LA NEURODIDÁCTICA UNA NUEVA FORMA DE HACER EDUCACIÓN

Autora: Dra. Mary Baldayo
Animadora de la Pastoral Universitaria. Diócesis de Guasdualito Estado Apure

A lo largo de la historia, la educación ha sufrido transformaciones, no sólo de cambios socioeconómicos sino también en las diversas posturas científicas y pedagógicas de cada momento por lo que el ser humano transita.  No obstante, en los tiempos presentes, ante una sociedad creciente, cambiante y cada vez más exigente, las instituciones formativas enfrentan retos que indudablemente implican innovaciones, para dar respuestas a la sociedad actual. Es por ello, que la enseñanza depende en su mayoría de los estilos de aprendizaje que posee cada individuo, de modo que es necesario romper la brecha que caracteriza a profesores que enseñan con técnicas del siglo XIX a escolares del siglo XXI; de allí se demanda la figura del maestro actualizado, cualificado, con características de facilitador del aprendizaje, motivador, cooperativo y práctico.

Por lo tanto, es imprescindible, que los docentes y las instituciones educativas se transformen hacia una potente dirección; en este sentido se aborda una nueva forma de enseñar y aprender, como es la Neurodidáctica, visto como una rama de la pedagogía basada en las neurociencias, que otorga una nueva orientación a la educación. En armonía con lo anterior, brinda una oportunidad metodológica para abarcar las dimensiones del ser desde lo cognitivo, físico, afectivo, emocional y espiritual, dando de esta manera una visión holística del estudiante.

En el caso de la educación las tendencias vigentes se enfocan en modelos que resaltan la construcción del conocimiento tanto por los estudiantes como por los profesores, ésta relación permite generar nuevos saberes. En este sentido, se presenta el trabajo del profesional (innovador, emprendedor, empático, esperanzador y solidario) para brindar herramientas que potencien las habilidades y al mismo tiempo facilitar una motivación permanente.

Para seguir brindando soportes de tipo experiencial, esta disciplina tiene un componente espacial llamado emoción, este ingrediente es fundamental tanto para el que enseña como para el que aprende, no hay proceso de enseñanza verdadero si no se sostiene sobre esa columna. Es necesario admitir entonces, que el binomio emoción/cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro. Es por ello, que la escuela es el lugar ideal para el aprendizaje, a diferencia de la instrucción que se puede efectuar en otros lugares, como el hogar o comunidad, que implican aspectos como socialización e interacción con un grupo de personas de la misma edad.

En este proceso de formación, la figura de ser docente necesita ser renovada, por ser la persona que tiene la responsabilidad de educar mente, corazón y alma de cada individuo de la sociedad. En tal sentido Neurodidáctica brinda un espacio para mejorar la práctica pedagógica, integrando conocimientos sobre funcionamiento y desarrollo cognitivo en el ámbito educativo.

Ante los señalado es oportuno preguntarse ¿A través de la Neurodidáctica se puede generar una nueva forma de enseñar?  ¿Puede asumir el educador un nuevo rol para cambiar con su práctica, estructura química y la actividad eléctrica del cerebro del estudiante?

En suma, la dupleta Neurodidáctica/docente en estos tiempos de pandemia otorga respuestas a una educación que promueva la pedagogía humanista, con una escucha paciente que busca un diálogo constructivo, colocando al otro en el centro, creando redes de cooperación, acuerdos, alianzas, logrando paso a paso la reconstrucción de un nuevo tejido social que tiene como base la Pedagogía del Amor. “Educar es una gran obra de construcción en constante transformación” Papa Francisco.