Hablemos de Educación, Protagonistas de una historia común

Edda Duque Acosta
Docente del Colegio “Monseñor Benítez”

El tema central del Foro Chat “Hablemos de Educación, Protagonistas de una historia común”, específicamente en la entrega de la Semana 8 (Jueves 25 de Junio del 2020), cuya reflexión gira en torno al Capítulo I de la Encíclica Laudato Si, “Que le está pasando a nuestra Casa”,  el cual es muy pertinente debido a que nuestro planeta en las últimas décadas está experimentando  fenómenos naturales  de trascendencia e impacto heredado del maltrato y mal uso de los recursos naturales, tales como lluvia ácida, deforestación, desertificación, cambio climático, pérdida de la biodiversidad, contaminación y degradación en general, entre otros.

En este sentido, debemos ser portavoces para marcar la diferencia en nuestros hogares, comunidades, en cualquier espacio, de manera presencial o virtual, porque en la unión o conformación de alianzas estratégicas multidisciplinares, se puede lograr un cambio positivo si realmente queremos contar con un planeta más equilibrado.  Por lo tanto, se requiere además una revisión de los currículos para actualizar y contextualizar sus contenidos en materia de Educación Ambiental, donde los valores humanos y ecológicos sean fundamentales.

Asimismo, es necesario que los docentes, principalmente en los niveles de Media General y Universitario, se den la tarea de conocer el marco legal vigente en el país, en materia de Derecho Ambiental y difundirlo para romper de una vez por todas, con la desidia e ignorancia para cuidar y proteger la Casa Común, la cual cada día está sometida a la explotación irracional de sus recursos.

De esta manera, al reflexionar sobre las tristes realidades que están afectando a nuestra Casa Común, se abre un abanico de opciones para rescatar y fortalecer los recursos existentes, asumiendo acciones de responsabilidad social tanto individual como colectivas.

Antes de continuar, sería muy interesante, recordar acontecimientos históricos de la Educación en nuestro país, datos muy propicios para el camino de la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela.

En primer lugar, me refiero al 25 de junio de 1910, hace ya un siglo y un década, cuando el Ministro de Instrucción, Doctor Trino Baptista Gómez, decretó el Primer Código de Instrucción Pública de la era gomecista y en términos generales, este instrumento jurídico estableció la distinción entre la educación pública y privada e incluyó la supervisión de los planteles de ambas modalidades por parte de los funcionarios del Ministerio de Instrucción. 

Y en segundo lugar, el 27  de Junio de 1870, un siglo y medio ha transcurrido del famoso Decreto Ejecutivo, expedido por el Presidente, General Antonio Guzmán Blanco, cuyo autor fue el Ministro, Doctor Martín J. Sanabria, al darse un primer avance en la consolidación del principio de Estado Docente, al integrar las cláusulas de gratuidad y obligatoriedad de la educación primaria y gracias a él han podido educarse generaciones tras generaciones, carentes de recursos económicos, sector considerado como el más desfavorecido, tal como lo considera el Santo Padre en su documento papal publicado en el 2015.

Retomando, el objeto del presente artículo, desde mi convicción personal y como docente católico, les invito a continuar reflexionando de una manera más exhaustiva esta Encíclica Social Laudato Si, conocida como la Encíclica Verde, porque sin luz intelectual y conciencia ecológica activa no se puede concebir a las sociedades del Siglo XXI porque nuestra Casa Común se encuentra inmersa en graves problemas ecológicos sin consideraciones éticas. 

El Papa Francisco, en nombre de la Iglesia, hace un llamado al diálogo para llegar a respuestas integrales y dejar a las generaciones futuras un legado, donde se garantice una mejor calidad de vida y preservar cada uno de los elementos que conforman los ecosistemas, principalmente el acceso al agua potable y segura como un derecho humano básico, fundamental y universal.

Por lo tanto, debemos ser garantes y dar testimonio de nuestras decisiones, las cuales deben caracterizarse como asertivas y vinculadas con los valores humanos, cristianos y ecológicos.  Además, no podemos continuar con esta indiferencia generalizada, escapando de nuestra responsabilidad cristiana, social y principalmente, ética, asumir con madurez una conducta justa, protectora, multiplicadora sobre el cuidado y protección del Planeta y así disfrutar a plenitud de cada una de las bondades creadas por Dios y tener libertad para estar en contacto directo con la naturaleza.

El sumo Pontífice no pierde las esperanzas que a través del diálogo, se formen alianzas estratégicas para reorientar el rumbo de la gestión empresarial con responsabilidad social y por supuesto, su llamado de despertar conciencia ante “lo que le está pasando a nuestra Casa” es un gran desafío que es superable siempre y cuando, desde nuestros ámbitos, familiar o profesional, iniciemos ese gran cambio en pro de nuestra Casa Común, como por ejemplo, modificando nuestros estilos de vida, de producción y principalmente, erradicar “la Cultura del Descarte”, la cual concibe que tanto la vida humana y como el medioambiente son instrumentos de lucro a favor de la economía y el consumo globalizado.  Por lo tanto, es urgente, internalizar este llamado hacia una economía mundial sustentable y equitativa, que debe converger en frenar el voraz flagelo de la degradación ecológica y social.

Tal como lo expresé como participante en la Webinar “Ecología Integral, una pedagogía para el cuidado de la Casa Común” cada quien tiene fortalezas y oportunidades que se deben aprovechar en pro de nuestro crecimiento intelectual y ahora, como docentes renovados y transformados desde la esperanza, nuestro compromiso moral y ecológico es difundir el mensaje de la Encíclica Laudato Si y así garantizar estrategias para diseñar acciones para alcanzar la conversión ecológica global, tan necesaria, quizás hasta imprescindible, en este contexto impregnado de indiferencia ante el panorama devastador de nuestra Casa Común.

¡Basta de soñar!; como docentes católicos, debemos sensibilizar a todos, ser portadores de una Educación basada en Valores Ecológicos, sin importar edades, profesión y estrato social, y juntos como una gran familia, convertirnos en los Guardianes Permanentes de la Obra de Dios y así, comenzar a restituir nuestra deuda ecológica.

La inteligencia emocional en la familia

Jesús Cabrera, venezolano en Santiago de Chile

@jesus.cabrera

Refiere a la capacidad de percibir, comprender y evaluar las emociones en el contexto familiar. Algunos investigadores sugieren que la inteligencia emocional se puede aprender, fortalecer y mejorar siguiendo determinadas estrategias, mientras que otros afirman que es una característica innata difícilmente mejorable.

Desde 1990, Peter Salive y John D. Mayer han sido los principales investigadores sobre este concepto fundamental de la actual psicología.

En su influyente artículo “Inteligencia Emocional “, definen la inteligencia emocional como “la capacidad de controlar los sentimientos y emociones, tanto propios como ajenos, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestra conducta.” (1990).

Se trata de una habilidad absolutamente esencial en la formación, el desarrollo y la mejora de las relaciones personales, y a diferencia del cociente intelectual, que no cambia de manera significativa durante toda la vida, nuestra Inteligencia Emocional puede evolucionar a medida que crecemos y aprendemos.

Cuatro factores de la Inteligencia Emocional

Salive y Mayer (1990) propusieron un modelo que identifica cuatro factores en la inteligencia emocional:

Percibir las emociones: El primer paso en la comprensión de las emociones es percibirlas con precisión. En la mayoría de casos, esto implica la comprensión de las señales no verbales como el lenguaje corporal y las expresiones faciales.

Razonamiento emocional: El siguiente paso consiste en utilizar las emociones para promover el pensamiento y la actividad cognitiva. Las emociones ayudan a priorizar, y respondemos emocionalmente a las cosas que focalizan nuestra atención.

Comprender las emociones: Las emociones que percibimos pueden tener una gran variedad de significados. Si alguien está expresando emociones de ira, el observador debe interpretar la causa de su ira y lo que podría significar.

Manejo de las emociones: La capacidad de manejar las emociones de manera efectiva es una parte clave de la inteligencia emocional. Regular las emociones, respondiendo apropiadamente, así como responder adecuadamente a las emociones de los demás son dos aspectos importantes de la gestión emocional.

¿Qué papel juegan nuestras emociones en el día a día? ¿Consideras que las emociones como la tristeza o el enfado son sanas?

Fuente: https://psicopedia.org/1093/inteligencia-emocional-guia-practica-para-la-familia/

Valentía de formar personas disponibles al servicio

Thomas Chacón, Coordinador del Programa de Liderazgo Universitario

En la construcción de un nuevo pacto educativo para el cuidado de la creación a la que nos invita el papa Francisco, la valentía de formar personas disponibles al servicio es base del bien común ideal para los intercambios generados como consecuencia de algún tipo de educación porque conducen a la cooperación y al emprendimiento tanto social como financiero. Esta valentía se observa, por ejemplo, de manera especial en el empresario Siervo de Dios Enrique Ernesto Shaw (1921-1962); quien está en proceso de beatificación, iniciado por quien en su momento fue el Cardenal Bergoglio, por promover e impulsar el crecimiento humano de sus trabajadores inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia, generando una educación humana que responde a las necesidades universales con seres libres y responsables, que reconocen la necesidad de integrarse y de colaborar con sus semejantes y con capacidad de comunión en el orden del conocimiento posible en el comercio del amor factible en la generosidad; porque toda sociedad es digna cuando cada uno de sus miembros, gracias a la propia capacidad de conocer el bien, lo busca para sí y para los demás generando intercambios comerciales que sean beneficiosos para todos los implicados.

De igual manera, la servicio a los demás no es uniforme, sino que reviste múltiples expresiones, que en términos económicos cada quien es remunerado de acuerdo a sus aportes y que se perfecciona con la caridad cuando quienes tienen mayor capacidad de remuneración ayudan a quienes verdaderamente lo necesitan.

Por último, el servicio impulsa a los seres humanos a asociarse con el fin de alcanzar objetivos que exceden las capacidades individuales, desarrolla las cualidades de la persona, en particular, su sentido de iniciativa y de responsabilidad y ayuda a garantizar sus derechos y a producir bienes y servicios en función al bien común.

Por otra parte, al identificar la capacidad creadora como elemento fundamental del servicio, se crea para si mismo y para los demás por medio de una educación de formación sin límites de la persona en relación con su entorno, el cual requiere comprensión lectura, capacidad de abstración, razonamiento riguroso y el desarrollo cognitivo de una acertada educación para servir mejor a la humanidad.

10 razones por las que José Gregorio Hernández es Modelo de Pastoral Universitaria en Venezuela

Thomas Chacón / Coordinador del Programa de Liderazgo Universitario

El Doctor José Gregorio Hernández es declarado Modelo de Pastoral Universitaria de Venezuela por razones como la siguiente:

Primero, el decreto donde la Santa Sede lo proclama Venerable menciona que esto obedece a sus virtudes heroicas ejercidas de manera especial en sus roles de médico y profesor universitario.

Segundo, este científico venezolano cumplió con la naturaleza de la universidad, la cual nos recuerda San Juan Pablo II que nace del corazón de la Iglesia para ser laboratorios de cultura promoviéndola por medio de la investigación, transmitiéndola en la enseñanza y favoreciéndola con actividades de servicios. Esto lo ejerció el Doctor José Gregorio Hernández durante sus seis años de estudios de pregrado, sus 4 años como estudiante de postgrado y sus 28 años de servicio como profesor universitario; para un total de 38 años llevando con su testimonio de vida la presencia de la Iglesia a las universidades de Venezuela y de otros países

Tercero, la capacidad e interés del Dr. Hernández por generar conocimiento socialmente útil es evidenciada desde poco antes de cumplir 11 años de edad cuando escribió una guía titulada “Modo breve y fácil de oír misa con devoción”. Como universitario, además de escribir sobre medicina, también lo hizo sobre arte, filosofía, teología y cuentos.

Cuarto, durante su vida universitaria acompañó su esfuerzo académico con una admirable fuerza de voluntad y capacidad de resiliencia. Muestra de ello es la forma como enfrentó con paciencia y esperanza su recuperación ante la fiebre tifoidea que le dio cuando cursaba el tercer año de medicina; a tal punto de ponerse al día en sus estudios luego de un período de padecimiento que también evidenció que no solo desarrollaba su razón y fuerza de voluntad, sino también sus habilidades sociales con excelentes relaciones interpersonales a tal punto de que su convalecencia tuvo el cuidado de compañeros de clases y profesores.

Quinto, la alta dedicación que tuvo como universitario era fortalecida con su integralidad humana al complementarla con su devoción religiosa en la participación en los actos litúrgicos, tocando magistralmente el piano, el violín, con sus relaciones humanas en el buen trato hacia todo el que le rodeaba y siendo buen bailarín.

Sexto, la perfección fue su norte, porque consideraba que al hacer las cosas bien se llegaba a Dios, por ello, por ejemplo, confeccionaba su propia ropa con buena calidad, al igual que la manera que tenía para tocar el piano;  tal como lo reconoció el mismo Pedro Elías Gutiérrez al escucharlo interpretar su inmortal composición “Alma Llanera”.

Séptimo, este desarrollo de la razón, de la voluntad y de la capacidad de amor, que se volvió en una constante durante sus estudios de pregrado y que lo acompañó durante toda su vida, lo llevaron a graduarse con el mayor de los honores académicos que podía dar la Universidad Central de Venezuela, pero también con el mayor de los aprecios humanos entre la comunidad universitaria.

Octavo, su alto desempeño como estudiante de pregrado, lo hizo merecedor de la beca otorgada por el presidente Rojas Paul para iniciar estudios de postgrado en Francia, donde se encontraban los mayores avances de medicina del momento y en donde también se graduó con el mayor de los honores.

Noveno, a los 53 años vuelve a retomar estudios académicos en Nueva York para profundizar su especialización en bacteriología que luego complementó estudiando en Madrid con el Premio Nobel de Medicina del año 1906, Doctor Santiago Ramón y Cajal.

Décimo, uno de sus hábitos era leer las más actualizadas revistas científicas de países como Alemania, Francia, Estados Unidos y España. Cosa que podía hacer por el dominio de más de cuatro idiomas que tenía para desarrollar la capacidad de conocer, en la medida de lo posible, los aportes de las distintas culturas.

De esta manera, el Doctor José Gregorio hizo de las universidades un medio para dar fecundidad a la inteligencia cristiana.

EL DESAFÍO DE LA IGLESIA DOMÉSTICA

Reflexiones en torno a la educación en la fe en tiempo de pandemia y de templos cerrados

María Irene Nesi fma

María Irene Nesi fma


La llegada de la pandemia nos encontró a todos haciendo cualquier cosa que considerábamos importante, sin pensar en la gravedad de lo que acontecía y las tremendas consecuencias que vendrían sobre la cotidianeidad.

En esta afirmación está incluida la Iglesia institución, como gustan llamarla algunos para dirigirse a obispos y sacerdotes. También a ellos los tomó desprevenidos. Ya el domingo 16 de marzo, algunos alcaldes y gobernadores celosos de su autoridad mandaron cerrar algunos templos, luego los obispos asumieron esta responsabilidad pensando en una medida transitoria… y lo que se creyó que duraría dos semanas, pasa de doce semanas…

Se activaron las redes… comenzaron los grupos de chat en todos los medios disponibles para comunicarse. Los padres se preguntan cuándo recibirán los sacramentos sus hijos. En las escuelas, sobre todo en las católicas, los maestros pensaron como continuar con la ERE o algunos hasta con la catequesis. Entonces a crear actividades on line para suplir los encuentros y además, como con las otras tareas escolares, implicar a la familia.
Entonces se volvió a una imagen, conocida pero a la vez descuidada: familia Iglesia doméstica. Sí, ante el cierre de los lugares de culto, se invitó a recordar que cada familia es-está llamada a ser Iglesia doméstica. Entonces la creatividad se volcó a elaborar no solo actividades sino a proponer altarcitos domésticos, oraciones en familia, lecturas bíblicas comentada para las familias… como si quinientos años de historia no hubieran pasado y el régimen de cristiandad que trajo España con la colonia siguiera vigente y lo único que haría falta es proveer de recursos para que la familia asuma su identidad cristiana.

Pero hay una realidad que se sigue ignorando: en el pueblo quedan elementos de piedad (religiosidad) popular que se van ritualizando cada vez más perdiendo su contenido cristiano para quedar en la forma y la imagen. La descristianización progresiva que viene afectando a toda América Latina en distinto grado, de forma ineludible afecta profundamente a nuestro país, unida al pluralismo religioso y la conciencia de la privatización de lo religioso cada vez más desvinculado de lo confesional institucional. De forma contundente afirma el texto de Aparecida: tenemos un alto porcentaje de católicos sin conciencia de su misión de ser sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil y vulnerable. (DA 286).

En este contexto, resuenan claras las reiteradas llamadas del papa Francisco: hoy necesitamos una Iglesia en salida misionera, llamada también para quien en la educación vive su compromiso de discípulo misionero. Aunque larga, la cita del texto nos describe la llamada cada día más ineludible a esta salida, y en tiempo de desinstalación de las estructuras conocidas, es más que pertinente:

No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en nuestro Continente. (DA 548)

Se abre un nuevo panorama con nuevas preguntas y las respuestas requieren de la misma novedad que la situación. Se ha acusado demasiadas veces a la Iglesia de ofrecer respuestas incomprensibles a preguntas que ya nadie se hace. Este receso obligatorio obliga, no solo a empezar a producir mensajes con todos los recursos de las nuevas tecnologías, sino a escuchar el clamor callado que brota del corazón de hombres y mujeres que perdieron el sentido, totalmente desarraigados y desalojados de su propia interioridad.

Ahora se puede plantear el problema que hoy está desafiando la acción evangelizadora de la Iglesia: cómo llegar a la familia para que viva su vocación de Iglesia doméstica: este fenómeno nos interpela profundamente a imaginar y organizar nuevas formas de acercamiento a ellos para ayudarles a valorar el sentido de la vida sacramental, de la participación comunitaria y del compromiso ciudadano. Tenemos un alto porcentaje de católicos sin conciencia de su misión de ser sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil y vulnerable. (DA 286)

La conciencia misionera que se renueva en este tiempo, ha de llevar a buscar caminos de primer anuncio, de proclamación kerigmática, ya que la manera actual de educación en la fe y el crecimiento en la vivencia cristiana, no dan los resultados esperados: O educamos en la fe, poniendo realmente en contacto con Jesucristo e invitando a su seguimiento, o no cumpliremos nuestra misión evangelizadora. (DA 287)
Es necesario descubrir el sentido profundo del anuncio misionero y kerigmático, no solo a nivel de persona a persona, sino de la familia también, si de veras se la quiere convocar a su misión derivada de los sacramentos celebrados, ser Iglesia doméstica.

PARA LA REFLEXIÓN:
¿Cómo responder al clamor de las familias que han perdido el sentido cristiano de la vida y se encuentran impotentes ante los retos de educar a sus hijos en la fe y en humanidad?
¿Qué puede ofrecer el educador que asume su vocación de discípulo misionero para dar sentido y respuesta a la necesidad de Dios en la vida?

Caracas 01 de junio de 2020

Por la Paz del Mundo

Yanira Bocaranda / Conductora y Productora de Radio
Boconó Estado Trujilo Venezuela

Yanira Bocaranda

Siembra sonrisa a tu alrededor, siembra dulzura, amistad, sacrificios, siembra paz toda tu vida, y recuerda que el que siembra luz de esperanza, recogerá calor y amor. Al mundo no lo cambian los que lo critican, sino los que obran en él su generosidad, su entusiasmo, su entrega y su sacrificio.

Queremos la paz en el mundo, pero será imposible implementarla si primero no reina la paz en nuestra patria, y esta se fundamenta en la paz en los hogares, pero no se puede pretender la paz en la familia si cada uno de nosotros no goza de paz interior. 

Hoy debemos ser las manos que alivian, los ojos que orientan, los brazos que ayudan, las mentes que crean soluciones. Sumergirse en el mundo, para cambiar sus estructuras injustas, creando nuevos ambientes que posibiliten y faciliten la vida del mutuo amor.

Nuestro programa de vida debe ser dar felicidad a los demás. Debe ser hermoso llegar al final de nuestra vida teniendo conciencia de que nos hemos consumido por el bien de los demás. Dios nos da a todo un corazón noble y generoso, grande como el horizonte, para que colaboremos en la construcción de un mundo mejor.

Todos somos emigrantes. Todos estamos aquí de paso.

Christopher Díaz, Ingeniero/Docente

Instagram: @elprofeliz/ Correo: chrisdanield@gmail.com

Una polémica decisión… En este constante dilema de quedarnos o de emigrar y buscar un “futuro mejor en otras latitudes” hemos visto como nuestro país se ha fracturado o desmoronado en muchos aspectos: económica, política, social, cultural y moralmente, esperando que un milagro ocurra de la noche a la mañana y nuestra realidad cambie instantáneamente.

Los que decidimos quedarnos, algunas veces somos cuestionados por aquellos que se fueron, los cuales de una otra forma han aprovechado las oportunidades de mejoras que otro país le está ofreciendo. ¡Muy bien por esos valientes! No obstante, muchísimas personas que optamos por quedarnos a pesar de vivir en cierta “anarquía controlada”, apostamos a un cambio integral como sociedad. Mientras llega ese empoderamiento, nos toca aceptar lo que no podemos cambiar (por ahora). Siendo así, es importante tener en cuenta que todo tiene su inicio y su fin, y que durante este proceso de letargo (con acentuada desmotivación) sigamos luchando por nuestras metas personales, familiares y profesionales.

Quedarse o irse del país, tal como lo he escuchado de algunos que se fueron, resulta “polémico “: dejarlo todo y comenzar desde cero en otro país; pero también lo es quedarnos y seguir viendo como poco a poco se degrada nuestra calidad de vida; aunque para esto último, signifique estar acostumbrados a lo que tenemos y por ende no salir de nuestra zona de comodidad.

Ahora bien, los que decidimos quedarnos no nos queda de otra que dejar de lado el pesimismo y tratar de auto motivarnos para seguir “haciendo país” con lo que tenemos, así como ha habido una fuga importante de cerebros, también se ha quedado gente valiosa que ha decidido continuar a pesar de las adversidades. Las crisis son buenas para sacar lo mejor de nosotros y aunque nos resignemos muchas veces, es mejor ver el vaso medio lleno (en lugar de medio vacío o lo que nos falta) y por otro lado, creo que ayuda más ver la vida bajo esta premisa bien conocida: no hay mal que por bien no venga. Entonces pensemos en qué podemos ayudar, ¿cuál sería el aporte que puedo dar a mi país? ¿Podemos volvernos parte de la solución? Creo que sí… ¡Todo suma!

Saquemos y demos lo mejor de nosotros. ¡Te amo Venezuela!

Gracias por leerme.

Jesús Maestro, enséñanos a mirar

José Antonio Tolosa, sacerdote católico. Valle de la Pascua, Guárico.  @tolocam

El Evangelista Lucas nos invita a contemplar a Jesús como el maestro que nos enseña a mirar la vida de manera totalmente nueva, aun en las peores circunstancias. Es en el pasaje llamado el Camino de Emaús. (24,13-35). La comunidad simbolizada en las dos personas que van de camino, terminan mirando y asumiendo de manera completamente diferente todo lo que ellos  ya creían conocer,  acaban aprendiendo a ver todo de nuevo.  Todo cambia para ellos sin que externamente nada haya variado aún.  

Cambia en ellos la manera de interpretar  lo sucedido. Su forma vieja de asumir los acontecimientos les hundía como personas y como comunidad; experimentaban el abandono porque no eran capaces de reconocer la presencia del Resucitado que está caminando a su lado y está siendo testimoniado por las mujeres,  por el camino (por la vida) se detienen afligidos, muere en ellos la esperanza porque hace tres días (tiempo completo)  que fue asesinado el liberador, creían conocer al Nazareno y estaban seguros de su destino fatal, lo que ha sucedido aniquila la fe y la esperanza que había dentro de ellos.  Por eso no queda más solución que resignarse en lo antiguo y regresar a Emaús, al pasado conocido y seguro. 

A mitad del relato el catequista Lucas nos enuncia lo que ha logrado el Maestro, “Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron…” y para acentuar que es una experiencia interior, una lección que se aprende desde dentro, que lo indispensable es dejarse abrir los ojos del alma por el Maestro Jesús para asumir los vicisitudes por muy complicadas que aparezcan, termina diciendo “Pero él desapareció de su vista.” 

Necesitaron aprender a creer de nuevo, precisaron conocer, ahora sí, a Jesús de Nazaret, porque sus convicciones profundas no eran suficiente para asumir el presente con integridad. El Maestro les fue iniciando en  su propia experiencia honda; “Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la Escritura  se refería a él”  

Para permitir que Jesús el Cristo nos alcance en nuestra situación vital es necesario hacer memoria viva de su vida entregada y de su resurrección, asimilar su talante y  comulgar con su espíritu, celebrar su vida en la liturgia superando el ritualismo.  Al igual que a los de Emaús, una luz interior nos permitirá reinterpretar la vida, de tal manera que será  nuestra mirada “iluminada” la que nos defina y no los acontecimiento exteriores.  Es descubrir que en nuestro interior arde la luz de la presencia acompañadora del Resucitado que se ha hecho experiencia vital. 

Sólo así estaremos capacitados para salir al mundo aportando lucidez, paz y esperanza, aun cuando las noticias no sean muy alentadoras.  Desde esa claridad y crecimiento interior nuestro compromiso social será construcción de auténticas dinámicas humanizadoras.    

Los de Emaús regresan convertidos en personas nuevas, con convicciones que les capacitan en un mundo impregnado de dificultades  a interpretar los hechos desde un talante esperanzador;  el caminar y escuchar al  Maestro y el compartir el pan con él ha sido la escuela para reconocerle vivo entre ellos.  ¿Estamos dejando que el Evangelio eduque nuestra interioridad? ¿Estamos educado para la interioridad?  Nuestras tradiciones, rituales y devociones ¿priorizan el crecimiento interior? O ¿una ritualidad mágica? ¿Cuáles son los ojos interiores que necesitamos para interpretar esta realidad de hoy?  Y la primera pregunta del Maestro; ¿De qué van conversando por el camino? Ponle nombre a lo que sientes y a lo que ves, junto a Jesús vamos a aprender a mirar todo de nuevo.  

FORO-CHAT CON LOS DOCENTES DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DE LA SALLE SECTOR VENEZUELA

Caracas-. El departamento de educación del  Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano realizó el día jueves 14 de mayo del presente año en el marco de la semana lasallista, se llevó a cabo  el Foro-Chat “Hablemos sobre la Reconstrucción del Pacto Educativo”, un espacio abierto a la familia De La Salle en Venezuela con el fin de hacerlos partícipes de la invitación del Papa Francisco, tratando de converger valientemente invirtiendo todas las energías de forma responsable y creativa para lograr el sueño de una aldea educativa en todo el país.

 El encuentro fue bajo la plataforma de  WhatsApp, participaron alrededor de 70 personas entre ellos hermanos de La Salle y docentes de todos los niveles, algunos de ellos con funciones de coordinadores o miembros del equipo directivo. Además provenientes de las distintas instituciones educativas de la congregación en el sector Venezuela.

La Licda. Carmen Reyes Directora del Departamento de Educación del SPCEV;  afirmó que cualquier cambio comienza por la educación, tratando de buscar juntos las soluciones iniciando procesos de transformación sin miedo. Es urgente asumir un compromiso personal y comunitario haciendo alianza que se concierne en hacer realidad un humanismo solidario. Es necesario sumar esfuerzos para seguir apostando por la educación en el país.

Se expusieron los objetivos de la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela facilitado por el Licdo. Giclis Santamaría coordinador del Programa de Formación Docente de la Pastoral Educativa del Departamento de Educación. Planteó que con el propósito de convertir a Venezuela en una aldea de la educación es necesario hacer convergencia que nos lleve a una alianza que favorezca el desarrollo de todos los componentes de la persona. La educación es un misterio de servicio al hombre y al mundo, un proceso dinámico que dura toda la vida de la persona y de los pueblos, recoge la memoria del pasado y se proyecta hacia el futuro; por esto la presencia de la Iglesia y de los educadores católicos es indispensable en la nueva evangelización, sin duda alguna el futuro de la humanidad está en quienes sepan darle a las generaciones futuras razones para vivir y razones para esperar como lo ha dicho el Vaticano II.

La propuesta del Pacto Educativo no es solo para educadores sino es incluir a todos los actores educativos. Es motivar y concienciar que todos somos responsables de formar hombres y mujeres de bien. En la actualidad hay muchos desaciertos solo queda en nuestras manos forjar el futuro y mirarlos desde otra perspectiva. Es una tarea difícil la que estamos viviendo, es una experiencia para todos pero tomados de Jesús Maestro podemos buscar alternativas para llegar a los más necesitados. Es un compromiso y en servicio que debemos seguir. Es ahora el momento de detenernos y reinventarnos.

Finalmente  como manifestó la docente Rosa Guerra, es importante considerar que San Juan Bautista De La Salle, trabajó en tiempos muy difíciles pero muy parecidos a los que enfrentamos en la Venezuela de hoy; simplemente desde su pedagogía fue logrando una mejor educación hasta construir la institución de la que hoy somos parte; teniendo como principio la fraternidad, la fe y el servicio hacia los más desfavorecidos.

¿Una parroquia misionera en salida para los nuevos tiempos?

Algunas ideas para la reflexión

Santiago León, sacerdote católico. Altagracia de Orituco, Guárico

Pbro. Santiago León

Hoy tenemos unos nuevos tiempos no solo por el cambio de época y la época cambiante, donde: la globalización, la secularización, la inmediatez y la cultura digital son referentes fundamentales, sino también por la pandemia que estamos viviendo. Realmente estamos ante unos nuevos tiempos donde el Espíritu Santo revolotea y se mueve invitándonos a discernir lo que Dios quiere decir a su Iglesia.

Hacernos los sordos y no preguntarnos qué desafíos nos proporciona esta nueva época. Responder de una manera inadecuada a los retos que tenemos hoy. Satanizar lo que vivimos y no inquietarnos para buscar y encontrar derroteros que respondan adecuadamente a los clamores de nuestro pueblo es perder nuestra naturaleza de ser Iglesia.

Nuestra Iglesia venezolana, con gran ardor, en estos últimos meses, se preparaba para la II Asamblea Nacional de Pastoral. Un ambiente de organización y participación se evidenciaba en la realización de las asambleas parroquiales, arciprestales o zonales y diocesanas. Hasta las fechas de las asambleas provinciales ya se tenían. Todo un itinerario de reflexión en sinodalidad para hacer conciencia de la necesidad de una parroquia misionera en salida para los nuevos tiempos, lo que nos animaba a la resignificación de la eclesiología de comunión para la misión. 

Pero, este nuevo tiempo, al ponernos en cuarentena, nos llevó a interrumpir este  proceso y  a  buscar acciones, para como siempre lo ha hecho la iglesia, ponernos al servicio de la sociedad, del  que más  nos necesita.

De allí  descubrimos la fuerza de los nuevos areópagos, por lo que tomamos los medios de comunicación y las redes sociales. Es impresionante como en nuestro país, hay verdaderas parroquias virtuales, mensajes, eucaristías, reflexiones, oraciones y un sin fin de iniciativas. 

Esta acción ha hecho surgir la eclesiología, la pedagogía y la pastoral de la comunicación. Sin embargo sería oportuno preguntarnos

¿Qué estamos visibilizando en los medios?, ¿A caso una parroquia que lo único que sabe hacer es tener actos de piedad?, ¿Una parroquia que sigue siendo clerical?, ¿una parroquia que se alegra porque  los curas despertaron  tomando los medios? ¿No será qué hemos caído en la tentación de ser  una  parroquia mediática, encerrada en los medios para no escuchar lo que el Espíritu nos está diciendo?

Escuchar los susurros del Espíritu es un acontecimiento Fontal que nos lleva a eclosionar los pilares de la parroquia misionera en salida. 

1. Koinonia

 La misión tiene unas notas identitarias que alcanzan su plenitud en la misma misión de Dios.  Contemplar esta  misión es ir a la Trinidad y  encontrar en ella: 

a) La universalidad del Padre en su obra creadora, el mundo como escenario  de su amor y la casa común como ternura de Dios.

b)    La salvación integral del ser humano en el Hijo.

c)    La esperanza, la alegría,  la comunidad  y los carismas en el Espíritu Santo.

Ante  estos aspectos hemos de preguntarnos ¿El qué estemos ante una pandemia nos ha permito hacer conciencia de la fraternidad universal, de la necesidad de la unidad? ¿En nuestros mensajes y acciones hemos, como ha pedido el Papa Francisco, hecho presente la ternura de Dios? ¿Estamos presentado a un Cristo vivo que no solo es oración? ¿La comunicación de nuestra esperanza se vuelve signo de alegría, no solo con lo que decimos sino con lo que hacemos, o estamos solo diciendo y no haciendo nada? ¿Desde la creatividad estamos descubriendo los nuevos ministerios y carismas que Dios está haciendo surgir?

La petición de quedarnos en casa nos permite volver a la comunión primera, a la Iglesia doméstica, a la experiencia artesanal de la fe, a buscar formas de acompañamiento que superen lo mediático para que la familia recupere la fuerza de la unidad y entrando en la comunión salga a la misión, pues es entrado como podemos salir.

2. Kerigma 

Una parroquia misionera en salida asume sin vacilación el proceso evangelizador (kerigma- Catequesis- Pastoral) y cuando está ante lo sobrevenido no traiciona su proyecto, al contrario convierte sus estructuras personales y pastorales para vivir en fidelidad a Jesús, su misión. 

¿Con lo apoteósico de hacernos presente en los medios, estamos generando procesos de primer enamoramiento, de primera conversión que provocan una adhesión a Cristo, una búsqueda de profundización en fe que lleve al compromiso cristiano? ¿Pensamos que toda la piedad que ahora ponemos en  el oído de las familias es un primer anuncio? ¿Estamos invitando a tomar conciencia del amor vivificador de Cristo muerto y resucitado? ¿Qué estamos mostrando, acaso un testimonio de entrega, de servicio por amor a Dios? ¿Nos ocupa  y nos preocupa como dejar grabado varias eucaristías para tener los mensajes de la semana? ¿Nos angustia que nuestros niños no estén recibiendo la catequesis y por eso, sentimos la necesidad de volver a un catecismo de preguntas respuestas para luego hacer un examen y darles la primera comunión cuando pase todo esto? ¿Las áreas de pastoral, los grupos y movimientos apostólicos en cuanto que no pueden reunirse quedaron eliminados o han encontrado la forma de convertir sus estructuras para anunciar el Reino de Dios? ¿Ante tanto anuncio hemos creado espacio para la escucha paciente, para compartir las penas y esperanza de nuestro pueblo? ¿Qué medio quiere antes que hablar escuchar?

3. Diakonía 

En la parroquia misionera en salida resuena la voz de Jesús. “no he venido a ser servido sino a servir” el gesto de Jesús en la última cena de lavar los pies se convierte en una iconografía que recuerda lo que hemos de hacer. Esta imagen ha de ser el Nazareno con el que tanto nos identificamos. 

¿Ante la crisis estamos encontrando modos, medios para darnos aun cuando corremos riesgos como el mismo Jesús? ¿Cumpliendo con las normas de salud estamos saliendo no solo por los medios sino por nuestra propia casa para mostrarnos disponibles a la caridad? ¿Nuestras parroquias están generando acciones de servicio para los más necesitados, la solidaridad solo llega por WhatsApp? ¿Estamos con valentía defendiendo la verdad, resguardando la dignidad de la persona? ¿La pastoral social, las Cáritas parroquiales, con sus heroísmos, han encontrado senderos de solidaridad? ¿Hemos pensado en la subsidiaridad de la familia?

4. Liturgia

La parroquia misionera celebra la fe, se nutre de la actualización del misterio pascual, vive consciente y fructuosamente la Eucaristía. La comunidad parroquial abre sus oídos a la Palabra de Dios para entrar a la escuela del maestro y ser discípula. Una parroquia misionera encuentra siempre nuevos dinamismos y ministerios para celebrar los misterios de la fe.

Hoy  con solo un clic y a toda hora podemos, como ya lo afirmamos, encontrar celebraciones de la Eucaristía y actos de piedad ¿Pero no será necesario que esos momentos den espacio a las celebraciones familiares, donde lo fructuoso y consciente libere a las celebraciones de la tentación del espectáculo? ¿Con ese nuevo incienso de la imagen, de lo didáctico no debemos además de las celebraciones en los medios generar nuevos encuentros celebrativos, nuevos ministros que trascienden a la comunión espiritual? ¿No hace falta ante un pueblo tan acostumbrado a tocar, unos signos que le ayuden a vivenciar la fe y a dar razones de su esperanza?

Como podemos evidenciar tenemos más preguntas que respuestas, pues no se trata  con estas ideas de dar respuestas sino de generar un proceso de reflexión que nos permita responder con la vida lo que nos provoca responder con palabras. Sirvan estas líneas para provocar tal reflexión.