Valentía de formar personas disponibles al servicio

Thomas Chacón, Coordinador del Programa de Liderazgo Universitario

En la construcción de un nuevo pacto educativo para el cuidado de la creación a la que nos invita el papa Francisco, la valentía de formar personas disponibles al servicio es base del bien común ideal para los intercambios generados como consecuencia de algún tipo de educación porque conducen a la cooperación y al emprendimiento tanto social como financiero. Esta valentía se observa, por ejemplo, de manera especial en el empresario Siervo de Dios Enrique Ernesto Shaw (1921-1962); quien está en proceso de beatificación, iniciado por quien en su momento fue el Cardenal Bergoglio, por promover e impulsar el crecimiento humano de sus trabajadores inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia, generando una educación humana que responde a las necesidades universales con seres libres y responsables, que reconocen la necesidad de integrarse y de colaborar con sus semejantes y con capacidad de comunión en el orden del conocimiento posible en el comercio del amor factible en la generosidad; porque toda sociedad es digna cuando cada uno de sus miembros, gracias a la propia capacidad de conocer el bien, lo busca para sí y para los demás generando intercambios comerciales que sean beneficiosos para todos los implicados.

De igual manera, la servicio a los demás no es uniforme, sino que reviste múltiples expresiones, que en términos económicos cada quien es remunerado de acuerdo a sus aportes y que se perfecciona con la caridad cuando quienes tienen mayor capacidad de remuneración ayudan a quienes verdaderamente lo necesitan.

Por último, el servicio impulsa a los seres humanos a asociarse con el fin de alcanzar objetivos que exceden las capacidades individuales, desarrolla las cualidades de la persona, en particular, su sentido de iniciativa y de responsabilidad y ayuda a garantizar sus derechos y a producir bienes y servicios en función al bien común.

Por otra parte, al identificar la capacidad creadora como elemento fundamental del servicio, se crea para si mismo y para los demás por medio de una educación de formación sin límites de la persona en relación con su entorno, el cual requiere comprensión lectura, capacidad de abstración, razonamiento riguroso y el desarrollo cognitivo de una acertada educación para servir mejor a la humanidad.