Hablemos de Educación, Protagonistas de una historia común

Edda Duque Acosta
Docente del Colegio “Monseñor Benítez”

El tema central del Foro Chat “Hablemos de Educación, Protagonistas de una historia común”, específicamente en la entrega de la Semana 8 (Jueves 25 de Junio del 2020), cuya reflexión gira en torno al Capítulo I de la Encíclica Laudato Si, “Que le está pasando a nuestra Casa”,  el cual es muy pertinente debido a que nuestro planeta en las últimas décadas está experimentando  fenómenos naturales  de trascendencia e impacto heredado del maltrato y mal uso de los recursos naturales, tales como lluvia ácida, deforestación, desertificación, cambio climático, pérdida de la biodiversidad, contaminación y degradación en general, entre otros.

En este sentido, debemos ser portavoces para marcar la diferencia en nuestros hogares, comunidades, en cualquier espacio, de manera presencial o virtual, porque en la unión o conformación de alianzas estratégicas multidisciplinares, se puede lograr un cambio positivo si realmente queremos contar con un planeta más equilibrado.  Por lo tanto, se requiere además una revisión de los currículos para actualizar y contextualizar sus contenidos en materia de Educación Ambiental, donde los valores humanos y ecológicos sean fundamentales.

Asimismo, es necesario que los docentes, principalmente en los niveles de Media General y Universitario, se den la tarea de conocer el marco legal vigente en el país, en materia de Derecho Ambiental y difundirlo para romper de una vez por todas, con la desidia e ignorancia para cuidar y proteger la Casa Común, la cual cada día está sometida a la explotación irracional de sus recursos.

De esta manera, al reflexionar sobre las tristes realidades que están afectando a nuestra Casa Común, se abre un abanico de opciones para rescatar y fortalecer los recursos existentes, asumiendo acciones de responsabilidad social tanto individual como colectivas.

Antes de continuar, sería muy interesante, recordar acontecimientos históricos de la Educación en nuestro país, datos muy propicios para el camino de la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela.

En primer lugar, me refiero al 25 de junio de 1910, hace ya un siglo y un década, cuando el Ministro de Instrucción, Doctor Trino Baptista Gómez, decretó el Primer Código de Instrucción Pública de la era gomecista y en términos generales, este instrumento jurídico estableció la distinción entre la educación pública y privada e incluyó la supervisión de los planteles de ambas modalidades por parte de los funcionarios del Ministerio de Instrucción. 

Y en segundo lugar, el 27  de Junio de 1870, un siglo y medio ha transcurrido del famoso Decreto Ejecutivo, expedido por el Presidente, General Antonio Guzmán Blanco, cuyo autor fue el Ministro, Doctor Martín J. Sanabria, al darse un primer avance en la consolidación del principio de Estado Docente, al integrar las cláusulas de gratuidad y obligatoriedad de la educación primaria y gracias a él han podido educarse generaciones tras generaciones, carentes de recursos económicos, sector considerado como el más desfavorecido, tal como lo considera el Santo Padre en su documento papal publicado en el 2015.

Retomando, el objeto del presente artículo, desde mi convicción personal y como docente católico, les invito a continuar reflexionando de una manera más exhaustiva esta Encíclica Social Laudato Si, conocida como la Encíclica Verde, porque sin luz intelectual y conciencia ecológica activa no se puede concebir a las sociedades del Siglo XXI porque nuestra Casa Común se encuentra inmersa en graves problemas ecológicos sin consideraciones éticas. 

El Papa Francisco, en nombre de la Iglesia, hace un llamado al diálogo para llegar a respuestas integrales y dejar a las generaciones futuras un legado, donde se garantice una mejor calidad de vida y preservar cada uno de los elementos que conforman los ecosistemas, principalmente el acceso al agua potable y segura como un derecho humano básico, fundamental y universal.

Por lo tanto, debemos ser garantes y dar testimonio de nuestras decisiones, las cuales deben caracterizarse como asertivas y vinculadas con los valores humanos, cristianos y ecológicos.  Además, no podemos continuar con esta indiferencia generalizada, escapando de nuestra responsabilidad cristiana, social y principalmente, ética, asumir con madurez una conducta justa, protectora, multiplicadora sobre el cuidado y protección del Planeta y así disfrutar a plenitud de cada una de las bondades creadas por Dios y tener libertad para estar en contacto directo con la naturaleza.

El sumo Pontífice no pierde las esperanzas que a través del diálogo, se formen alianzas estratégicas para reorientar el rumbo de la gestión empresarial con responsabilidad social y por supuesto, su llamado de despertar conciencia ante “lo que le está pasando a nuestra Casa” es un gran desafío que es superable siempre y cuando, desde nuestros ámbitos, familiar o profesional, iniciemos ese gran cambio en pro de nuestra Casa Común, como por ejemplo, modificando nuestros estilos de vida, de producción y principalmente, erradicar “la Cultura del Descarte”, la cual concibe que tanto la vida humana y como el medioambiente son instrumentos de lucro a favor de la economía y el consumo globalizado.  Por lo tanto, es urgente, internalizar este llamado hacia una economía mundial sustentable y equitativa, que debe converger en frenar el voraz flagelo de la degradación ecológica y social.

Tal como lo expresé como participante en la Webinar “Ecología Integral, una pedagogía para el cuidado de la Casa Común” cada quien tiene fortalezas y oportunidades que se deben aprovechar en pro de nuestro crecimiento intelectual y ahora, como docentes renovados y transformados desde la esperanza, nuestro compromiso moral y ecológico es difundir el mensaje de la Encíclica Laudato Si y así garantizar estrategias para diseñar acciones para alcanzar la conversión ecológica global, tan necesaria, quizás hasta imprescindible, en este contexto impregnado de indiferencia ante el panorama devastador de nuestra Casa Común.

¡Basta de soñar!; como docentes católicos, debemos sensibilizar a todos, ser portadores de una Educación basada en Valores Ecológicos, sin importar edades, profesión y estrato social, y juntos como una gran familia, convertirnos en los Guardianes Permanentes de la Obra de Dios y así, comenzar a restituir nuestra deuda ecológica.