Una educación que trasciende… para un mundo cohabitable.

MSc. Ginette Gutiérrez-Vicerrectora (e) de la Universidad Católica Cecilio Acosta

Y pasan los días y seguimos reflexionando en el devenir que la sociedad enfrentará para hacer posible la coexistencia. Se habla de mantener el distanciamiento y los protocolos sanitarios para evitar rebrotes de la pandemia; se siguen haciendo esfuerzos mundiales por sostener la economía, por estrechar los lasos de solidaridad y sobre todo entender que muchos han muerto por un descuido humano; acaso no nos importa que hacemos con nuestro planeta? Acaso el mundo está haciendo su propia depuración, ante tanta contaminación, irracionalidad y descuido.

No es solo pensar todo esto, ante esta realidad nos urge tener acciones más concretas, nos hemos visto obligados en atender más a la familia, a cuidar su entorno, administrar mejor los alimentos e insumos; sin embargo, hay muchas personas pasando por situaciones de estrés, depresión, soledad, miedo o incertidumbre que nos alienta a no perder de vista y ayudarlas a salir de esos estados emocionales, que también se han incrementado producto de esta pandemia global.

Vemos entonces que el papel de la educación va más allá que cubrir los objetivos trazados en los planes de estudios. Formar un ser polivalente y competente en una sociedad tan golpeada, es el mayor reto del siglo XXI en Vzla, ya ni siquiera hablamos de la inclusión, del currículo por competencias o los proyectos de aula. Ante el COVID-19, la educación en el año 2020 debe ser estratégica y trascendente, estamos obligados a sostener todos los valores humanos, sociales, religiosos, culturales que hacen de una nación algo distintivo; todos los niveles de la educación tienen un reto asumido por cumplir; no descuidar los niveles de calidad ni de entrega en la formación, hacernos hábiles en el uso de las tecnologías de la información para hacer sustentable los conocimientos impartidos.

Grandes son los alcances que a nivel mundial ha tenido la educación con el apoyo y uso eficiente de las tecnologías; así como esos logros han sido evidentes en los últimos años; ante la pandemia las plataformas Virtuales  han sido la herramienta principal para darle continuidad al proceso de enseñanza-aprendizaje. Podemos mencionar que aún hay muchas instituciones de educación en el país, que han desaprovechado un sinfín de recursos y aplicaciones tecnológicas para el empleo de estrategias didácticas, que sirven para reforzar el aprendizaje de los estudiantes en cualquiera de los niveles de educación.

En Venezuela, varias son las dificultades que se presentan para asumir esta alternativa; se presume que los docentes no poseen las competencias profesionales, para guiar a los estudiantes en el uso apropiado de dichos recursos; pero hasta ahora el mayor argumento nacional es que no hay un servicio de internet apropiado a la demanda educativa. Con una visión dialógica de Freire manifestaba entre sus frases que  “la educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” y de allí que su acción transformadora incida notablemente en los aspectos políticos, sociales, culturales de un país.

Hoy tenemos que co-habitar con las debilidades de un sistema educativo poco sustentado en lo tecnológico, y hacer de dicha deficiencia una oportunidad para transformar las estructuras actualmente sostenidas para los procesos de enseñanza aprendizaje. El compromiso del Docente crece porque no solo debe estar formado en el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, debe apropiarse de ellas para enseñar al estudiante y lo más importante ver a los padres como sus auxiliares de aula en la casa. Debe darse una triangulación de intereses, para hacer que el proceso de enseñanza alcance el objetivo trazado. Freire señala que “enseñar no es transferir conocimiento”, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción; tenemos esta posibilidad en las manos cada día, debemos hacer que sea excepcional.

Para lograr lo antes descrito el docente-profesor debe hacer reingeniería de sus procesos y transformarse en un diseñador, gestor, animador y asesor de experiencias de aprendizaje no condicionadas por un horario, por la distancia o por sus propias limitaciones personales. Por su lado, el estudiante debe entender la relevancia de lo que aprende, porque impactará notablemente en  su desarrollo humano y este ha de trascender para toda la vida. En el debemos potenciar la formación de habilidades que lo hagan más humano como los son: la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración, la comunicación y la resolución de problemas.

San Juan Pablo II en su ejercicio Papal nos invitaba a no tener miedo y hace nuevas las cosas, en su expresión y ardor; es pues el momento oportuno para transformar la sociedad desde el hogar, con una educación cimentada en los valores humano-cristiano;  la familia sigue teniendo en sus manos la gran misión de acompañar en el proceso de aprendizaje, para forjar una sociedad más justa, y menos corrompida.