Presentación de Publicaciones en el marco de la 113 Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Baltazar Porras Cardozo, Cardenal-Arzobispo católico. 9/01/2020.

Hermanos y amigos presentes:

La crisis, no es, no debe ser, obstáculo para que la investigación nos ayude a dar razón de nuestra fe para poder ser esperanza para nuestro pueblo. Se ha arraigado la convicción de que el venezolano lee poco y hurga poco en sus raíces. Es una aseveración a medias pues el empeño de unas cuantas instituciones católicas intentan aportar un granito de arena para que la conciencia de cada uno tenga herramientas que le permitan discernir y decidir su propia vida y su aporte a la sociedad.

Sin la convicción de que la fe necesita nutrirse para que se dé un auténtico proceso de crecimiento y madurez, seremos como caña batida por el viento, ya que la manipulación interesada busca domesticar nuestro espíritu y conducirlo por sendas tortuosas, lejanas a los valores fundamentales de convivencia y fraternidad tan necesarios hoy.

El papa Francisco nos insiste machaconamente en la urgencia de promover procesos integrales para que la evangelización sea fermento, y esto se logra, por la profundización y reconstrucción de la educación en el sentido más amplio. “Cuando las categorías de la razón y de la ciencia son acogidas en el anuncio del mensaje, esas mismas categorías se convierten en instrumentos de evangelización; es el agua convertida en vino. Es aquello que, asumido, no sólo es redimido sino que se vuelve instrumento del Espíritu para iluminar y renovar el mundo”, nos remacha el Papa en Evangelii Gaudium, y culmina diciendo” el anuncio a la cultura implica también un anuncio a las culturas profesionales, científicas y académicas. Se trata del encuentro entre la fe, la razón y las ciencias, que procura desarrollar un nuevo discurso de la credibilidad, una original apologética que ayude a crear las disposiciones para que el evangelio sea escuchado por todos” (EG. 132). Encuentran aquí su sentido las jornadas de la Palabra de Dios y la reconstrucción del pacto educativo global, promovidos para este año por el Sumo Pontífice.

En una iglesia sinodal, es responsabilidad de pastores y fieles, de educadores y promotores, de catequistas y agentes sociales, tomar la batuta de hacer de la lectura y de los otros medios formativos que se expanden a través de las nuevas tecnologías, para que universidades y escuelas, piensen y desarrollen este empeño evangelizador de un modo interdisciplinario e integrador (cf. EG 134).