“…NO TENGAN MIEDO…” (San Juan Pablo II)

Wilfredo J. Yaraure D., Diácono y profesor, director Pastoral para la Educación Arquidiócesis de Coro

Wilfredo J. Yaraure

El Señor Jesús, nos dice en su palabra: “¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo”. (Mt 10, 31). Por otra parte, el 22 de octubre de 1978, en la homilía de la Misa con la que comenzó su pontificado, San Juan Pablo II animó a todos los cristianos a “no tener miedo de abrir de par en par las puertas a Cristo”. En ese tiempo era una invitación, más bien una exhortación, a estar preparados para hacer frente a los desafíos de esa época: totalitarismo comunista y capitalismo desenfrenado. Transcurridos 41 años, la exhortación del santo polaco, cobra más vigencia y actualidad que nunca. En aquella época se nos invitaba a no tenerle miedo a los hombres y sus sistemas y estructuras opresoras, hoy nos exhorta a NO TENER MIEDO a algo que no vemos cuando llega, a la pandemia. El Papa Francisco, en su bendición extraordinaria “urbi et orbi”, nos dijo “Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que los discípulos, nos sorprendió una tormenta… La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, proyectos y prioridades”. Y es que en esas agendas, proyectos y prioridades no estaba Dios, no estaba ni siquiera la más mínima expresión de preocupación por nuestro crecimiento espiritual. Sin embargo, ante la crisis, ante la tempestad y aunque nos asalte el miedo y la incertidumbre el Señor Jesús nos repite: ¿POR QUE TIENEN MIEDO?

En medio de estas circunstancias, como hombres y mujeres de Fe y Esperanza estamos llamados, primero a fortalecer y probar nuestra Fe. Tener fe significa confiar, soltar las amarras que nos dan seguridad para caminar por los senderos sorprendentes que Dios nos propone, haciendo realidad lo que dice el Salmo 23:”…aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque Tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me dan seguridad…” (Sal 23,4). La fe nos lleva a la Esperanza. Quien cree, confía y espera. El Papa Francisco, en la audiencia general del 29/03/2017 nos dio una hermosa catequesis al respecto, refiriéndose al texto bíblico Rom 4,18: “Abrahán creyó y espero contra toda esperanza”. Dijo el Papa: “El patriarca, a pesar de sus muchos años y la esterilidad de su mujer Sara, siguió creyendo en la promesa que Dios le había hecho de darle una gran descendencia. Frente a la evidencia de una realidad contraria a toda esperanza humana, él se fía de Dios con la certeza de que el Señor cumplirá sus promesas”.

La “tempestad” provocada por el covid-19 trajo consigo una cuarentena que, por esas cosas de Dios, coincide con el tiempo litúrgico de cuaresma. Al inicio de este tiempo litúrgico se nos proponía cumplir un triple objetivo: encuentro con Dios, el encuentro conmigo mismo y con los demás. La cuarentena en cuaresma nos puede (y debería) ayudarnos a valorar muchas cosas que dábamos por supuestas: la familia, la salud, el trabajo, la libertad de movimiento. Más aun, nos brinda la maravillosa oportunidad de hacer en nuestras vidas el silencio que el ruido de las actividades cotidianas no nos permite. Es una oportunidad para conocernos más profundamente a nosotros mismos, para reflexionar y revisar nuestra relación con Dios y con los demás.

En este sentido, valdría la pena preguntarnos:

  1. ¿Por qué quiero vivir?
  2. ¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida?
  3. ¿Cómo es mi relación con los que me rodea?
    Diac. Prof. Wilfredo J. Yaraure D.
    Director Pastoral para la Educación Arquidiócesis de Coro