PAUTAS DE ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR EN LOS PROCESOS ACADÉMICOS

Autora: Dra. Petra Ramírez.
Diócesis de Guasdualito – Apure.  

Desde todas las latitudes, la familia a lo largo de la historia de la humanidad siempre ha tenido transformaciones paralelas a los cambios de la sociedad;  las funciones de proteger, socializar y educar a los miembros las comparte cada vez más con otras instituciones sociales, como respuesta a necesidades de la cultura. De aquí que, la responsabilidad de acompañar se cumplen en dos sentidos: uno propio como es la protección psicosocial e impulso al desarrollo humano,  en un segundo sentido externo a ella, la adaptación a las innovaciones del entorno y especial a la inserción de sus integrantes al proceso escolar y educativo.

Dra. Petra Ramírez.

Se quiere significar que, el rol que ejercen los padres en la educación de los hijos ha cambiado, esto obedece al compromiso de se tiene con la crianza, pues pasó a un segundo plano; todo apunta a que, el acceso a la información a través de los medios de comunicación, es cada más ordinario, videojuegos, redes sociales y sobretodo la televisión, se ha convertido en un medio de cuidado, entretenimiento y enseñanza a los menores. Ante esta realidad, la madre se ha sumado a la fuerza laboral por diferentes motivos,  ya no es la principal cuidadora, por lo tanto, en esta situación la familia extendida como abuelos, tíos o parientes participan en la formación, así como guarderías o escuelas con largas jornadas, comparten el cuidado de los pequeños y jóvenes.

Teniendo como telón de fondo las ideas expuestas, en la enseñanza y aprendizaje, el acompañamiento familiar es  y seguirá siendo un baluarte para contribuir en mejorar el rendimiento académico; brindándole herramientas para que el educando, partícipe  de manera activa y dinámica en la formación holística. Es necesario mencionar que,  si la familia educa con el ejemplo, se verán mejores resultados a nivel académico, con una entrega y disposición para aprender constante por parte del estudiante. Igualmente, cuando de tareas se trata las deben hacer, con la supervisión de los padres, estos solo apoyan en aquellos temas que realmente tengan verdadera dificultad, pero hay que tener en cuenta que, el compromiso del proceso escolar, es compartido entre padres y maestros, por lo que se deben tener claros los objetivos y funciones de cada uno.

Es pertinente añadir que, los padres confíen en las capacidades de los hijos para asumir retos; en la primera infancia las tareas deben estar dirigidas al fortalecimiento de la relación afectiva de los padres e hijos; lo ideal es que, los docentes juntos con estos entreguen o presenten los procesos educativos; de acuerdo a lo encontrado en diversas fuentes hay tres ejes fundamentales sobre las cuales debe basarse la crianza y la educación en los hijos: los sentimientos humanos, el pensamiento lógico y la ética que deben tener los padres en todo este proceso de formación.

A modo de colofón, en la sociedad actual se le concede relevancia, a las calificaciones académicas y a menudo se relacionan con la actuación de los padres en los estudios de los hijos; la consecuencia más notoria, es que estos se vuelcan en la educación donde invierten cantidades de dinero, pero poco o nada de tiempo para los afectos; de allí que, se evidencian las elevadas tasas de fracaso escolar. Por lo tanto, te invito a reflexionar bajo dos interrogantes: ¿Cómo medir el tiempo que le dedicas a tus hijos? Y ¿Cómo es el educador que quieren y necesitan los estudiantes?

“Alto Apureño que se respeta es: Hospitalario, Honesto y Trabajador”

Monseñor  Pablo Modesto González.