Escucha Paciente: Actitud fundamental para la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela

Erinson de Jesús Bustamante

@Edj3107
Erinson de Jesús Bustamante

Coordinador del Equipo animador de la Pastoral Universitaria
Psicólogo en PROFAM-FUNDANA
Voluntario en Espacio Anna Frank
Miembro de la Comunidad Misionera de Cristo Resucitado

Frecuentemente solemos hablar de escucha, pero ¿qué es? ¿Para qué nos sirve? ¿Qué sentido tiene en nuestra vida? Son cuestionamientos que conviene hacernos constantemente ante las dinámicas existentes.

La Escucha Paciente es una actitud, implica un verbo: escuchar. En Jesús de Nazaret encontramos un modelo claro de escucha. Practicarla y hacerla parte de nuestra vida, requiere de hacer silencio y enfocar toda nuestra atención y concentración, porque aquello que se escucha es una realidad sagrada, ante la cual hemos de descalzarnos, de despejarnos de nuestros esquemas y disponer todo el cuerpo, nuestros sentido y afectos, poniendo como centro, a quien se escucha. No se trata solo de escuchar al otro/a, sino también dejarse escuchar. Vista en este sentido, fortalece las vinculaciones y nos hace adentrarnos más allá de conocido.  

El papa Francisco nos plantea la escucha paciente, como el primer elemento para que la Reconstrucción del Pacto Educativo sea posible, de ese modo podremos dialogar constructivamente, converger globalmente y convertir a Venezuela una aldea educativa. Todos/as sin excepción, estamos llamados a escucharnos, pero también a escuchar a los demás, a cada uno desde su realidad educativa.  Esta escucha paciente está marcada pues, por el deseo de conocer las historias, los triunfos y los fracasos, las dificultades y las oportunidades que en el ámbito educativo nos brinda la realidad de hoy. Escucharnos implica acercarnos a la vida del otro ¿Quién es? ¿Qué hace? ¿Dónde lo hace? ¿A quiénes beneficia?, también involucra la inspiración ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿Qué desafíos se presentan para mi a partir del trabajo del otro? ¿Cómo puedo ayudar?

En este proceso de escucha, nos percatamos en nuestra realidad educativa, está presente la dificultad del silencio interior, asumiendo la escucha como un acto técnico, en el cual solo se espera responder al otro desde un supuesto saber, aunado a mucha resistencia por parte de personas e instituciones que se sienten satisfechas con sus prácticas actuales. Sin embargo distintos actores educativos la asumen como un estilo de forma desinteresada, empática y atenta, lo cual genera confianza y permite acceder a quienes hoy permanecen sin esperanza, muestran significativa disposición a asumir la considerando al otro como don.

Desde esta realidad los actores educativos soñamos ser escuchados/as para escuchar, desde la apertura a sí mismos y a los demás únicos y diferentes, libres de prejuicios, desde el silencio y la tolerancia, que permee en todos los ambientes educativos y los transformen, asumiendo como ejemplo de Jesús Maestro.

Por ello, surgen como respuesta concreta a esta invitación compromisos individuales y colectivos para la transformación educativa; los cuales van desde la disposición inicial a conectarse con los demás con una mirada distinta, empática y comprensiva, lo cual implica salir del propio yo, haciéndolo posible en los equipos de trabajo locales y hasta los distintos ámbitos donde pueda propiciarse la escucha como dinámica y estilo transformador.

Escuchar, sin duda, implica práctica permanente y es una actitud para valientes. Vivirlo, requiere hacerlo parte de todas nuestras relaciones y espacios. La escucha nos permite reconocer el valor propio y darle el valor al otro, para descubrir el tesoro que se esconde tras aquello que se escucha. Solo desde allí podemos generar diálogos genuinos para construir.