Ante la contingencia…

Arnaldo Rondón

Arnaldo Rondón. Coordinador de Pastoral de la Seccional Caracas Centro AVEC. 27/03/2020

Un fraternal saludo de Paz y Bien. Hago un llamado en este tiempo difícil a estar unidos en oración, sabemos que nuestros centros educativos siguen trabajando en conjunto con los padres y representantes y les animamos a seguir haciéndolo en beneficio de nuestros niños y jóvenes. 

Esta cuarentena coincide con el tiempo litúrgico de cuaresma, donde la Iglesia nos invita a la conversión a volver a Dios. Aprovechemos este momento para volver a nuestro dios Padre que siempre nos espera con los brazos abiertos, como al hijo prodigo.  Dios no es el causante de esta pandemia, porque el Dios revelado por Jesús, no es el Dios que castiga, ni del que puede venir ninguna desgracia. Pero de esta circunstancia Dios puede usarla para manifestarse en nuestra vida y para su gloria,  como en el evangelio  que leímos el cuarto domingo de cuaresma, donde Dios se vale de la enfermedad del ciego para manifestar su obra y esta enfermedad no era consecuencia ni de sus pecados, ni el de sus padres. (Jn 9,1-3)

¿Qué nos estará diciendo Dios en este momento¬? En cuaresma se nos pide retirarnos como Jesús se retiró en el desierto, para encontrarnos con Dios, ahora tenemos la oportunidad, estamos viviendo un retiro obligado por las circunstancia, pero que puede ser una gracia, aprovechemos este momento para encontrarnos con nosotros mismos y con Dios, hacer silencio interior, revisar nuestras vidas. Todos los días vivimos apresurados, ¿qué buscamos? Es la oportunidad de replantearnos el propósito de nuestra vida, ¿tanto ajetreo para qué?  Pensamos que aprovechamos el tiempo si tenemos una retribución material, y ahora ¿estamos perdiendo el tiempo o podemos transformar este tiempo en tiempo de gracia?

Este tiempo puede ser propicio para encontrarnos con Dios, con nosotros mismos y con nuestra familia. Tal vez es tiempo de cuestionar nuestro papel como padres en la educación de nuestros hijos, la escuela es necesaria, pero el amor y la educación que reciben en su casa, de su familia no será nunca reemplazable. 

Es tiempo adecuado para revisar nuestras relaciones familiares, este momento de retiro nos hace revalorizar en contacto con el otro y darnos cuenta como se ha empobrecido la comunicación y nos quedamos sólo con las redes sociales, alejándonos de los más cercanos.  No somos una isla necesitamos de los otros, el mismo Jesús en su encuentro con la samaritana le manifiesta su necesidad del otro. (Jn 4)

Estamos llamados a servir al otro desde el amor y caridad, el mandato del amor de Jesús es urgente en estos momentos, no cerremos el corazón los que nos necesitan, no lo cerremos a las personas cercanas a los miembros de nuestra familia sin perdonar cuando nos ofenden. 
Estamos en un tiempo propicio para nuestra conversión ¿qué actitudes no me están ayudando a mi encuentro con Dios y con mis hermanos? Por qué no replantear nuestras vidas para que cuando todo esto termine, ¡vivamos una vida resucitada, una vida nueva en Cristo Jesús!

No dejemos de orar en nuestras hogares, no olvidemos que la familia es ¨Iglesia domestica´´ escuchémonos en familia en este tiempo con el corazón, escuchemos lo que decimos, escuchemos nuestras actitudes, los silencios, Dios habla a través de cada uno de nosotros. 
¡Hermanos, mantengamos la esperanza, la última palabra no la tiene una enfermedad, no la tiene la muerte, la tiene Cristo Jesús! Dios les bendiga