Escucha Paciente: Actitud fundamental para la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela

Erinson de Jesús Bustamante

@Edj3107
Erinson de Jesús Bustamante

Coordinador del Equipo animador de la Pastoral Universitaria
Psicólogo en PROFAM-FUNDANA
Voluntario en Espacio Anna Frank
Miembro de la Comunidad Misionera de Cristo Resucitado

Frecuentemente solemos hablar de escucha, pero ¿qué es? ¿Para qué nos sirve? ¿Qué sentido tiene en nuestra vida? Son cuestionamientos que conviene hacernos constantemente ante las dinámicas existentes.

La Escucha Paciente es una actitud, implica un verbo: escuchar. En Jesús de Nazaret encontramos un modelo claro de escucha. Practicarla y hacerla parte de nuestra vida, requiere de hacer silencio y enfocar toda nuestra atención y concentración, porque aquello que se escucha es una realidad sagrada, ante la cual hemos de descalzarnos, de despejarnos de nuestros esquemas y disponer todo el cuerpo, nuestros sentido y afectos, poniendo como centro, a quien se escucha. No se trata solo de escuchar al otro/a, sino también dejarse escuchar. Vista en este sentido, fortalece las vinculaciones y nos hace adentrarnos más allá de conocido.  

El papa Francisco nos plantea la escucha paciente, como el primer elemento para que la Reconstrucción del Pacto Educativo sea posible, de ese modo podremos dialogar constructivamente, converger globalmente y convertir a Venezuela una aldea educativa. Todos/as sin excepción, estamos llamados a escucharnos, pero también a escuchar a los demás, a cada uno desde su realidad educativa.  Esta escucha paciente está marcada pues, por el deseo de conocer las historias, los triunfos y los fracasos, las dificultades y las oportunidades que en el ámbito educativo nos brinda la realidad de hoy. Escucharnos implica acercarnos a la vida del otro ¿Quién es? ¿Qué hace? ¿Dónde lo hace? ¿A quiénes beneficia?, también involucra la inspiración ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿Qué desafíos se presentan para mi a partir del trabajo del otro? ¿Cómo puedo ayudar?

En este proceso de escucha, nos percatamos en nuestra realidad educativa, está presente la dificultad del silencio interior, asumiendo la escucha como un acto técnico, en el cual solo se espera responder al otro desde un supuesto saber, aunado a mucha resistencia por parte de personas e instituciones que se sienten satisfechas con sus prácticas actuales. Sin embargo distintos actores educativos la asumen como un estilo de forma desinteresada, empática y atenta, lo cual genera confianza y permite acceder a quienes hoy permanecen sin esperanza, muestran significativa disposición a asumir la considerando al otro como don.

Desde esta realidad los actores educativos soñamos ser escuchados/as para escuchar, desde la apertura a sí mismos y a los demás únicos y diferentes, libres de prejuicios, desde el silencio y la tolerancia, que permee en todos los ambientes educativos y los transformen, asumiendo como ejemplo de Jesús Maestro.

Por ello, surgen como respuesta concreta a esta invitación compromisos individuales y colectivos para la transformación educativa; los cuales van desde la disposición inicial a conectarse con los demás con una mirada distinta, empática y comprensiva, lo cual implica salir del propio yo, haciéndolo posible en los equipos de trabajo locales y hasta los distintos ámbitos donde pueda propiciarse la escucha como dinámica y estilo transformador.

Escuchar, sin duda, implica práctica permanente y es una actitud para valientes. Vivirlo, requiere hacerlo parte de todas nuestras relaciones y espacios. La escucha nos permite reconocer el valor propio y darle el valor al otro, para descubrir el tesoro que se esconde tras aquello que se escucha. Solo desde allí podemos generar diálogos genuinos para construir.

Mensaje ante la cuarentena

Profa. María José Ríos, Universidad del Zulia. 

En este momento en el cual el mundo está prácticamente detenido a causa de una pandemia que podría acabarnos, aprovechamos el momento para repensar la Educación. Y en tal sentido, les animo a responder estas preguntas: ¿Que es para mí el Ser humano?, ¿Que es el mundo?, y de cara al futuro: ¿Ser maestro es mi pasión? Y si mi respuesta es afirmativa en el último caso me pregunto ahora: ¿Que ciudadano deseo formar? 

Desde mi perspectiva filosófica el ser humano es un ser integral pero además holístico, es biopsicosocial espiritual, eso está explicando la neurociencia en la actualidad. Él está  inmerso en un universo en el cual puede concretar su experiencia de vida y la misión por la que está en él. No obstante, por su naturaleza este humano requiere de maestros que le guíen en su proceso de evolución y lo conduzcan a la expresión máxima de su sabiduría. Por lo tanto, creo estoy aquí  para EDUCAR, esta es mi pasión, EDUCANDO soy feliz, soy plena, haciendo posible que los otros a través del ensayo y el error encuentre el camino a la perfectibilidad, ya que como dice el Papa Francisco todos somos uno y en esta aldea global todos aportamos al bien común. Por esta razón, hoy te toca definir si te rindes o continúas trabajando por la evolución humana para el bienestar del colectivo, viviendo en eticidad desde el amor.

Cuando la esperanza trasciende todo

Ginette Gutiérrez, vicerrectora de la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA). 

En muchos momentos de nuestra vida, solemos expresar nuestros estados de ánimo ante cualquier situación sobre venida;  pero cuando estamos ante circunstancias que pueden poner en riesgo la vida  o  afectar  la paz familiar, podemos actuar bien sea guiado por el temor o con la certeza que Dios nos acompaña en la prueba.

Esta reflexión es, para que nos detengamos un momento a analizar ¿cómo me comporto ante las realidades que enfrento a diario?, dejo que me abrumen o sencillamente hago lo correcto que es enfrentar con calma y cordura el momento. Quizás pudiese considerarse que es muy sencillo expresarlo; pero no, entonces ¿qué hacer cuando estas situaciones rompen con la estabilidad del hogar, de la pareja, de la sociedad, del  mundo?; por duro que sea nos toca poner en práctica todo lo que la misma vida nos ha ido enseñando, como por ejemplo: socorrer al que necesita ayuda, orar con fe a Dios por su protección, consolidar los valores de la honestidad, el respeto mutuo, la tolerancia, el servicio, entre otros.

Ante la pandemia del Coronavirus ¿qué hacer? primero no desesperarse, porque el temor nos ciega y no nos deja ver las opciones para enfrentar el riesgo que deriva; a nivel mundial y nacional se han generado un sin fin de recomendaciones  para contrarrestar  o evitar el contagio; por demás está decir que se deben cumplir todas estas medidas, con la mejor disposición de preservar el bien propio y el de los demás. 

Esta realidad experimentada a nivel mundial con efectos muy desafortunados, nos obliga a  actuar con responsabilidad en la sociedad; por ejemplo en el hogar (la primera escuela) se deben fortalecer los valores esenciales para convivencia sana, los padres tienen una responsabilidad mayor que es ayudar a los hijos a entender qué pasa, preservando en ellos la calma y la salud mental. Es un buen momento para rescatar las acciones de convivencia familiar; esta situación ha motivado la recuperación de las relaciones familiares, como: fortalecimiento de las normas de convivencia, la escucha, responsabilidad compartida, respeto mutuo, reconocimiento de las necesidades del otro; por decir los rasgos más evidentes. Sin duda, se ha atacado al individualismo, se nos ha invitado a ser más observadores de nuestras acciones individuales para evitar que vayan en perjuicio de la familia y por ende de la sociedad.

La humanidad necesitaba un orden interno y un cambio drástico de nuestras acciones, posiblemente ha sido dura la lección que estamos aprendiendo, y como la historia también ha develado que ante situaciones similares podemos renovarnos, es el momento para centrar nuestra esperanza en Dios que trasciende todo y transforma todo.

La esperanza sustentada en la fe y en la confianza en Dios nos dará la fortaleza necesaria para abrir el entendimiento y sopesar toda angustia y dolor, con paz y calma. Como lo manifestaba el Papa Francisco en su bendición especial para concedernos la indulgencia plenaria, “debemos  abrazar las contrariedades del tiempo actual y reavivar la esperanza… debemos tener nuevas formas de fraternidad y solidaridad… solos no podremos salvarnos, necesitamos acompañarnos para resistir el mal que nos invade” y cierro esta reflexión meditando las palabras de su Santidad, para salir fortalecidos debemos abrimos y abrazar la esperanza, en nuestras manos está renacer ante una nueva sociedad más justa y humana. 

Cuarentena Consejos para las madres, en Estrofas

Luisa Pernalete. Profesora, Fe y Alegría @luisaconpaz

. Barquisimeto, Lara. 17/03/2020

  1. Le doy consejo a las madres/ con hijos y sin escuela/ aunque también servirán/para las lindas abuelas//
  2. Un primer consejo doy/mantenga la calma usted/ cuente hasta 10 y respire/  le hará muy bien, eso espero
  3. ¿Qué te parece este otro?/ Sonríe frente al espejo/ Después sonríele a los muchachos/ saluda al otro de lejos
  4. Está angustiada, lo se/ pero respire profundo/ la cuarentena fastidia/ pero no es el fin del mundo
  5. Es importante aclarar/ que ayuda ser muy amable/ pues tus hijitos no son/ de ese virus responsables
  6. Explíquele a los pequeños/ que no es que estén castigados/ no salen para cuidarlos/ para no ser contagiados
  7. Como usted los quiere mucho/ pídale algunos favores/ que se laven bien las manos/ y cuiden a los mayores
  8. Venga y siga otro consejo/use la creatividad/léale cuentos a los chamos /  les gustará de verdad
  9. Después que lean unos cuentos/ ponga a los niños a actuar/ ser actores les encanta/  después, todos a cantar
  10. Aunque no crea a los pequeños/ les gusta mucho ayudar/ nómbrelos sus asistentes/ verá que va a funcionar
  11. Organice una rutina/ flexible, sin presionar/ cooperar en la cocina/ no olvidar que hay que estudiar
  12. Hay que ponerse las pilas/ educar en cuarentena/ requiere mucha paciencia/ más no todo es pura pena 
  13. Piense usted en esas maestras/ que trabajan cada día/ y cuando las vuelva a ver/ De  gracias con alegría  
  14. Es posible que el encierro/ encienda las emociones/ rece ahí su Padrenuestro/ y que lluevan bendiciones

De mi Diario de una cuarentena

Hagamos de la cuarentena colectiva, una cuarentena productiva.

Irama Cardozo Quintana
Psicóloga, UCV. Magíster en Psicología, USB.
Investigadora del Instituto de Psicología, UCV.

El coronavirus nos tomó por sorpresa, especialmente porque tuvimos que hacer de manera brusca un alto en nuestra rutina y adherirnos de manera forzada a un régimen de aislamiento social. Además, a diario vemos las noticias de que en varios países se ha ordenado a los ciudadanos mantenerse en sus hogares para evitar la propagación del virus, información que muchas veces nos abruma y nos deja múltiples interrogantes.

En situaciones que implican cambios bruscos en nuestras rutinas, podemos experimentar ansiedad, rabia, incertidumbre, incomodidad, tristeza o confusión entre otros malestares emocionales. Así mismo, en esta situación específica, podemos sentir aburrimiento, dificultad para organizar nuestro tiempo o para destinarlo a actividades positivas y reconfortantes. Esto ocurre por una parte porque ponemos nuestro foco en la situación negativa que nos está tocando vivir, pensamos constantemente en que nos vimos obligados a estar en confinamiento, nos sometemos a diario al bombardeo de información sobre noticias de última hora, ciertas o no, acerca de nuevos casos, nuevas restricciones y anticipamos situaciones futuras negativas.

            Ante los malestares emocionales, el primer paso es reconocer la situación mirándola de manera objetiva, sin subestimarla con pensamientos como “no está pasando nada, es mentira” y sin magnificarla con afirmaciones como “es el fin del mundo”, “de ésta no salimos”. Lo fundamental es conocer la situación, aceptarla e identificar, comprender, decidir adherirnos con actitud de libertad y aplicar las acciones para protegernos, siguiendo las recomendaciones de los expertos. Organismos como la Organización Mundial de la Salud así como otros entes internacionales y locales ofrecen información veraz y recomendaciones para estar protegidos. Una acción que nos ayudará a reducir ansiedad es confiar en los organismos competentes y en nuestra capacidad para seguir instrucciones adecuadamente, para ello es necesario leer con atención, verificar lo que entendimos y evaluar las posibilidades y recursos con que contamos para adherirnos a lo indicado.

Otro elemento a considerar es reconocer, aceptar y respetar las emociones propias y las ajenas. Estamos en una situación que cada uno puede interpretar de manera distinta y dar mayor importancia a elementos diferentes. Un miembro de la familia puede sentirse tenso porque está mucho tiempo en casa y desea salir, otro podría estar tenso porque teme que se acabe el alimento mientras que otro podría preocuparse porque iba a comenzar la universidad en este mes y no sabe para cuándo quedará postergado este proyecto. Todos los motivos son válidos y se puede caer en la tentación de discutir porque no se coincide en los motivos por los que están preocupado los miembros del grupo o porque consideramos que los motivos ajenos no son tan relevantes como los propios. 

Otro peligro es subestimar las emociones del otro diciendo frases como “no te des mala vida por eso”, “deja el drama”, y eso puede incrementar el malestar emocional de nuestros familiares. Es importante respetar lo que siente cada uno, pues sería lamentable que, además de estar en confinamiento por un largo período de tiempo, no nos sintamos libres de expresar lo que sentimos y deseamos ante los miembros de nuestro grupo de referencia. Ofrezcamos confianza, libertad, respeto, evitemos juzgar lo que sienten los otros y así haremos este camino más fácil. Aprovechemos este tiempo para reconstruir y consolidar los vínculos con nuestra familia y amigos, compartir conocimientos, recuerdos y nuevas experiencias. Eso nos hará sentir acompañados, nos dará placer y alegría.

            Otro factor importante para que esta cuarentena tenga frutos positivos para nosotros es que nos demos un espacio para alimentar nuestra interioridad. Para ello es fundamental tomar tiempo para el descanso, la meditación, para organizar nuestra rutina, hacer actividades de nuestro agrado, renovar conocimientos acerca de nuestras áreas de interés o de ejercicio profesional, adelantar trabajo o a aprender algo que hemos deseado aprender y por nuestra cargada rutina no hemos podido dedicarle el tiempo necesario. Para lograr este objetivo es necesario que tengamos una higiene informativa pues, si dedicamos mucho tiempo a buscar y revisar información sobre la situación, no tendremos el tiempo, la disposición ni el ánimo para aprender y para disfrutar lo que nos gusta. Es importante estar informados con equilibrio, depurar la información y darle un tiempo a cada actividad.

Finalmente, es importante cultivar el optimismo, la esperanza y el buen humor, reconocer que ésta es una situación difícil que, así como comenzó, terminará y que parte de que el final se apresure y sea positivo está en nuestras manos. Para hacer de esta cuarentena colectiva una cuarentena productiva, dediquemos tiempo a edificarnos individualmente, consolidemos nuestras relaciones con los otros y prevengamos por el bien de todos.

Para reflexionar: ¿Qué estás haciendo para que tu cuarentena sea productiva? ¿Qué acciones concretas has hecho para aliviar el impacto emocional que ha ejercido esta situación en las personas con quienes estás en casa? ¿Qué has hecho por ti, para ser una persona diferente después de este tiempo?

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El rol del Maestro frente a una crisis

El rol del Maestro frente a una crisis

Juan “Nardi” Garcia, Ibicuy. Entre Ríos. Argentina. 28/03/2020

Puedo decir que en distintas partes de Latinoamérica estamos atravesando un cierto “ahogo social” vinculado a un virus que se ha propagado. Todos sabemos esto. Pero ¿Cómo “abofetea” a la educación primaria ésta particular situación?

Una de las propuestas inmediatas que ha surgido en mi contexto escolar recientemente ha sido la de recurrir nuevamente al uso (digamos más responsable y serio) de las redes virtuales masivas como lo son: Facebook, Whatsap o el correo electrónico. 

La triangulación FAMILIA-ESCUELA-DOCENTE, una vez más se ha virtualmente fortalecido y entrelazado a través de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación). Mucho tiempo se ha venido pregonando la incorporación de ellas como un diferente recurso educativo, siendo su utilización en algunos territorios, muy “escueta” mientras que en otros, no tanto. Por si acaso, ¿No estaremos transitando la antesala de una alternativa virtual para la escolaridad primaria?

Dicen que en toda crisis además de un aprendizaje se fortalecen las estrategias y la innovación sobre todo mientras se intenta salir de ella. Esta no es la excepción. Gracias a Dios!!! de repente afloraron muchísimas estrategias y alternativas como “nuevas” propuestas de enseñanza aprendizaje, en pos de fortalecer las trayectorias educativas de los alumnos/as. 

Éstas y tantas otras alternativas nos alientan e incentivan a seguir por el camino de una educación inclusiva y que de una manera u otra llegue a todos los estudiantes, niños y niñas. Por supuesto, de una mano extendida que siempre está la de miles de maestros y maestras de una ESCUELA que ha resistido y resiste frente a diferentes “sacudones sociales”.

Honor y gratitud a ustedes mis colegas latinoamericanos por su ardua labor y profesionalización frente a tales adversidades. Dios los bendiga!!!

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Gerardo Salas, sacerdote católico

Todo momento es una oportunidad para pensar, reflexionar y asumir retos, desafíos en bien del Reino de Dios. Congregarnos en torno al Señor es poder celebrar con gratitud, el testimonio de San Juan Bosco, cristiano  con visión de Iglesia, que dedicó su vida a formar a tantos jóvenes en pro de una sociedad mejor y de una Iglesia más evangelizadora; por ello lo recuerda hoy la Iglesia en su liturgia. 

Comenzaría esta reflexión dejándonos interpelar ¿Cuál es la virtud que Usted cree que más necesita?, tal vez haciendo esta pregunta encontraremos que el gran número de personas suelen decir yo necesito tener mayor paciencia, otros dirán yo he perdido totalmente la confianza, he perdido la confianza en la familia, en mí mismo. 

La paciencia y la confianza son dos virtudes que no son muy abundantes hoy en día y son tan necesarias, estas virtudes, esa paciencia y esa confianza están muy bien descritas en el evangelio de hoy.

Porque Cristo nos está hablando de una semilla, una semilla que se siembra, que va creciendo a su propio ritmo. Sin embargo en nuestras vidas nos aborda realidades que nos impide valorar el ritmo de las cosas, nos salta la angustia, la desesperación, la ansiedad, el estrés, entre otros, No obstante, vemos como  Cristo nos  advierte que  con gritarle a la semilla, echarle más agua, más agua y más agua, si juntar la semilla con el abono, halar la semilla para que crezca, nada de esto va a dar buenos resultados. El mundo de la agricultura nos enseña muchas cosas prácticas y una de las cosas que nos enseña es la paciencia; la paciencia y la confianza en lo que va a suceder. Una enseñanza preciosa  la que Jesús nos da. 

Hay momentos en que los cristianos tenemos que parar en nuestra actividad evangelizadora y considero que es el objetivo de este encuentro, para entender que tal vez dormir de noche, tal vez, discernir pausadamente, podrá entenderse mejor que “la semilla germina y va creciendo sin que el sembrador sepa cómo”, es la respuesta a muchas preocupaciones en la tarea a desarrollar en este departamento.

Ustedes estos días están de alguna manera recogiendo los frutos sembrados por otros, pero se hace apremiante, oxigenar la tierra desde la experiencia del rotar de nuevo el terreno para sembrar nuevas semillas, esto nos lo enseña el sembrador, si no el terreno se cansa y puede llegar a la aridez, por ello es oportuno ver nuevos frutos para la generación de hoy y del mañana, sin omitir la experiencia del pasado, el esfuerzo y la constancia de quienes sembraron en nosotros tanto la paciencia y la confianza, de llevar adelante en esta realidad país, un nuevo amanecer educativo, que transforme y dé esperanza a una sociedad nueva al estilo de Jesús, adelantándose a las necesidades de las futuras generaciones.

Cuidado con la tentación del quedarse mirando el pasado, ello puede estancar los procesos que pueden hacer cambiar el rumbo del hombre de hoy y se pueden convertir solo en eventos bonitos y maquillados que adormecen  o anestesian el camino del progreso formativo.

El Papa Francisco el (25-06-18) expresó “Solo cambiando la educación, se puede cambiar el mundo. Para hacer esto es necesario las siguientes sugerencias: hacer red, no dejarse robar la esperanza y buscar el bien común”

“Un programa de pensamiento y de acción basado en principios” que “podrán contribuir, a través de la educación, a la construcción de un provenir en el cual la dignidad de la persona y la fraternidad universal sean los recursos globales a los que todo ciudadano del mundo pueda acceder”.

Continua el Papa señalando que para hacer eficaces los proyectos educativos, estos deben obedecer a tres criterios esenciales: identidadcalidad y bien común.

La identidad —afirma el Pontífice— exige coherencia y continuidad con la misión de la escuela, de la universidad y de los centros de investigación nacidos, promovidos o acompañados por la Iglesia y abiertos a todos. “Estos valores son fundamentales para insertarse en el surco trazado por la civilización cristiana y por la misión evangelizadora de la Iglesia. Con ella podrán contribuir en indicar los caminos a seguir para dar respuestas actuales a los dilemas del presente, teniendo una mirada de preferencia por los más necesitados”.

Otro criterio esencial es la calidad —afirma el Santo Padre—. Este es el faro seguro para iluminar toda iniciativa de estudio, investigación y educación. Esta es necesaria para realizar alianzas de excelencia interdisciplinares que son recomendadas por los documentos conciliares.

No puede faltar el objetivo del bien común —afirma el Papa Francisco—, y este no es fácil de definir en nuestras sociedades marcadas por la convivencia de ciudadanos, grupos y pueblos de culturas, tradiciones y credos diferentes. Se necesita ampliar los horizontes del bien común, educar a todos a la pertenencia de la familia humana

El Papa Francisco (8-6-19) explicó que actualmente se da una deconstrucción del humanismo y para enfrentar esa situación “necesitamos la sinergia de las diferentes realidades educativas. La primera es la familia, como lugar donde se aprende a salir de sí mismo y ‘a ponerse delante del otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a vivir juntos’”.

El Pontífice explicó que las instituciones educativas católicas tienen la misión de ofrecer horizontes abiertos a la trascendencia, porque la educación católica ‘marca la diferencia’ al cultivar valores espirituales en los jóvenes”.

“El educador debe ser competente, cualificado y, al mismo tiempo, rico en humanidad, capaz de estar con los alumnos para promover su crecimiento humano y espiritual. El educador debe unir en sí mismo las cualidades de la enseñanza y la capacidad de atención y cuidado amoroso de las personas. Para ambos aspectos es necesaria una formación permanente, que ayude a los profesores y líderes a mantener su profesionalidad y, al mismo tiempo, a cuidar su fe y su motivación espiritual”.

Para el Papa Francisco, “otro peligro que amenaza la delicada tarea de la educación es la dictadura de los resultados. La cual considera a la persona como un objeto ‘laboratorio’ y no tiene interés en su crecimiento integral. También ignora sus dificultades, sus errores, sus miedos, sus sueños, su libertad”.

“Este enfoque –dirigido por la lógica de la producción y el consumo– pone el énfasis principalmente en la economía y parece equiparar artificialmente a los hombres con las máquinas. Para superar este obstáculo es necesario poner a toda la persona en el centro de la acción educativa”.

 Ante esto San Pablo nos recuerda: “Pablo plantó, Apolo regó, pero el que da el crecimiento es Dios”. Dejemos a Dios hacer su tarea, que es la principal. Hagamos la nuestra: sembrar, abonar, cuidar la tierra sembrada, acoger a Cristo, cultivar la amistad con Él, seguir sus indicaciones, predicar y ser testigos de su evangelio, dormir, descansar. Sembrar es la tarea de todos para poder reconstruir.

Desde esas grandes virtudes de la paciencia y la confianza; el nuevo desafío que el Papa Francisco está confiando al campo de la educación, es precisamente,  “reconstruir el pacto educativo global”, dice el Pontífice “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión”.

Al inicio de este milenio, recuerda el Papa San Juan Pablo II en la carta apostólica Novo millennio ineunte, el gran desafío de la Iglesia consiste en “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión” (n. 43). Para que el apostolado dé frutos de bien, es indispensable que las comunidades vivan un espíritu de fraternidad mutua y real. Para realizar un único proyecto educativo y pastoral, es necesario que todas las comunidades estén unidas por un firme espíritu de familia. Que cada comunidad sea verdadera escuela de fe y de oración abierta a los jóvenes, donde sea posible compartir sus expectativas y dificultades, y responder a los desafíos que deben afrontar los adolescentes y los jóvenes.

Concluyo animando a todos ustedes a seguir creyendo en las capacidades y potencialidades que Dios les ha dado para llevar adelante la tarea desafiante de educar para la vida, para un mejor mañana, para una mejor Venezuela más humana y más fraterna.

Así sea.

PENSANDO EN LA REALIDAD DE LOS QUE MIGRAN.

PENSANDO EN LA REALIDAD DE LOS QUE MIGRAN.
Peggy Vivas

No soy educadora ni trabajo en institución educativa formal, sin embargo, a través de Cáritas del Vicariato Apostólico del Caroní, ubicado en Santa Elena de Uairén, hemos tenido un acercamiento a instituciones educativas públicas en las periferias de la ciudad, con el propósito de brindar apoyo a la alimentación a niñas, niños y adolescentes que, como sabemos, son los más afectados por las escasas posibilidades de nuestras familias de brindar lo que necesitan y desde la ventana del lado de afuera de las aulas puedo observar algunas cosas.

La vulnerabilidad de un grupo importante de niños, niñas y adolescentes es producida por la inmigración. Familias de otros estados o de otras ciudades del Estado Bolívar viajan a Santa Elena de Uairén buscando oportunidades en una región que parece prometedora, deslumbra por la minería y lo próximo a Brasil con lo cual los alimentos están asegurados y se le puede enviar comidita a la familia que queda en el lugar de origen. Pero esta población enfrenta varias dificultades: no es tan fácil encontrar el sustento ni dónde vivir, en el mejor de los casos logran ubicarse temporalmente con extraños, la mayoría llega a los lugares en barracas improvisadas, sin condiciones mínimas ni servicios básicos; se rebuscan en la economía informal, viven o más bien sólo comen con lo que hacen en el día. Estas familias también se enfrentan a la tristeza y depresión por estar lejos de los suyos; van generando relaciones desde la violencia explotando por el cúmulo de problemas que viven, y ¿quién no lo haría en estas circunstancias?

Este es el panorama familiar que viven muchos de nuestros niños, niñas y adolescente. Y en la escuela, aquellos que son inscritos porque existe un grupo desescolarizado, también advierten otro tanto de dificultades… Una de ellas es la falta de alimentos balanceados, faltando a una de las promesas de alimentar a los niños de la patria hecha por el gobierno. Cuando no hay comida en las escuelas (entre octubre 2019 y febrero de 2020 llegó sólo una vez, por el tiempo de Carnaval), algunos padres prefieren dejar a sus hijos en casa, así duermen hasta tarde y sólo les dan una comida al día. Dentro de las escuelas hay otras problemáticas: Personal docente que renuncia porque el sueldo no les da para mantener a su familia, o la ausencia frecuentemente de profesores justamente para procurarse el sustento; horario reducido de escuela (hasta las 10:00 am) cuando no hay alimento o agua para los baños; constantes suspensión de clases por un sin número de razones. Y hasta allí, desde la ventana no puedo ver otros aspectos propios del quehacer en el aula, como el tipo de educación que se da y cómo están aprendiendo los educandos.

En Santa Elena, entre las escuelas el trabajo hacia el futuro que se aprecian como buenos están relacionados con actividades ilícitas, porque son éstas las que generan ingresos (trabajar en la minería o con venta de gasolina). ¿Dónde quedaron aquellas hermosas ilusiones de los infantes de ser maestros, médicos, bomberos? Hoy el ser profesional no es llamativo para nuestras nuevas generaciones, “¿para qué estudiar?, si es mucho trabajo y con eso no se vive”, es lo que argumentan algunos, por cierto, ya en el bachillerato se observa abandono escolar de un grupo, los más grandecitos se van a la mina. También nos podemos preguntar en esta generación de peregrinos, ¿cómo incorporar esas  rutinas, cumplir horarios, crear hábitos, tener metas, terminar lo que se empieza?

Seguramente me dirá el lector, pero desde esta ventana todo se ve negro, ¿será que no hay alguna cosa colorida? Ciertamente, nuestra tendencia es a destacar lo negativo. El color se lo ponen el personal docente, administrativo y obrero a pesar de todo, son nuestros héroes y heroínas que luchan contra corriente y con verdadera vocación deciden ir a las aulas día a día. También son flores coloridas la alegría, ilusión, espontaneidad, manera diferente de ver las cosas que tiene esta población infantil, que nos sorprenden con sus ocurrencias y manera de ver las cosas. De seguro hay muchas cosas más que no las alcanzamos a ver.

Ante este panorama surge la preocupación sobre el desarrollo a todo nivel de nuestras niñas, niños y adolescentes; y es que todos los derechos básicos (alimentación, salud, educación, identidad…) se les están mezquinando por decir lo menos. En estas condiciones de migrantes, el desarrollo integral de esta población que transita de un lugar a otro está bien comprometido y en ellos se compromete también los adultos del futuro que levantarán sus familias y el país.

Esta realidad nos desafía. Estas circunstancias nos exigen pensar en una educación que responda a lo que vive esta población, poner el foco en nuestro niños, niñas y adolescentes, y todos unirnos en esta tarea, no sólo es trabajo de la escuela. También exige mirar más allá de la ventana, pensar en el tipo de educación a ofrecer, ¿qué habilidades promover y desarrollar?, ¿qué podemos rescatar desde la educación?, ¿cómo devolver la ilusión en la primera infancia de ser como alguien que tiene alguna profesión de servicio?, ¿qué necesitamos ir construyendo desde lo que hay ahora?, ¿cómo integrar a estas familias y qué enseñarles a ellas?, ¿qué generar en las aulas de clase para poder desarrollar al máximo a estos educandos?, ¿qué otros actores vincular para trabajar juntos, en red, para ofrecer oportunidades? Y otras preguntas que de seguro tú te harías.

Sería muy interesante unir esfuerzos para pensar en un plan educativo que propositivamente busque favorecer a las niñas, los niños y adolescentes que vienen de otras localidades, contemplando también lo que el Papa Francisco propuso en su mensaje para la Jornada Mundial de los Migrantes de 2019: acoger, proteger, promover e integrar a estos educandos, cuidando sus necesidades a partir de su realidad de inmigrantes. Sin dudas, los docentes hoy más que nunca en nuestra querida Venezuela son de los profesionales más importantes y más necesarios, ¿cómo podremos también fortalecerles y ayudarles? La educación en estos días debe ser prioridad de todos, porque todos los niños de Venezuela son nuestros hijos.

El Departamento de Educación Felicita a APEP por sus 56 años “Renovando un sueño cambiando vidas”

El Departamento de Educación Felicita a APEP por sus 56 años “Renovando un sueño cambiando vidas”

Caracas.- El Departamento de Educación de la Conferencia Episcopal Venezolana felicita a todos los miembros de la Asociación de Promoción de Educación Popular (APEP), por su quincuagésimo sexto aniversario.
La Asociación de Promoción de Educación Popular (APEP), fue Fundada por Monseñor Emilio Blaslov, sacerdote belga llegado a Venezuela en 1.955, se dio cuenta que el país necesitaba con urgencia desarrollar sus fuerzas productivas, de manera que el trabajo técnico que promoviera el desarrollo la prosperidad y al justicia se convirtieron en el norte que ha guiado el camino institucional. Se encuentra en todo el territorio nacional para ayudar a niños, jóvenes y adultos, lograr una formación técnica que los prepare en los oficios prácticos.

Son más de 150 centros que atienden una población cercana a los 65.000 estudiantes de todos los niveles con programas en las Áreas Industrial, Comercial y Hogar. La actual situación de “Escuela en casa…”, no ha significado en absoluto un cierre de actividades sino que ha obligado a una reconversión de la actividad para poder acompañar a los estudiantes en la distancia ayudando a que esta educación para el trabajo y el emprendimiento se traslade hasta allí.

Dada la contingencia actual que está atravesando el mundo por el COVID-19 se ha hecho necesario posponer cualquier actividad de encuentro presencial de los miembros de la asociación, pero no ha impedido que la Memoria se renueve como un acto de agradecimiento a Dios.
La APEP confiada en la Acción del Espíritu Santo, espera poder seguir dando su parte a Venezuela, ya que como indica Mons. Mariano Parra, Presidente de APEP “Nunca como hoy, tal como lo soñó el Padre Emilio la Educación para la Producción y el Emprendimiento fueron más necesarias en Venezuela”.

Que Dios y la Virgen los bendiga y les conceda muchos años de servicio para el bien de nuestro niños, jóvenes y adultos para que logren su plan vida.

PAUTAS DE ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR EN LOS PROCESOS ACADÉMICOS

PAUTAS DE ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR EN LOS PROCESOS ACADÉMICOS

Autora: Dra. Petra Ramírez.
Diócesis de Guasdualito – Apure.  

Desde todas las latitudes, la familia a lo largo de la historia de la humanidad siempre ha tenido transformaciones paralelas a los cambios de la sociedad;  las funciones de proteger, socializar y educar a los miembros las comparte cada vez más con otras instituciones sociales, como respuesta a necesidades de la cultura. De aquí que, la responsabilidad de acompañar se cumplen en dos sentidos: uno propio como es la protección psicosocial e impulso al desarrollo humano,  en un segundo sentido externo a ella, la adaptación a las innovaciones del entorno y especial a la inserción de sus integrantes al proceso escolar y educativo.

Dra. Petra Ramírez.

Se quiere significar que, el rol que ejercen los padres en la educación de los hijos ha cambiado, esto obedece al compromiso de se tiene con la crianza, pues pasó a un segundo plano; todo apunta a que, el acceso a la información a través de los medios de comunicación, es cada más ordinario, videojuegos, redes sociales y sobretodo la televisión, se ha convertido en un medio de cuidado, entretenimiento y enseñanza a los menores. Ante esta realidad, la madre se ha sumado a la fuerza laboral por diferentes motivos,  ya no es la principal cuidadora, por lo tanto, en esta situación la familia extendida como abuelos, tíos o parientes participan en la formación, así como guarderías o escuelas con largas jornadas, comparten el cuidado de los pequeños y jóvenes.

Teniendo como telón de fondo las ideas expuestas, en la enseñanza y aprendizaje, el acompañamiento familiar es  y seguirá siendo un baluarte para contribuir en mejorar el rendimiento académico; brindándole herramientas para que el educando, partícipe  de manera activa y dinámica en la formación holística. Es necesario mencionar que,  si la familia educa con el ejemplo, se verán mejores resultados a nivel académico, con una entrega y disposición para aprender constante por parte del estudiante. Igualmente, cuando de tareas se trata las deben hacer, con la supervisión de los padres, estos solo apoyan en aquellos temas que realmente tengan verdadera dificultad, pero hay que tener en cuenta que, el compromiso del proceso escolar, es compartido entre padres y maestros, por lo que se deben tener claros los objetivos y funciones de cada uno.

Es pertinente añadir que, los padres confíen en las capacidades de los hijos para asumir retos; en la primera infancia las tareas deben estar dirigidas al fortalecimiento de la relación afectiva de los padres e hijos; lo ideal es que, los docentes juntos con estos entreguen o presenten los procesos educativos; de acuerdo a lo encontrado en diversas fuentes hay tres ejes fundamentales sobre las cuales debe basarse la crianza y la educación en los hijos: los sentimientos humanos, el pensamiento lógico y la ética que deben tener los padres en todo este proceso de formación.

A modo de colofón, en la sociedad actual se le concede relevancia, a las calificaciones académicas y a menudo se relacionan con la actuación de los padres en los estudios de los hijos; la consecuencia más notoria, es que estos se vuelcan en la educación donde invierten cantidades de dinero, pero poco o nada de tiempo para los afectos; de allí que, se evidencian las elevadas tasas de fracaso escolar. Por lo tanto, te invito a reflexionar bajo dos interrogantes: ¿Cómo medir el tiempo que le dedicas a tus hijos? Y ¿Cómo es el educador que quieren y necesitan los estudiantes?

“Alto Apureño que se respeta es: Hospitalario, Honesto y Trabajador”

Monseñor  Pablo Modesto González.