Todos somos emigrantes. Todos estamos aquí de paso.

Christopher Díaz, Ingeniero/Docente

Instagram: @elprofeliz/ Correo: chrisdanield@gmail.com

Una polémica decisión… En este constante dilema de quedarnos o de emigrar y buscar un “futuro mejor en otras latitudes” hemos visto como nuestro país se ha fracturado o desmoronado en muchos aspectos: económica, política, social, cultural y moralmente, esperando que un milagro ocurra de la noche a la mañana y nuestra realidad cambie instantáneamente.

Los que decidimos quedarnos, algunas veces somos cuestionados por aquellos que se fueron, los cuales de una otra forma han aprovechado las oportunidades de mejoras que otro país le está ofreciendo. ¡Muy bien por esos valientes! No obstante, muchísimas personas que optamos por quedarnos a pesar de vivir en cierta “anarquía controlada”, apostamos a un cambio integral como sociedad. Mientras llega ese empoderamiento, nos toca aceptar lo que no podemos cambiar (por ahora). Siendo así, es importante tener en cuenta que todo tiene su inicio y su fin, y que durante este proceso de letargo (con acentuada desmotivación) sigamos luchando por nuestras metas personales, familiares y profesionales.

Quedarse o irse del país, tal como lo he escuchado de algunos que se fueron, resulta “polémico “: dejarlo todo y comenzar desde cero en otro país; pero también lo es quedarnos y seguir viendo como poco a poco se degrada nuestra calidad de vida; aunque para esto último, signifique estar acostumbrados a lo que tenemos y por ende no salir de nuestra zona de comodidad.

Ahora bien, los que decidimos quedarnos no nos queda de otra que dejar de lado el pesimismo y tratar de auto motivarnos para seguir “haciendo país” con lo que tenemos, así como ha habido una fuga importante de cerebros, también se ha quedado gente valiosa que ha decidido continuar a pesar de las adversidades. Las crisis son buenas para sacar lo mejor de nosotros y aunque nos resignemos muchas veces, es mejor ver el vaso medio lleno (en lugar de medio vacío o lo que nos falta) y por otro lado, creo que ayuda más ver la vida bajo esta premisa bien conocida: no hay mal que por bien no venga. Entonces pensemos en qué podemos ayudar, ¿cuál sería el aporte que puedo dar a mi país? ¿Podemos volvernos parte de la solución? Creo que sí… ¡Todo suma!

Saquemos y demos lo mejor de nosotros. ¡Te amo Venezuela!

Gracias por leerme.