La Mutua comprensión.

Por David Miguel González P.

Compartiré algunas reflexiones para acercarnos a identificar lo que el Papa Francisco desea alcanzar en el Pacto Educativo al señalar la necesidad de renovar la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión, este último aspecto es sobre lo que vamos a reflexionar. Que el Espíritu Santo nos asista y busquemos juntos las soluciones, iniciemos procesos de transformación sin miedo y miremos hacia el futuro con esperanza. ¿Aceptas la invitación de ser protagonista de esta alianza, asumiendo un compromiso personal y comunitario para cultivar juntos el sueño de un humanismo solidario, que responda a las esperanzas del hombre y al diseño de Dios?

La mutua comprensión es tanto un aspecto intelectual como emocional que se da a través de diversos mecanismos humanos, partiendo de una valoración emocional del otro, entender sus acciones y a partir de ello crear estrategias para responderle. Y esta respuesta puede ser muy variada, sin embargo, solemos polarizarla entre compartir o no su postura, como también mostrar desinterés. Es un proceso mutuo.

Dentro de la complejidad de los procesos básicos psicológicos y de acuerdo al legado del Psicólogo y profesor de la UCV Armando Gil Navarro (2007), en algunos casos el proceso psíquico desencadena un determinado comportamiento es decir, la conducta se inicia porque existe un estado psicológico previo. Entonces para alcanzar la mutua comprensión es importante resaltar que ambas partes poseen un estado psíquico inicial que podría originar conductas esperadas o adversas. De otro modo, hay procesos que surgen como consecuencia de la conducta y el aprendizaje es un ejemplo claro. Por lo que podemos aprender a comprendernos.  A su vez, existen procesos que pueden actuar como orientador de la conducta dirigida hacia una meta o como mantenedor de la fuerza de la conducta hasta que la persona alcance la meta: la motivación, la atención y la percepción son ejemplos claros de este proceso. Lo que nos lleva a reflexionar que, para alcanzar la mutua comprensión exige lo mejor de nuestras capacidades intelectuales, emocionales, conductuales y también espirituales.

Entonces, significa que las partes han de identificar que esta interacción entre procesos transcurre en cada uno de los comunicantes. Siempre en una interacción.

Este proceso de valoración es la actitud, la cual demanda maneras de estar dispuesto a comportarse u obrar. Como constructo psicológico y de carácter evaluativo la actitud media entre los sujetos que interactúan y que supone que están interesados en su mutua comprensión. Entonces, la intensidad o la fuerza de la actitud, como he dicho mediará en este proceso para alcanzar la mutua comprensión; por tanto, dependerá de la importancia de la actitud para cada participante, de la intensidad de la evaluación con la que lo hacen, el conocimiento sobre aquello sobre lo cual valoran y el modo en el que la persona facilita la activación de la actitud en la otra persona. Pero, ¿Para qué nos sirve la actitud? De acuerdo a Myers (2005) para comprender nuestra realidad y para darle significado y sentido. La dimensión valorativa propia de la actitud permite diferenciar entre lo que puede ser dañino o favorable. Como resultado la actitud nos indica a lo que estamos preparados a hacer, ella nos impulsa, y nos acerca a las cosas que nos satisfacen y nos aleja de las cosas que nos desagradan. También ordena y simplifica la realidad en la que nos movemos otorgándole sentido, nos permite satisfacer la necesidad de expresar nuestros sentimientos y con ella construimos positivamente nuestro autoconcepto.

Ahora bien, como parte del proyecto del Pacto Educativo el Papa Francisco aboga por una educación capaz de la mutua comprensión; es decir que aboga por crear una cultura del encuentro y que se caracteriza entonces por un realismo encarnado, que requiere de la valentía de formar personas disponibles al servicio de la comunidad. El servicio es un pilar de la cultura del encuentro: “Significa, ha expresado el Papa, inclinarse hacia quien tiene necesidad y tenderle la mano, sin cálculos, sin temor, con ternura y comprensión, como Jesús se inclinó a lavar los pies a los apóstoles. Servir significa trabajar al lado de los más necesitados, establecer con ellos ante todo relaciones humanas, de cercanía, vínculos de solidaridad” (Francisco, 2013). Esto exige que todas las instituciones, no sólo las escuelas o universidades sino todas las que tienen dimensión educativa: familia, personalidades públicas, artistas, instituciones sociales, culturales, religiosas… deben interpelarse sobre la finalidad y los métodos con que desarrollan la propia misión formativa.

La cultura del encuentro, de la mutua comprensión implica, según Papa Francisco (2015, en De La Torre, 2018) que “debemos integrarnos en una nueva organicidad vital de orden superior que asuma lo nuestro, pero sin anularlo” (p. 243). Esto supone asumir las diferencias, con criterio, con responsabilidad y respeto. Respetar la diversidad, podríamos decir, es por lo tanto la primera condición previa del pacto educativo.  La educación es un hecho espiritual-personal, es un encuentro educativo. El educador es una persona de encuentro. Es un encuentro que requiere aceptación mutua y superar las divisiones y confrontaciones. Es un encuentro que no es cuestión solo de técnicas y que invita a ser protagonistas y no espectadores. Si nos centramos en el conflicto y sólo en las técnicas rompemos los lazos del encuentro educativo. Esta descripción del encuentro educativo es una referencia esencial para comprender la cultura del encuentro, de la mutua comprensión. En la Evangelli Gaudium expone el Santo Padre que “sentimos el desafío de descubrir y transmitir la ‘mística’ de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria” (Francisco, 2013, nº 87) ¡Se necesitan dos o más personas diferentesque decidan comprometerse con esta causa común! ¿Estás dispuesto? ¿Estás dispuesta?

La escucha paciente implica la apertura al otro como fundamento, señala el Papa en la Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit que “Existe un pacto cuando reconocemos al otro, diferente de nosotros, no como una amenaza a nuestra identidad, sino como un compañero de viaje, para «descubrir en él el esplendor de la imagen de Dios” (Francisco, 2019, nº 35). El diálogo constructivo exige, por tanto, reconocer la relación con el otro, las formas de reciprocidad, es decir: el encuentro, la solidaridad, la misericordia, la generosidad, pero también el diálogo, la confrontación (Congregación para la Educación Católica, 2020). Se trata de un reconocimiento como hijos de un solo Padre y, por lo tanto, hermanos llamados a la recíproca benevolencia y a la custodia fraterna. El gran reto hoy para nosotros, ante la necesidad de hacer concreto y de responder hoy a la realidad de la educación en Venezuela; y que tenemos el peligro de permanecer iguales a como éramos antes de esta pandemia y de seguir educando como lo veníamos haciendo, debemos asumir que es ahora cuando hay que abrir espacios de diálogo y de diálogo constructivo; esto es un gran desafío en medio de este sistema educativo caduco, corrupto y de muerte. 

A nosotros ya implicados en este proyecto debemos tener apertura hacia el otro, escucharlo, y caminar hacia una cultura del diálogo y encuentro. Muchos en las experiencias de los Foro chat lo vienen asumiendo: “Sueño fortalecerme desde la fe  y tener un espíritu para comprender, aceptar y respetar la diversidad”; otra participante señaló: “Me comprometo a mejorar los canales de comunicación a través del respeto al prójimo. Tratar a los demás, como quiero ser tratada. La comprensión del otro, es clave en la comunicación”. Otra participante apuesta a “¡Generar un clima propicio de encuentro! ¡Es un cambio de paradigma! Romper viejas prácticas, modelos cerrados. Hay que abrir mente y corazón”. A partir de estos elementos es que nos permitirá alcanzar la mutua comprensión, pues fuimos creados no sólo para vivir “con los demás”, sino también para vivir “al servicio de los demás”, en una reciprocidad salvadora y enriquecedora (Congregación para la Educación Católica, 2020). Hoy se requiere, entre otros aspectos, formar personas que sepan reconstruir los vínculos interrumpidos con la memoria (proceso psicológico básico) y con la esperanza en el futuro (virtud cardinal). También, educar jóvenes que, conociendo sus raíces y abiertos a lo nuevo que llegará, sepan reconstruir una identidad presente más serena, desde lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero.

Referencias

De La Torre, J. (2018). El Papa Francisco y la cultura del encuentro. Una aportación para el diálogo y la paz entre las religiones. Miscelánea Comillas.76 (148). pp. 233-259

Navarro, A. (2007). Aproximación al Concepto de Proceso en Psicología. Psicología – Segunda Época.  XXVl (2). Pp. 6-30

Francisco, Papa. (2013). Discurso en la visita al “Centro Astalli” de Roma para la asistencia a los refugiados. Recuperado de http://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/september/documents/papa-francesco_20130910_centro-astalli.html

Francisco, Papa. (2013). Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Caracas: Editorial San Pablo.

Francisco, Papa. (2019). Exhortación Apostólica Postsinodal Christus vivit. Santiago de Chile: Ediciones UC.

Myers. D. (2005). Psicología Social. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Congregación para la Educación Católica (2020). Instumentum Laboris del Pacto Educativo. Recuperado de https://www.educationglobalcompact.org/resources/Risorse/instrumentum-laboris-sp.pdf