Hagamos de la cuarentena colectiva, una cuarentena productiva.

Irama Cardozo Quintana
Psicóloga, UCV. Magíster en Psicología, USB.
Investigadora del Instituto de Psicología, UCV.

El coronavirus nos tomó por sorpresa, especialmente porque tuvimos que hacer de manera brusca un alto en nuestra rutina y adherirnos de manera forzada a un régimen de aislamiento social. Además, a diario vemos las noticias de que en varios países se ha ordenado a los ciudadanos mantenerse en sus hogares para evitar la propagación del virus, información que muchas veces nos abruma y nos deja múltiples interrogantes.

En situaciones que implican cambios bruscos en nuestras rutinas, podemos experimentar ansiedad, rabia, incertidumbre, incomodidad, tristeza o confusión entre otros malestares emocionales. Así mismo, en esta situación específica, podemos sentir aburrimiento, dificultad para organizar nuestro tiempo o para destinarlo a actividades positivas y reconfortantes. Esto ocurre por una parte porque ponemos nuestro foco en la situación negativa que nos está tocando vivir, pensamos constantemente en que nos vimos obligados a estar en confinamiento, nos sometemos a diario al bombardeo de información sobre noticias de última hora, ciertas o no, acerca de nuevos casos, nuevas restricciones y anticipamos situaciones futuras negativas.

            Ante los malestares emocionales, el primer paso es reconocer la situación mirándola de manera objetiva, sin subestimarla con pensamientos como “no está pasando nada, es mentira” y sin magnificarla con afirmaciones como “es el fin del mundo”, “de ésta no salimos”. Lo fundamental es conocer la situación, aceptarla e identificar, comprender, decidir adherirnos con actitud de libertad y aplicar las acciones para protegernos, siguiendo las recomendaciones de los expertos. Organismos como la Organización Mundial de la Salud así como otros entes internacionales y locales ofrecen información veraz y recomendaciones para estar protegidos. Una acción que nos ayudará a reducir ansiedad es confiar en los organismos competentes y en nuestra capacidad para seguir instrucciones adecuadamente, para ello es necesario leer con atención, verificar lo que entendimos y evaluar las posibilidades y recursos con que contamos para adherirnos a lo indicado.

Otro elemento a considerar es reconocer, aceptar y respetar las emociones propias y las ajenas. Estamos en una situación que cada uno puede interpretar de manera distinta y dar mayor importancia a elementos diferentes. Un miembro de la familia puede sentirse tenso porque está mucho tiempo en casa y desea salir, otro podría estar tenso porque teme que se acabe el alimento mientras que otro podría preocuparse porque iba a comenzar la universidad en este mes y no sabe para cuándo quedará postergado este proyecto. Todos los motivos son válidos y se puede caer en la tentación de discutir porque no se coincide en los motivos por los que están preocupado los miembros del grupo o porque consideramos que los motivos ajenos no son tan relevantes como los propios. 

Otro peligro es subestimar las emociones del otro diciendo frases como “no te des mala vida por eso”, “deja el drama”, y eso puede incrementar el malestar emocional de nuestros familiares. Es importante respetar lo que siente cada uno, pues sería lamentable que, además de estar en confinamiento por un largo período de tiempo, no nos sintamos libres de expresar lo que sentimos y deseamos ante los miembros de nuestro grupo de referencia. Ofrezcamos confianza, libertad, respeto, evitemos juzgar lo que sienten los otros y así haremos este camino más fácil. Aprovechemos este tiempo para reconstruir y consolidar los vínculos con nuestra familia y amigos, compartir conocimientos, recuerdos y nuevas experiencias. Eso nos hará sentir acompañados, nos dará placer y alegría.

            Otro factor importante para que esta cuarentena tenga frutos positivos para nosotros es que nos demos un espacio para alimentar nuestra interioridad. Para ello es fundamental tomar tiempo para el descanso, la meditación, para organizar nuestra rutina, hacer actividades de nuestro agrado, renovar conocimientos acerca de nuestras áreas de interés o de ejercicio profesional, adelantar trabajo o a aprender algo que hemos deseado aprender y por nuestra cargada rutina no hemos podido dedicarle el tiempo necesario. Para lograr este objetivo es necesario que tengamos una higiene informativa pues, si dedicamos mucho tiempo a buscar y revisar información sobre la situación, no tendremos el tiempo, la disposición ni el ánimo para aprender y para disfrutar lo que nos gusta. Es importante estar informados con equilibrio, depurar la información y darle un tiempo a cada actividad.

Finalmente, es importante cultivar el optimismo, la esperanza y el buen humor, reconocer que ésta es una situación difícil que, así como comenzó, terminará y que parte de que el final se apresure y sea positivo está en nuestras manos. Para hacer de esta cuarentena colectiva una cuarentena productiva, dediquemos tiempo a edificarnos individualmente, consolidemos nuestras relaciones con los otros y prevengamos por el bien de todos.

Para reflexionar: ¿Qué estás haciendo para que tu cuarentena sea productiva? ¿Qué acciones concretas has hecho para aliviar el impacto emocional que ha ejercido esta situación en las personas con quienes estás en casa? ¿Qué has hecho por ti, para ser una persona diferente después de este tiempo?

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