¿Una parroquia misionera en salida para los nuevos tiempos?

Algunas ideas para la reflexión

Santiago León, sacerdote católico. Altagracia de Orituco, Guárico

Pbro. Santiago León

Hoy tenemos unos nuevos tiempos no solo por el cambio de época y la época cambiante, donde: la globalización, la secularización, la inmediatez y la cultura digital son referentes fundamentales, sino también por la pandemia que estamos viviendo. Realmente estamos ante unos nuevos tiempos donde el Espíritu Santo revolotea y se mueve invitándonos a discernir lo que Dios quiere decir a su Iglesia.

Hacernos los sordos y no preguntarnos qué desafíos nos proporciona esta nueva época. Responder de una manera inadecuada a los retos que tenemos hoy. Satanizar lo que vivimos y no inquietarnos para buscar y encontrar derroteros que respondan adecuadamente a los clamores de nuestro pueblo es perder nuestra naturaleza de ser Iglesia.

Nuestra Iglesia venezolana, con gran ardor, en estos últimos meses, se preparaba para la II Asamblea Nacional de Pastoral. Un ambiente de organización y participación se evidenciaba en la realización de las asambleas parroquiales, arciprestales o zonales y diocesanas. Hasta las fechas de las asambleas provinciales ya se tenían. Todo un itinerario de reflexión en sinodalidad para hacer conciencia de la necesidad de una parroquia misionera en salida para los nuevos tiempos, lo que nos animaba a la resignificación de la eclesiología de comunión para la misión. 

Pero, este nuevo tiempo, al ponernos en cuarentena, nos llevó a interrumpir este  proceso y  a  buscar acciones, para como siempre lo ha hecho la iglesia, ponernos al servicio de la sociedad, del  que más  nos necesita.

De allí  descubrimos la fuerza de los nuevos areópagos, por lo que tomamos los medios de comunicación y las redes sociales. Es impresionante como en nuestro país, hay verdaderas parroquias virtuales, mensajes, eucaristías, reflexiones, oraciones y un sin fin de iniciativas. 

Esta acción ha hecho surgir la eclesiología, la pedagogía y la pastoral de la comunicación. Sin embargo sería oportuno preguntarnos

¿Qué estamos visibilizando en los medios?, ¿A caso una parroquia que lo único que sabe hacer es tener actos de piedad?, ¿Una parroquia que sigue siendo clerical?, ¿una parroquia que se alegra porque  los curas despertaron  tomando los medios? ¿No será qué hemos caído en la tentación de ser  una  parroquia mediática, encerrada en los medios para no escuchar lo que el Espíritu nos está diciendo?

Escuchar los susurros del Espíritu es un acontecimiento Fontal que nos lleva a eclosionar los pilares de la parroquia misionera en salida. 

1. Koinonia

 La misión tiene unas notas identitarias que alcanzan su plenitud en la misma misión de Dios.  Contemplar esta  misión es ir a la Trinidad y  encontrar en ella: 

a) La universalidad del Padre en su obra creadora, el mundo como escenario  de su amor y la casa común como ternura de Dios.

b)    La salvación integral del ser humano en el Hijo.

c)    La esperanza, la alegría,  la comunidad  y los carismas en el Espíritu Santo.

Ante  estos aspectos hemos de preguntarnos ¿El qué estemos ante una pandemia nos ha permito hacer conciencia de la fraternidad universal, de la necesidad de la unidad? ¿En nuestros mensajes y acciones hemos, como ha pedido el Papa Francisco, hecho presente la ternura de Dios? ¿Estamos presentado a un Cristo vivo que no solo es oración? ¿La comunicación de nuestra esperanza se vuelve signo de alegría, no solo con lo que decimos sino con lo que hacemos, o estamos solo diciendo y no haciendo nada? ¿Desde la creatividad estamos descubriendo los nuevos ministerios y carismas que Dios está haciendo surgir?

La petición de quedarnos en casa nos permite volver a la comunión primera, a la Iglesia doméstica, a la experiencia artesanal de la fe, a buscar formas de acompañamiento que superen lo mediático para que la familia recupere la fuerza de la unidad y entrando en la comunión salga a la misión, pues es entrado como podemos salir.

2. Kerigma 

Una parroquia misionera en salida asume sin vacilación el proceso evangelizador (kerigma- Catequesis- Pastoral) y cuando está ante lo sobrevenido no traiciona su proyecto, al contrario convierte sus estructuras personales y pastorales para vivir en fidelidad a Jesús, su misión. 

¿Con lo apoteósico de hacernos presente en los medios, estamos generando procesos de primer enamoramiento, de primera conversión que provocan una adhesión a Cristo, una búsqueda de profundización en fe que lleve al compromiso cristiano? ¿Pensamos que toda la piedad que ahora ponemos en  el oído de las familias es un primer anuncio? ¿Estamos invitando a tomar conciencia del amor vivificador de Cristo muerto y resucitado? ¿Qué estamos mostrando, acaso un testimonio de entrega, de servicio por amor a Dios? ¿Nos ocupa  y nos preocupa como dejar grabado varias eucaristías para tener los mensajes de la semana? ¿Nos angustia que nuestros niños no estén recibiendo la catequesis y por eso, sentimos la necesidad de volver a un catecismo de preguntas respuestas para luego hacer un examen y darles la primera comunión cuando pase todo esto? ¿Las áreas de pastoral, los grupos y movimientos apostólicos en cuanto que no pueden reunirse quedaron eliminados o han encontrado la forma de convertir sus estructuras para anunciar el Reino de Dios? ¿Ante tanto anuncio hemos creado espacio para la escucha paciente, para compartir las penas y esperanza de nuestro pueblo? ¿Qué medio quiere antes que hablar escuchar?

3. Diakonía 

En la parroquia misionera en salida resuena la voz de Jesús. “no he venido a ser servido sino a servir” el gesto de Jesús en la última cena de lavar los pies se convierte en una iconografía que recuerda lo que hemos de hacer. Esta imagen ha de ser el Nazareno con el que tanto nos identificamos. 

¿Ante la crisis estamos encontrando modos, medios para darnos aun cuando corremos riesgos como el mismo Jesús? ¿Cumpliendo con las normas de salud estamos saliendo no solo por los medios sino por nuestra propia casa para mostrarnos disponibles a la caridad? ¿Nuestras parroquias están generando acciones de servicio para los más necesitados, la solidaridad solo llega por WhatsApp? ¿Estamos con valentía defendiendo la verdad, resguardando la dignidad de la persona? ¿La pastoral social, las Cáritas parroquiales, con sus heroísmos, han encontrado senderos de solidaridad? ¿Hemos pensado en la subsidiaridad de la familia?

4. Liturgia

La parroquia misionera celebra la fe, se nutre de la actualización del misterio pascual, vive consciente y fructuosamente la Eucaristía. La comunidad parroquial abre sus oídos a la Palabra de Dios para entrar a la escuela del maestro y ser discípula. Una parroquia misionera encuentra siempre nuevos dinamismos y ministerios para celebrar los misterios de la fe.

Hoy  con solo un clic y a toda hora podemos, como ya lo afirmamos, encontrar celebraciones de la Eucaristía y actos de piedad ¿Pero no será necesario que esos momentos den espacio a las celebraciones familiares, donde lo fructuoso y consciente libere a las celebraciones de la tentación del espectáculo? ¿Con ese nuevo incienso de la imagen, de lo didáctico no debemos además de las celebraciones en los medios generar nuevos encuentros celebrativos, nuevos ministros que trascienden a la comunión espiritual? ¿No hace falta ante un pueblo tan acostumbrado a tocar, unos signos que le ayuden a vivenciar la fe y a dar razones de su esperanza?

Como podemos evidenciar tenemos más preguntas que respuestas, pues no se trata  con estas ideas de dar respuestas sino de generar un proceso de reflexión que nos permita responder con la vida lo que nos provoca responder con palabras. Sirvan estas líneas para provocar tal reflexión.