¿CÓMO CULTIVAR E INCREMENTAR LOS VALORES EN LA FAMILIA EN ÉPOCA DE CONFINAMIENTO?

¿CÓMO CULTIVAR E INCREMENTAR LOS VALORES EN LA FAMILIA EN ÉPOCA DE CONFINAMIENTO?

Prof. Yris Chirinos/ Docente Jubilada
Coordinadora Parroquial del Programa ERE
Pastoral Educativa Parroquia “San Francisco de Asís”

La humanidad actualmente está padeciendo una profunda crisis debido a la pandemia del coronavirus (covid-19), afectando a la sociedad en diferentes ámbitos como en la salud, lo económico, lo educativo, lo moral y social entre otros aspectos relevantes, trayendo consigo un confinamiento donde el llamado es a “quedarse en casa”, salir lo estrictamente necesario; oportunidad que Dios nos está permitiendo compartir la mayor parte del tiempo con nuestras familias, momentos propicios para aprovechar este aislamiento social haciendo inversión útil de este preciado tiempo.

     El Papa Francisco en uno de sus mensajes recientes nos dice que debemos valorar la familia como la primera escuela de todos, es allí donde se construyen los valores, pensamientos, sentimientos, afectos y actitudes, siendo los adultos los mejores maestros que en unión entre todos sus integrantes conforman un equipo familiar.

     El hogar es la principal e ineludible escuela, donde se crean valores especialmente el del amor en comunión, dimensión fundamental en todo proceso formativo, es ser mediador en la ayuda al niño y al joven a abrir su corazón, enriquecerlo de valores y virtudes que llevarán consigo en el camino de la vida como verdaderos hijos de Dios y buenos ciudadanos, donde pueda convivir en paz y armonía con su entorno. Esta situación del confinamiento nos abre un compás de análisis para llenar esos vacíos de espacio familiar, con experiencias colmadas de sabiduría y realidades enriquecedoras, enfatizando en el amor a Dios y al prójimo como factores claves para desenvolvernos en un mundo donde clama mayor justicia social, equidad e igualdad.

     Esta primera escuela se debe colmar de aprendizajes significativos, diseñando un plan de acción pastoral familiar que contenga actividades estimulantes, motivadoras para niños y jóvenes, acciones que los impulsen a ser sembradores de esperanza que fortalecerán la familia, descubriendo a Dios a través de su palabra y en la práctica de su misericordia, a sostener la Fe y vivirla como la verdadera familia de Nazaret. Se propone ejecutar actividades religiosas como parte de nuestra fe cristiana católica, que, alimenten y nutran nuestra mente, espíritu y corazón como: Rezo del rosario en familia, oír las misas por medios de comunicación radiales, televisivos e internet, lectura de la palabra y análisis de textos bíblicos y meditar sobre salmos y parábolas, construir oraciones diurnas y nocturnas entre otras. Así mismo se propone realizar actividades pedagógicas productivas como talleres de tejidos, bordados manualidades, expresión literaria, oratoria, técnicas de comunicación, expresión plástica, música, deportes así como la creación de otras de interés personal y colectivo familiar. El ideal de esta pastoral familiar en confinamiento es continuar con el proceso formativo que debe avanzar en la formación de ciudadanos críticos, coherentes con la realidad existente y quienes serán los protagonistas de la transformación y mejoras de la sociedad, forjando bases sólidas de autoestima, generosidad, respeto, justicia, responsabilidad y lealtad que se conjugan en un todo, manifestándose con mejor calidad de vida en el entorno que nos rodea.  Así podemos decir, que La Educación Es Tarea De Todos y en tiempo de confinamiento mayor oportunidad para el crecimiento educativo, que genere oportunidades para la Educación Religiosa Familiar, nuestra Iglesia Domestica en salida a la sociedad del amor y servicio.

UN DESAFÍO CULTURAL, ESPIRITUAL Y EDUCATIVO

Angela Maria Lopez Ceballos
licenciada en Educación Preescolar.
Coordinadora de Cultura en la U. E Colegio Parroquial San Rafael de Bejuma Estado Carabobo.

Inicié este viaje de conocer la Encíclica Laudato Sí, participando en el programa de formación de la DSI,  viviendo más de cerca  ese clamor  que nos hace  la tierra y los pobres.  Profundizándola más al compartir conocimientos y  experiencias en las actividades programadas por el Departamento de Educación de la CEV, donde nos vimos una serie de orientaciones que tiene la encíclica  para el logro de un nuevo orden mundial necesario para el proyecto de configurar a Venezuela como una aldea de la educación.

Los invito a que seamos protectores del mundo  y no depredadores a que sembremos amor y no odio, contaminación ni destrucción. A comprometerte y  vivir con calidad,  transformar tu estilo de vida con una actitud del corazón, y poder soñar juntos con la verdadera Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela. Educar a ese ser solidario y humanista que tanto requiere la sociedad.  Pero antes debes conocer cuáles son esas orientaciones.

 Apostar por otro estilo de vida, por una educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente, acompañado con una conversión ecológica, es lo que nos plantea el Papa francisco  en su encíclica, verde Laudato Sí. Cuestionar  el cómo  vivimos  nos lleva a reflexionar,  a dar un alto a nuestra vida y ver la manera en que estamos atropellando al planeta con nuestras acciones apresuradas y sin conciencia alguna del daño que estamos causando a la creación.  

La creación no solo es la naturaleza y el mundo animal, es también el ser humano que sin duda alguna mutuamente nos estamos haciendo daño.  Vivimos en un mundo consumista donde nos preocupamos solamente en ver qué más podemos comprar, dejándonos llevar por los diversos medios que promueven este consumismo, sin ver en realidad que esto nos lleva a un verdadero bien  común, haciéndonos  creer  que somos libres para hacerlo y  pintándonos  de colores una felicidad falsa.

 En esta confusión vive la humanidad,  viviendo  con angustia, con una sensación de inseguridad, inestabilidad y con un egoísmo colectivo. Logrando que las normas solo sean respetadas en la medida en que no contradigan las propias necesidades.  Es por eso que no solo podemos pensar que el planeta puede ser destruido por desastres naturales o fenómenos climáticos, sino también en catástrofes derivadas de la crisis social que podrá o está provocando violencia y destrucción recíproca.

El Papa francisco, nos invita a mirarnos con honestidad, a irradiar  nuestra luz propia e iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad. Dejemos atrás una etapa de autodestrucción y comencemos de nuevo. Reconozcamos a las demás criaturas dándoles su propio valor. Y consideremos el impacto que provoca cada acción y cada decisión personal.

Los invito a dejar el individualismo para que puedan desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelva posible un cambio impactante en la sociedad; educarnos para una alianza entre la humanidad y el ambiente.  La gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos de vida.  Pero el crecimiento en el alto consumo y bienestar vuelve difícil que la persona desarrolle nuevos hábitos.  Es por eso que estamos ante un desafío educativo.

 Es aquí donde la educación juega un papel importante. Pero no todo recae en los educadores sino también en la familia,  necesitamos comprometernos  en educar desde la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión.  Es necesario hacer una transformación personal y apostar por otro estilo de vida,  solo así vamos a poder cultivar de solidas virtudes un compromiso ecológico para poder impartirlo a las futuras generaciones. Que maravilloso sería que la educación, con una fuerte alianza con la familia,  sean capaces de motivar a cada ser, hasta conformar ese estilo. Construir una cultura de vida compartida y  de respeto a lo que nos rodea.

Tenemos en contra muchos medios que de una  u otra manera nos lo ponen cuesta arriba, pero si cada uno de nosotros aporta desde donde está su grano de arena  se unirán fuerzas que lo harán posible. Empieza  cambiando tu estilo de vida con pequeñas acciones cotidianas como el cuidar y ahorrar el consumo de agua, utilizar menos plástico y papel, reutilizar en vez de  desechar. Así vas educando y cambiando los hábitos  de tus familiares, compañeros de trabajo vecinos y  sucesivamente se ira creando una cadena hasta lograr que la mayoría tome de modelo este nuevo estilo de vida para el bien común. 

No podemos dejar a un lado a La política, a las asociaciones, a la Iglesia y todas las comunidades cristianas, ya  que tienen un rol importante que cumplir en esta educación, les compete concientizar a la población para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente dado que es mucho lo que está en juego. Se necesitan instituciones dotadas de poder para sancionar los ataques al medio ambiente y hacer que se cumplan las leyes existentes.

Ya les presenté lo que nos plantea el papa Francisco en su encíclica, referente al desafío de cambio cultural y educativo. Pero estos dos no se pueden llevar a cabo sin el tercer desafío que es el espiritual, una verdadera conversión ecológica que nos llene de gozo y paz

La espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo.  Se vive con ella y en ella en comunión con todo lo que nos rodea.  Todo está conectado. Debe haber una balanza entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.  Consiste en cambiar desde adentro, reconocer los propios errores, los vicios o negligencias, que te arrepientas  de corazón y puedas  ver los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres porque  que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos. También debemos reconocer al mundo como un don recibido, ser agradecidos y brindar gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca.

Para completar esa conversión, debemos tener la convicción de que menos es más, descubrir que podemos gozar profundamente sin obsesionarnos por el consumismo y la constante acumulación.  Ya que nos distrae y nos impide valorar cada cosa y cada momento.  El ser humano debe entender que no lo daña lo que le hace falta, sino la creencia de lo que necesita. Observa si realmente necesitas lo que tienes o compraste, puedes  necesitar poco, vivir mucho y gozar con lo más simple,  alcanzar la felicidad disfrutando de la vida familiar, con los amigos, en la música, el arte,  la naturaleza o en la oración. Experimentando lo que es valorar cada persona y cada cosa.

Debemos comenzar a vivir el ahora sin preocuparnos por lo que vendrá después, entregarnos a cada momento como don divino y plenamente vivido.  Volver a sentir que nos necesitamos unos a otros  y que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo. 

Es hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco  y nos ha inducido  a enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses. Es hora de  proponer al mundo  el ideal de una civilización de amor, para plasmar una sociedad más humana y más digna de la persona. Que nuestro tiempo se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida, por la lucha de la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida

 En esta pausa que nos está regalando el mundo  con el confinamiento, te invito a que analices la rapidez con la que estabas viviendo y te plantees los siguientes interrogantes.  

¿Estas atropellando al  planeta con tus acciones cotidianas?

¿Cómo  harás de ahora en adelante para cambiar tus hábitos y recuperar la serena armonía que debes tener con la creación y ser su custodio?

¿Estas educándote para así educar a ese ser integral que cuide, respete y valore la creación?

¿Qué harás de ahora en adelante para gozar y estar en paz contigo mismo y construir tu felicidad?

A los docentes…

Carmen Morantes. Profesora jubilada, agente de pastoral. Tucupita, Delta Amacuro. 

Apreciados Docentes les Habla Carmen Morantes Coordinadora de la Pastoral Educativa del Vicariato Apostólico de Tucupita les invitó a estar Unidos en oración por todos nuestros estudiantes, por el mundo entero, por nuestras familias y por nosotros mismos.  Pongamos en manos de Dios nuestras preocupaciones y miedos, Él es el único que nos puede ayudar.  Usemos nuestras redes sociales para llevar mensajes de paz y aliento desde nuestras casas, podemos hacerlo.  Lo que hoy nos afecta también nos permite estar Unidos en nombre del Señor educando de manera sencilla como él nos enseñó.

No olvidemos cumplir las normas recomendadas. Quédate en casa que la obediencia ya viene de Dios, con la obediencia estaremos bendecidos y en comunión con él.

Mensaje

Diego Andrés Moreno. Estudiante de 3er año. 14 años. Boconó, Trujillo. 

Como estudiante mi mensaje hacia nuestra sociedad es;

Para nadie es un secreto el catastrófico momento por el que estamos pasando cada uno de nosotros, sin embargo, debemos mantenernos en calma, mantenernos en casa.

Aprovechemos este tiempo para dialogar con Dios, para llenarnos de fe y de comprensión.

Como jóvenes y como ciudadanos debemos ser resilientes ante todos estos sucesos. Confiando plenamente en Dios pronto superaremos esto, recordemos que somos venezolanos, que somos fuertes y ante todas las cosas somos guerreros del amor❤

Sin más nada que agregar, me despido bendiciéndoles y deseándoles una cuarentena llena de salud y espiritualidad.