Pensar Un Pacto Escolar Hoy.

 ¿Qué es un pacto? 


 Juan Orlando Garcia 
nardi67@hotmail.com 

La palabra escuela tiene tantas connotaciones, como sectores hay en ella. Allí siempre nos percatamos con múltiples y diversos espacios, según gustos, pedidos o solicitudes basadas en la finalidad de su creación. Sin dudas que aquí hubo quienes pactaron su construcción a través de acuerdos. A la vista está que aquellas partes se comprometieron en algún momento a que cada una de ellas pondría lo mejor y su mayor esfuerzo para alcanzar el objetivo: Construir un edificio escolar con ciertas particularidades. Esto es un pacto, “un acuerdo” entre partes en busca de un objetivo común. Pero 

¿Qué sucede hoy, dentro de esos espacios pactados hace décadas? 

Nuestra historia educativa y el origen de la escuela primaria tradicional, parten de un modelo pedagógico europeo cuyas matrices apuntaban a construir regiones “dependientes” muy distintas a las actuales. 

Pero pensando en presente creo que, debemos renovar nuestro pacto educativo. Poner sobre la mesa un pensamiento actualizado y contextualizado, que nos ayude a reflexionar nuevamente y así poder comenzar con un nuevo recorrido mediante el cual sigamos avanzando hacia una tarea docente con muchas más tonalidades inclusivas y nuevas estrategias que nos puedan trasladar más allá de los muros escolares. Para actuar también, en aquellas “periferias” que viven muchos de nuestros estudiantes. 

Sigamos involucrándonos, colegas. Continuemos siendo actores principales en experiencias educativas directas y transformadoras de acciones que movilizan innovadoras propuestas que no “aburren”. 

En este sentido nuestro pacto escolar pos pandemia, no será una utopía, Dios mediante sin dudas, será una realidad. Siempre y cuando nosotros, los profesionales de la educación latinoamericana sinceramente nos comprometamos a continuar en el intento de reducir la desigualdad educativa. Que dicho sea, se invierte tanto tiempo, esfuerzo y dinero para transformarla o erradicarla totalmente. 

¿Será posible esto, colegas? Creo que sí. Hagamos el pacto, entonces. 

Pacto Educativo Global: un desafío para el mundo

Carta urgente al Papa

Ramón Francisco Reyes Echegaray
Maestro Rural. Presidente de la Fundación Aulas Que Hablan

Miembro del Programa Educar es Tarea de Todos del Departamento de Educación del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano

 Estimado Papa Francisco, este mensaje urgente amerita de pocas palabras, ir directo al grano y no perdernos en las innumerables fuentes de investigación que atestiguan la fuerte relación que existe entre mala educación y pobreza. Por eso aquí nos vamos a sustentar solo en una: el reporte especial publicado por la revista Scientific American en noviembre de 2018 llamado The science of inequality, con artículos firmados por incuestionable investigadores, empezando por el Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz. Solo vamos a citar a 3 de los 4 autores del mismo.

El reporte comienza con el artículo de Stiglitz, A rigged economy, quien, con datos en la mano, demuestra que a nivel mundial la brecha entre ricos y pobres se está ampliando alarmantemente y que hay dos variables fundamentales que explican esto: 1) que el 1% que está en la cúspide de la pirámide social posee tanto poder económico que impone sus reglas a nivel político legal 2) que los más pobres no reciben la educación necesaria para desarrollar todas sus potencialidades. Por su parte el neurocientífico de la universidad de Stanford, Robert M. Sapolsky, en su artículo, The health – wealth gap, demuestra como el stress social que viven los niños pobres, a la larga, termina provocando daños en sus cuerpos, siendo los principales los 3 siguientes: 1) problemas de inflamación crónica 2) envejecimiento prematuro del ADN mediante el acortamiento de los telómeros de los cromosomas 3) daño en aéreas del cerebro importantes para el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones. Por último, citamos el trabajo del economista James K. Boyce, profesor emeritus de la Universidad de Massachusetts, el cual pone sobre el tapete un tema de alta relevancia en este momento para el mundo, el cambio climático. En su artículo The environmental cost of inequality concluye lo siguiente: en los países del mundo donde la brecha entre ricos y pobres es mayor, la degradación ambiental también es mayor y son, principalmente, los pobres los que sufren las consecuencias de esa degradación. Concluimos esta parte con una de las principales conclusiones a las que llega Joseph Stiglitz en otro texto de su autoría, el libro El precio de la desigualdad:

“La igualdad de oportunidades depende, más que nada, del acceso a la educación” (2013, p. 341)[1]

Padre, considero que no hay líder en el mundo mejor que Usted para haber lanzado la propuesta del Pacto Educativo Global. Ahora bien, dada la crisis mundial que ha creado el coronavirus y el impacto que ya está provocando en la educación de los niños y los jóvenes, consideramos que es necesario acelerar los pasos para alcanzar su propuesta; con este fin le propongo las siguientes ideas, a partir de nuestra práctica pedagógica como maestro rural durante 21 años y desde nuestro Proyecto Educativo Aulas Que Hablan (descargar su libro en www.aulasquehablan.org):

1.   Convocar a los otros líderes espirituales y religiosos del mundo, para que den su apoyo al Pacto Educativo Global.

2.   Convocar a destacados especialistas en educación para que diseñen un “Currículo Básico Universal”, que establezca los conocimientos mínimos a los que todos los niños y jóvenes de la tierra, de acuerdo a su edad y por derecho, deben tener acceso en materias fundamentales como Matemática, Lenguaje, Programación, historia universal, etc. 

3.   Convocar a los líderes de grandes empresas de software, inteligencia artificial o con capacidad de financiamiento, como Microsoft, Duolingo, ABC Ya, Google, Apple, Amazon, Khan Academy, etc, para que aúnen sus esfuerzos para colocar en mano de todos los niños y jóvenes del mundo, así como de sus escuelas y familiares, herramientas tecnológicas (que incluya un paquete de “Video Juegos Educativos”[2]), mediante las cuales cualquiera de ellos, en cualquier parte del planeta, pueda alcanzar los objetivos de enseñanza del “Currículo Básico Universal”

4.   Convocar a los gobiernos del mundo para que acuerden establecer en las escuelas de sus países programas de enseñanza y práctica de las artes (música, teatro, danza, pintura, etc), accesibles a todos los niños y jóvenes.


[1] Stiglitz, Joseph (2013). El precio de la desigualdad. Madrid, España: Santillana Ediciones. P. 341.

[2] Ver “Better brains for games”. Scientific American, Julio 2016