUTAS DE ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR EN LOS PROCESOS ACADÉMICOS

PAUTAS DE ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR EN LOS PROCESOS ACADÉMICOS

Autora: Dra. Petra Ramírez.
Diócesis de Guasdualito – Apure.  

Desde todas las latitudes, la familia a lo largo de la historia de la humanidad siempre ha tenido transformaciones paralelas a los cambios de la sociedad;  las funciones de proteger, socializar y educar a los miembros las comparte cada vez más con otras instituciones sociales, como respuesta a necesidades de la cultura. De aquí que, la responsabilidad de acompañar se cumplen en dos sentidos: uno propio como es la protección psicosocial e impulso al desarrollo humano,  en un segundo sentido externo a ella, la adaptación a las innovaciones del entorno y especial a la inserción de sus integrantes al proceso escolar y educativo.

Dra. Petra Ramírez.

Se quiere significar que, el rol que ejercen los padres en la educación de los hijos ha cambiado, esto obedece al compromiso de se tiene con la crianza, pues pasó a un segundo plano; todo apunta a que, el acceso a la información a través de los medios de comunicación, es cada más ordinario, videojuegos, redes sociales y sobretodo la televisión, se ha convertido en un medio de cuidado, entretenimiento y enseñanza a los menores. Ante esta realidad, la madre se ha sumado a la fuerza laboral por diferentes motivos,  ya no es la principal cuidadora, por lo tanto, en esta situación la familia extendida como abuelos, tíos o parientes participan en la formación, así como guarderías o escuelas con largas jornadas, comparten el cuidado de los pequeños y jóvenes.

Teniendo como telón de fondo las ideas expuestas, en la enseñanza y aprendizaje, el acompañamiento familiar es  y seguirá siendo un baluarte para contribuir en mejorar el rendimiento académico; brindándole herramientas para que el educando, partícipe  de manera activa y dinámica en la formación holística. Es necesario mencionar que,  si la familia educa con el ejemplo, se verán mejores resultados a nivel académico, con una entrega y disposición para aprender constante por parte del estudiante. Igualmente, cuando de tareas se trata las deben hacer, con la supervisión de los padres, estos solo apoyan en aquellos temas que realmente tengan verdadera dificultad, pero hay que tener en cuenta que, el compromiso del proceso escolar, es compartido entre padres y maestros, por lo que se deben tener claros los objetivos y funciones de cada uno.

Es pertinente añadir que, los padres confíen en las capacidades de los hijos para asumir retos; en la primera infancia las tareas deben estar dirigidas al fortalecimiento de la relación afectiva de los padres e hijos; lo ideal es que, los docentes juntos con estos entreguen o presenten los procesos educativos; de acuerdo a lo encontrado en diversas fuentes hay tres ejes fundamentales sobre las cuales debe basarse la crianza y la educación en los hijos: los sentimientos humanos, el pensamiento lógico y la ética que deben tener los padres en todo este proceso de formación.

A modo de colofón, en la sociedad actual se le concede relevancia, a las calificaciones académicas y a menudo se relacionan con la actuación de los padres en los estudios de los hijos; la consecuencia más notoria, es que estos se vuelcan en la educación donde invierten cantidades de dinero, pero poco o nada de tiempo para los afectos; de allí que, se evidencian las elevadas tasas de fracaso escolar. Por lo tanto, te invito a reflexionar bajo dos interrogantes: ¿Cómo medir el tiempo que le dedicas a tus hijos? Y ¿Cómo es el educador que quieren y necesitan los estudiantes?

“Alto Apureño que se respeta es: Hospitalario, Honesto y Trabajador”

Monseñor  Pablo Modesto González.

Presentación de Publicaciones en el marco de la 113 Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Presentación de Publicaciones en el marco de la 113 Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana.
Baltazar Porras Cardozo, Cardenal-Arzobispo católico. 9/01/2020.

Hermanos y amigos presentes:

La crisis, no es, no debe ser, obstáculo para que la investigación nos ayude a dar razón de nuestra fe para poder ser esperanza para nuestro pueblo. Se ha arraigado la convicción de que el venezolano lee poco y hurga poco en sus raíces. Es una aseveración a medias pues el empeño de unas cuantas instituciones católicas intentan aportar un granito de arena para que la conciencia de cada uno tenga herramientas que le permitan discernir y decidir su propia vida y su aporte a la sociedad.

Sin la convicción de que la fe necesita nutrirse para que se dé un auténtico proceso de crecimiento y madurez, seremos como caña batida por el viento, ya que la manipulación interesada busca domesticar nuestro espíritu y conducirlo por sendas tortuosas, lejanas a los valores fundamentales de convivencia y fraternidad tan necesarios hoy.

El papa Francisco nos insiste machaconamente en la urgencia de promover procesos integrales para que la evangelización sea fermento, y esto se logra, por la profundización y reconstrucción de la educación en el sentido más amplio. “Cuando las categorías de la razón y de la ciencia son acogidas en el anuncio del mensaje, esas mismas categorías se convierten en instrumentos de evangelización; es el agua convertida en vino. Es aquello que, asumido, no sólo es redimido sino que se vuelve instrumento del Espíritu para iluminar y renovar el mundo”, nos remacha el Papa en Evangelii Gaudium, y culmina diciendo” el anuncio a la cultura implica también un anuncio a las culturas profesionales, científicas y académicas. Se trata del encuentro entre la fe, la razón y las ciencias, que procura desarrollar un nuevo discurso de la credibilidad, una original apologética que ayude a crear las disposiciones para que el evangelio sea escuchado por todos” (EG. 132). Encuentran aquí su sentido las jornadas de la Palabra de Dios y la reconstrucción del pacto educativo global, promovidos para este año por el Sumo Pontífice.

En una iglesia sinodal, es responsabilidad de pastores y fieles, de educadores y promotores, de catequistas y agentes sociales, tomar la batuta de hacer de la lectura y de los otros medios formativos que se expanden a través de las nuevas tecnologías, para que universidades y escuelas, piensen y desarrollen este empeño evangelizador de un modo interdisciplinario e integrador (cf. EG 134).

Caminando con Jesús hacia la Pascua

Caminando con Jesús hacia la Pascua

“POR MUY DURA QUE SEA LA VIDA, SIEMPRE HABRÁ ALGUIEN A TU LADO QUE HARÁ TODO LO POSIBLE PARA CONSEGUIR QUE DESDE SU SERVICIO TU TENGAS VIDA, Y SONRIAS “

(La Vida es Bella)

Margarita Rodríguez. Profesora, Coordinadora de Pastoral Educativa AVEC- La Guaira

Signos de una iglesia que ayuda en estos tiempos difíciles, ponerme a enumerar los miles de servicios, atención que están haciendo nuestros hermanos, hermanas en todo el mundo es enorme. A continuación, les muestro un ejemplo de testigos humildes de un equipo organizado: el del Centro Educativo Simón Bolívar, Caraballeda, La Guaira, que desde hace dos (2) semanas 16 de marzo hasta hoy 30/3/20 vienen realizando el Equipo Directivo, Coordinadores, Docentes, Personal Obrero su servicio de ayuda a los 350 estudiantes de los siguientes Sectores: Calle Real, el Martillo, Las Tucacas, El Funduco, Tarigua, Taricua, Casco Central, las Piedras, Calle Nueva, con el Programa Un Vaso por la Vida, un vaso de Nutrialimento gracias al apoyo de IBM Venezuela y el Dividendo Voluntario para la Comunidad hombre y mujeres voluntarios de Venezuela que hacen posible este pequeño milagro de la Misericordia.

No podemos encontrar a Dios sin encontrarnos con los otros/as como hermanos/as. Una clave importante en nuestra pastoral de Misericordia, de servicio, es generar procesos de fraternidad, que sea llena de amor, aquella que sabe correr los riesgos en la donación incluso de la propia vida, a ejemplo de Jesús. Jesús nos une, la novedad es que nos incluye en el plan salvífico. No podemos encontrar a Dios sino encuentro a mi hermano y hermana, he de aprender a incluir al otro, a no excluir.

Hoy este equipo de Gestión del Colegio Simón Bolívar Fe y Alegría me lo mostraron, supieron dar respuestas prontas, organizada, planificada, que el servicio no pusiera en riesgos vidas, y lo lograron, ¿saben por qué?, porque el amor por el hermano es su fuerza, son cristianos que han sabido correr riesgos, y van encentrando vida; ojalá que cuando todo esto termine todos hayamos aprendido que ser iglesia es saber ser testigos fieles del amor ágape, de comunidades fraternas, plenas, con coraje, con creatividad de saber solucionar problemas y no ponerles tantas trabas.

Conseguir que tu servicio tenga vida, has de partir siempre de pequeños detalles para con los que te rodean y ellos sonrían, conlleva una particularidad: saber tener ojo clínico, el de cuidar lo común, es arriesgarte incluso a fracasar, para poder así triunfar…estos días en casa ten espacios iluminados de humanidad, ten motivos nuevos de vida, arriésgate a tener detalles de cariño para los que te quieren, ten orden en tus pequeños espacios personales con que cuentas en tu casa, así aprendemos luego a organizar grandes respuestas de servicio al hermano. Basta poco para hacer grandes cosas. Reflexiona: ¿en mi casa tengo detalles de servicio cargado de amor con mis hijos, esposo/a?

La educación tarea de todos en estos momentos de crisis…

La educación tarea de todos en estos momentos de crisis…

Jean Carlos García Camargo, profesor/administrativo universitario, agente de Pastoral Universitaria. San Cristóbal, Táchira. 27/03/2020

Jean Carlos García Camargo

dscpastoraluniversitaria@gmail.com

     En los últimos días hemos visto con temor y angustia la llegada y propagación del “Coronavirus COVID-19”, declarado pandemia por la Organización Mundial para la Salud. Como medida de prevención el Ejecutivo Nacional ha decretado estado de cuarentena en toda Venezuela, y con esto la suspensión de las actividades académicas y laborales en toda la nación. Esta situación sin duda alguna genera momentos difíciles, marcados por contextos complejos, desafiantes y en constante evolución que ahora nos corresponde afrontar con sentido de esperanza.

     Desde el Secretariado Diocesano de Pastoral Universitaria de la Diócesis de San Cristóbal, queremos animarles en estos momentos que estamos viviendo a seguir trabajado, uniendo esfuerzos para la prosecución del año académico. Si bien en este momento no estamos presencialmente en la universidad, y no nos vemos las caras a diario en los pasillos universitarios, las instituciones no han cerrado, estas siguen desde nuestros hogares a través del trabajo de los profesores y el esfuerzo de los estudiantes, que unen fuerzas para seguir adelante y llevar a feliz término este año académico.

       Desde el Secretariado Diocesano de Pastoral Universitaria, en unión con todas las instituciones educativas de nuestra Diócesis, queremos agradecer a todos los docentes que durante estos días, a través de diversos modos, han desarrollado y continuarán desarrollando estrategias para desarrollar los contenidos programáticos de cada materia. Queremos invitarles a seguir trabajando, y así apostando por un mejor futuro. Somos conscientes de las limitaciones que tenemos (cortes en el flujo eléctrico y servicio de internet, cuarentena social), pero a pesar de ello asumimos el compromiso de trabajar en pro de la educación Universitaria.

     A ustedes, queridos muchachos, les invitamos a aprovechar este momento para ser proactivos, aprovechen para crear, para soñar en grande, inviertan este momento preparando sus exámenes, sean auto didactas y no se dejen vencer por la tentación de desalentarnos, de sentirnos que estamos pasando un momento de encierro. Desde sus hogares este Secretariado Diocesano sigue animándoles y apostando por ustedes.

     Debemos ver este espacio como un momento de crecimiento sin desalentarnos. La fe nos lleva a ver este periodo como un tiempo de gracia en el que no nos dejamos dominar por la prueba, sino que sabemos responder a ella con nuestras acciones. Después de la tormenta viene la calma, por esto debemos prepararnos y aprender de lo que estamos viviendo, asumiendo con calma este tiempo, cuidándonos los unos a los otros. Es una oportunidad para aprender que somos débiles y que necesitamos de la mutua cooperación. Algo muy pequeño puede destruirnos, de allí la seriedad, responsabilidad, y al mismo tiempo la serenidad con la que debemos actuar durante estas semanas.

     Hoy valoramos el esfuerzo y el sentido de pertenencia para con la Universidad por parte de todos quienes la conforman: estudiantes, personal operario, empleado, administrativo y docente, por ustedes seguimos adelante en el cumplimiento de nuestra misión.

Ánimo y adelante… esperamos mucho de ustedes. Sabíamos que Dios nos había regalado muchos talentos…

¿Cuál talento has descubierto en estos momentos de Crisis?

Pacto Educativo Global

Pacto Educativo Global

Fernando Castro Aguayo, obispo católico. La Asunción, Nueva Esparta. 13/03/2020

fcastroa@gmail.com

Requiere un compromiso profundo de los actores y promover un cambio de cultura: la educación es tarea de cada uno y de todos

Fernando Castro Aguayo, obispo católico. La Asunción, Nueva Esparta. 13/03/2020

La idea es de Francisco: está convencido de que la Iglesia y el cristiano deben incidir en todos los procesos de la vida personal y social y que la relación del hombre con la casa común es algo importante para vivir fraternalmente. En consecuencia, convoca a los actores principales de cambios para involucrarse en un pacto educativo global, que es la conjunción de todos los esfuerzos para que, de un modo muy creativo, se constituyan los ambientes adecuados para una educación inclusiva, de encuentro, de apreciar las diferencias y de fraternidad, y sobre todo que llegue a todos, especialmente a nuestra juventud.

Es un reto de unidad: promover una cultura educativa como tarea primordial de la familia, de las comunidades humanas, de la Iglesia y del Estado.

Para crecer en responsabilidad y servicio a Dios, a la familia y a la comunidad humana hay que hablar de “actores principales de cambios”. Estos son cualquier persona sensible a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes, que son los últimos destinatarios de esa aldea global educativa. Aquí entran un padre, una madre, un maestro, un profesor, un líder comunitario, un comunicador, un miembro de una junta de condominio: cualquiera que pueda ejercer un papel rector, aunque sea mínimo y pueda generar sinergias en esa comunidad humana. Se requiere desarrollar una sana inconformidad y nunca agotar la educación en “lo formal”. La familia tiene un papel determinante, insustituible: sobre esto hay mucho que trabajar y madurar.

Se trata de sumar nuestras energías en atender la “emergencia educativa” que ya Benedicto XVI había expresado con dramatismo. Requiere un compromiso profundo en promover un cambio de cultura: la educación es tarea de cada uno y de todos. Es la conciencia que se vive “para servir a los demás”. Y qué modo más sublime de vivir que acompañar fraternalmente a todos en la tarea de educar. Cada uno puede involucrarse

“…NO TENGAN MIEDO…” (San Juan Pablo II)

“…NO TENGAN MIEDO…” (San Juan Pablo II)

Wilfredo J. Yaraure D., Diácono y profesor, director Pastoral para la Educación Arquidiócesis de Coro

Wilfredo J. Yaraure

El Señor Jesús, nos dice en su palabra: “¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo”. (Mt 10, 31). Por otra parte, el 22 de octubre de 1978, en la homilía de la Misa con la que comenzó su pontificado, San Juan Pablo II animó a todos los cristianos a “no tener miedo de abrir de par en par las puertas a Cristo”. En ese tiempo era una invitación, más bien una exhortación, a estar preparados para hacer frente a los desafíos de esa época: totalitarismo comunista y capitalismo desenfrenado. Transcurridos 41 años, la exhortación del santo polaco, cobra más vigencia y actualidad que nunca. En aquella época se nos invitaba a no tenerle miedo a los hombres y sus sistemas y estructuras opresoras, hoy nos exhorta a NO TENER MIEDO a algo que no vemos cuando llega, a la pandemia. El Papa Francisco, en su bendición extraordinaria “urbi et orbi”, nos dijo “Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que los discípulos, nos sorprendió una tormenta… La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, proyectos y prioridades”. Y es que en esas agendas, proyectos y prioridades no estaba Dios, no estaba ni siquiera la más mínima expresión de preocupación por nuestro crecimiento espiritual. Sin embargo, ante la crisis, ante la tempestad y aunque nos asalte el miedo y la incertidumbre el Señor Jesús nos repite: ¿POR QUE TIENEN MIEDO?

En medio de estas circunstancias, como hombres y mujeres de Fe y Esperanza estamos llamados, primero a fortalecer y probar nuestra Fe. Tener fe significa confiar, soltar las amarras que nos dan seguridad para caminar por los senderos sorprendentes que Dios nos propone, haciendo realidad lo que dice el Salmo 23:”…aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque Tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me dan seguridad…” (Sal 23,4). La fe nos lleva a la Esperanza. Quien cree, confía y espera. El Papa Francisco, en la audiencia general del 29/03/2017 nos dio una hermosa catequesis al respecto, refiriéndose al texto bíblico Rom 4,18: “Abrahán creyó y espero contra toda esperanza”. Dijo el Papa: “El patriarca, a pesar de sus muchos años y la esterilidad de su mujer Sara, siguió creyendo en la promesa que Dios le había hecho de darle una gran descendencia. Frente a la evidencia de una realidad contraria a toda esperanza humana, él se fía de Dios con la certeza de que el Señor cumplirá sus promesas”.

La “tempestad” provocada por el covid-19 trajo consigo una cuarentena que, por esas cosas de Dios, coincide con el tiempo litúrgico de cuaresma. Al inicio de este tiempo litúrgico se nos proponía cumplir un triple objetivo: encuentro con Dios, el encuentro conmigo mismo y con los demás. La cuarentena en cuaresma nos puede (y debería) ayudarnos a valorar muchas cosas que dábamos por supuestas: la familia, la salud, el trabajo, la libertad de movimiento. Más aun, nos brinda la maravillosa oportunidad de hacer en nuestras vidas el silencio que el ruido de las actividades cotidianas no nos permite. Es una oportunidad para conocernos más profundamente a nosotros mismos, para reflexionar y revisar nuestra relación con Dios y con los demás.

En este sentido, valdría la pena preguntarnos:

  1. ¿Por qué quiero vivir?
  2. ¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida?
  3. ¿Cómo es mi relación con los que me rodea?
    Diac. Prof. Wilfredo J. Yaraure D.
    Director Pastoral para la Educación Arquidiócesis de Coro