10 razones por las que José Gregorio Hernández es Modelo de Pastoral Universitaria en Venezuela

Thomas Chacón / Coordinador del Programa de Liderazgo Universitario

El Doctor José Gregorio Hernández es declarado Modelo de Pastoral Universitaria de Venezuela por razones como la siguiente:

Primero, el decreto donde la Santa Sede lo proclama Venerable menciona que esto obedece a sus virtudes heroicas ejercidas de manera especial en sus roles de médico y profesor universitario.

Segundo, este científico venezolano cumplió con la naturaleza de la universidad, la cual nos recuerda San Juan Pablo II que nace del corazón de la Iglesia para ser laboratorios de cultura promoviéndola por medio de la investigación, transmitiéndola en la enseñanza y favoreciéndola con actividades de servicios. Esto lo ejerció el Doctor José Gregorio Hernández durante sus seis años de estudios de pregrado, sus 4 años como estudiante de postgrado y sus 28 años de servicio como profesor universitario; para un total de 38 años llevando con su testimonio de vida la presencia de la Iglesia a las universidades de Venezuela y de otros países

Tercero, la capacidad e interés del Dr. Hernández por generar conocimiento socialmente útil es evidenciada desde poco antes de cumplir 11 años de edad cuando escribió una guía titulada “Modo breve y fácil de oír misa con devoción”. Como universitario, además de escribir sobre medicina, también lo hizo sobre arte, filosofía, teología y cuentos.

Cuarto, durante su vida universitaria acompañó su esfuerzo académico con una admirable fuerza de voluntad y capacidad de resiliencia. Muestra de ello es la forma como enfrentó con paciencia y esperanza su recuperación ante la fiebre tifoidea que le dio cuando cursaba el tercer año de medicina; a tal punto de ponerse al día en sus estudios luego de un período de padecimiento que también evidenció que no solo desarrollaba su razón y fuerza de voluntad, sino también sus habilidades sociales con excelentes relaciones interpersonales a tal punto de que su convalecencia tuvo el cuidado de compañeros de clases y profesores.

Quinto, la alta dedicación que tuvo como universitario era fortalecida con su integralidad humana al complementarla con su devoción religiosa en la participación en los actos litúrgicos, tocando magistralmente el piano, el violín, con sus relaciones humanas en el buen trato hacia todo el que le rodeaba y siendo buen bailarín.

Sexto, la perfección fue su norte, porque consideraba que al hacer las cosas bien se llegaba a Dios, por ello, por ejemplo, confeccionaba su propia ropa con buena calidad, al igual que la manera que tenía para tocar el piano;  tal como lo reconoció el mismo Pedro Elías Gutiérrez al escucharlo interpretar su inmortal composición “Alma Llanera”.

Séptimo, este desarrollo de la razón, de la voluntad y de la capacidad de amor, que se volvió en una constante durante sus estudios de pregrado y que lo acompañó durante toda su vida, lo llevaron a graduarse con el mayor de los honores académicos que podía dar la Universidad Central de Venezuela, pero también con el mayor de los aprecios humanos entre la comunidad universitaria.

Octavo, su alto desempeño como estudiante de pregrado, lo hizo merecedor de la beca otorgada por el presidente Rojas Paul para iniciar estudios de postgrado en Francia, donde se encontraban los mayores avances de medicina del momento y en donde también se graduó con el mayor de los honores.

Noveno, a los 53 años vuelve a retomar estudios académicos en Nueva York para profundizar su especialización en bacteriología que luego complementó estudiando en Madrid con el Premio Nobel de Medicina del año 1906, Doctor Santiago Ramón y Cajal.

Décimo, uno de sus hábitos era leer las más actualizadas revistas científicas de países como Alemania, Francia, Estados Unidos y España. Cosa que podía hacer por el dominio de más de cuatro idiomas que tenía para desarrollar la capacidad de conocer, en la medida de lo posible, los aportes de las distintas culturas.

De esta manera, el Doctor José Gregorio hizo de las universidades un medio para dar fecundidad a la inteligencia cristiana.

Por la Paz del Mundo

Yanira Bocaranda / Conductora y Productora de Radio
Boconó Estado Trujilo Venezuela

Yanira Bocaranda

Siembra sonrisa a tu alrededor, siembra dulzura, amistad, sacrificios, siembra paz toda tu vida, y recuerda que el que siembra luz de esperanza, recogerá calor y amor. Al mundo no lo cambian los que lo critican, sino los que obran en él su generosidad, su entusiasmo, su entrega y su sacrificio.

Queremos la paz en el mundo, pero será imposible implementarla si primero no reina la paz en nuestra patria, y esta se fundamenta en la paz en los hogares, pero no se puede pretender la paz en la familia si cada uno de nosotros no goza de paz interior. 

Hoy debemos ser las manos que alivian, los ojos que orientan, los brazos que ayudan, las mentes que crean soluciones. Sumergirse en el mundo, para cambiar sus estructuras injustas, creando nuevos ambientes que posibiliten y faciliten la vida del mutuo amor.

Nuestro programa de vida debe ser dar felicidad a los demás. Debe ser hermoso llegar al final de nuestra vida teniendo conciencia de que nos hemos consumido por el bien de los demás. Dios nos da a todo un corazón noble y generoso, grande como el horizonte, para que colaboremos en la construcción de un mundo mejor.

RECONSTRUCCIÓN DEL PACTO EDUCATIVO GLOBAL: LA VALENTÍA DE PONER A LA PERSONA EN EL CENTRO

Carmen Amelia Reyes L.

Carmen Amelia Reyes L.

Una de las ideas más resaltantes del mensaje del papa Francisco en la convocatoria del Pacto Educativo Global es, la esperanza sostenida de que un mundo mejor es posible a partir de la construcción y el trabajo tesonero de convertir al mundo en una Aldea de la Educación, además nos dice que esto será posible a través de nuestra capacidad de construir relaciones humanas y abiertas, basadas en la escucha paciente, el diálogo constructivo y la mutua comprensión, como actitudes involucradas en el desarrollo de nuestras prácticas educativas y relacionales en todos los espacios.

Además de esto el papa nos habla de una triple valentía o coraje que nos servirán para profundizar en nuestra capacidad de pactar con el otro o con los otros; “existe un pacto cuando reconocemos al otro, diferente de nosotros, no como una amenaza a nuestra identidad, sino como un compañero de viaje”( Instrumentum laboris del Pacto Educativo Global), es necesario entonces que asumamos la vivencia de estas valentías como un estilo de vida que nos permita emprender el viaje junto a otros hacia el horizonte de la Reconstrucción del Pacto Educativo.

La valentía de poner a la persona en el centro parecería una pretensión de asumir al hombre como centro de todo, tal como lo identifica el  antropocentrismo,  pero basta con recordar las palabras de Jesús “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” Mt 25,40; por lo tanto la valentía de poner a la persona en el centro implica reconocer a la persona como un lugar en donde Dios habita, un lugar teológico, reconociendo a Jesús en el otro, es un nuevo modo de vivir y relacionarse a partir de la propuesta del Evangelio.

Y nos preguntamos ¿Por qué valientes? ¿Por qué tener coraje para asumir este compromiso? la valentía o el coraje no implica solamente lanzarse hacia lo profundo del mar sin saber nadar para probar o demostrar que no se tiene miedo, la valentía implica tener el reconocimiento de nuestras propias capacidades para afrontar con arrojo los desafíos de la existencia. El Papa Francisco nos invita en el pacto educativo a asumir esta valentía de poner a la persona en el centro porque a partir de ella podríamos reconocer al otro como parte de mi propio proyecto personal que luego, transitando junto a otros reconociéndolos como compañeros de viaje, se convierte en un proyecto para la humanidad.

En la encíclica Laudato Si´, se insiste en que “Todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad” LS 91. Para ejercer este amor sincero por la humanidad se requiere de valentía, para amar al otro y para entender que toda esta conexión no se refiere sólo al ser humano, se refiere al ser humano y al conjunto de elementos que conforman el medio ambiente, al conjunto de elementos que conforman la naturaleza en esta Casa Común que nos acoge y a la cual estamos invitados a cuidar, se comprende bien en este punto el vínculo profundo que existe entre la encíclica Laudato sí’ y la iniciativa del Pacto Educativo. Se trata de tomar conciencia con coraje, que la crisis ambiental y relacional que estamos viviendo puede ser afrontada dedicando atención a la educación de quienes mañana estarán llamados a custodiar la casa común.

Las relaciones en los ambientes educativos tienen este mismo principio, no son relaciones unidireccionales marcadas por el estatus o la autoridad, más bien, la calidad de la educación depende de la relación que se establece entre quienes tienen responsabilidades educativas, “no podemos ignorar que el discurso sobre la centralidad de la persona en cada proceso educativo corre el riesgo de volverse sumamente abstracto si no estamos dispuestos a abrir los ojos a la situación real de pobreza, sufrimiento, explotación, negación de posibilidades, en la que se encuentra gran parte de la infancia del mundo y sobre todo si uno no está dispuesto a hacer algo” (Instrumentum laboris del Pacto Educativo Global). Como lo expresa Papa Francisco, es necesario actuar siempre conectados con la cabeza, el corazón y justamente las manos.

A propósito de esta valentía el papa se expresa de este modo «no pueden ignorar que todo en el mundo está íntimamente conectado y que se necesita encontrar – a partir de una sana antropología – otros modos de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso. En un itinerario de ecología integral, se debe poner en el centro el valor propio de cada criatura, en relación con las personas y con la realidad que la circunda, y se propone un estilo de vida que rechace la cultura del descarte» (Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo).

Es nuestro compromiso a partir de la vivencia de esta valentía de poner a la persona en el centro:

  • Propiciar espacios educativo que respondan a la «llamada a crear una “ciudadanía ecológica”» (Laudato si’, n. 211), estos espacios pueden convertirse en un instrumento eficaz para construir, en una perspectiva a largo plazo, una sociedad más acogedora y atenta al cuidado de los demás y de la creación. Educar es un servicio a la sociedad en su conjunto que al educar se renueva.
  • Configurar la educación como punto de encuentro para reconstruir una trama de relaciones entre las diferentes instituciones y realidades sociales: para educar a un niño es necesario que dialoguen en función de un objetivo común la familia, la escuela, las religiones, las asociaciones y la sociedad civil en general.
  • Comprender nuevamente a la educación como un camino de formación de las generaciones más jóvenes y, al mismo tiempo, como una posibilidad de revisión y de renovación de toda una sociedad que, en el esfuerzo de transmitir lo mejor de sí misma a los más jóvenes, discierne su propio comportamiento y eventualmente lo mejora.
  • Rescatar el papel de la familia como primera socializadora y educadora, verdadera escuela de humanidad, de donde surjan sujetos con una visión y consciencia crítica del mundo, capaces de transformar su entorno.

¿Cómo puedo vivir en mi cotidianidad esta valentía de poner a la persona en el centro? ¿Qué me impide o le impide a la humanidad asumir una mirada amorosa al ser humano? ¿Qué signos reconozco de que hay una intención de poner a la persona en el centro?

FORO-CHAT CON LOS DOCENTES DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DE LA SALLE SECTOR VENEZUELA

Caracas-. El departamento de educación del  Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano realizó el día jueves 14 de mayo del presente año en el marco de la semana lasallista, se llevó a cabo  el Foro-Chat “Hablemos sobre la Reconstrucción del Pacto Educativo”, un espacio abierto a la familia De La Salle en Venezuela con el fin de hacerlos partícipes de la invitación del Papa Francisco, tratando de converger valientemente invirtiendo todas las energías de forma responsable y creativa para lograr el sueño de una aldea educativa en todo el país.

 El encuentro fue bajo la plataforma de  WhatsApp, participaron alrededor de 70 personas entre ellos hermanos de La Salle y docentes de todos los niveles, algunos de ellos con funciones de coordinadores o miembros del equipo directivo. Además provenientes de las distintas instituciones educativas de la congregación en el sector Venezuela.

La Licda. Carmen Reyes Directora del Departamento de Educación del SPCEV;  afirmó que cualquier cambio comienza por la educación, tratando de buscar juntos las soluciones iniciando procesos de transformación sin miedo. Es urgente asumir un compromiso personal y comunitario haciendo alianza que se concierne en hacer realidad un humanismo solidario. Es necesario sumar esfuerzos para seguir apostando por la educación en el país.

Se expusieron los objetivos de la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela facilitado por el Licdo. Giclis Santamaría coordinador del Programa de Formación Docente de la Pastoral Educativa del Departamento de Educación. Planteó que con el propósito de convertir a Venezuela en una aldea de la educación es necesario hacer convergencia que nos lleve a una alianza que favorezca el desarrollo de todos los componentes de la persona. La educación es un misterio de servicio al hombre y al mundo, un proceso dinámico que dura toda la vida de la persona y de los pueblos, recoge la memoria del pasado y se proyecta hacia el futuro; por esto la presencia de la Iglesia y de los educadores católicos es indispensable en la nueva evangelización, sin duda alguna el futuro de la humanidad está en quienes sepan darle a las generaciones futuras razones para vivir y razones para esperar como lo ha dicho el Vaticano II.

La propuesta del Pacto Educativo no es solo para educadores sino es incluir a todos los actores educativos. Es motivar y concienciar que todos somos responsables de formar hombres y mujeres de bien. En la actualidad hay muchos desaciertos solo queda en nuestras manos forjar el futuro y mirarlos desde otra perspectiva. Es una tarea difícil la que estamos viviendo, es una experiencia para todos pero tomados de Jesús Maestro podemos buscar alternativas para llegar a los más necesitados. Es un compromiso y en servicio que debemos seguir. Es ahora el momento de detenernos y reinventarnos.

Finalmente  como manifestó la docente Rosa Guerra, es importante considerar que San Juan Bautista De La Salle, trabajó en tiempos muy difíciles pero muy parecidos a los que enfrentamos en la Venezuela de hoy; simplemente desde su pedagogía fue logrando una mejor educación hasta construir la institución de la que hoy somos parte; teniendo como principio la fraternidad, la fe y el servicio hacia los más desfavorecidos.

¿Una parroquia misionera en salida para los nuevos tiempos?

Algunas ideas para la reflexión

Santiago León, sacerdote católico. Altagracia de Orituco, Guárico

Pbro. Santiago León

Hoy tenemos unos nuevos tiempos no solo por el cambio de época y la época cambiante, donde: la globalización, la secularización, la inmediatez y la cultura digital son referentes fundamentales, sino también por la pandemia que estamos viviendo. Realmente estamos ante unos nuevos tiempos donde el Espíritu Santo revolotea y se mueve invitándonos a discernir lo que Dios quiere decir a su Iglesia.

Hacernos los sordos y no preguntarnos qué desafíos nos proporciona esta nueva época. Responder de una manera inadecuada a los retos que tenemos hoy. Satanizar lo que vivimos y no inquietarnos para buscar y encontrar derroteros que respondan adecuadamente a los clamores de nuestro pueblo es perder nuestra naturaleza de ser Iglesia.

Nuestra Iglesia venezolana, con gran ardor, en estos últimos meses, se preparaba para la II Asamblea Nacional de Pastoral. Un ambiente de organización y participación se evidenciaba en la realización de las asambleas parroquiales, arciprestales o zonales y diocesanas. Hasta las fechas de las asambleas provinciales ya se tenían. Todo un itinerario de reflexión en sinodalidad para hacer conciencia de la necesidad de una parroquia misionera en salida para los nuevos tiempos, lo que nos animaba a la resignificación de la eclesiología de comunión para la misión. 

Pero, este nuevo tiempo, al ponernos en cuarentena, nos llevó a interrumpir este  proceso y  a  buscar acciones, para como siempre lo ha hecho la iglesia, ponernos al servicio de la sociedad, del  que más  nos necesita.

De allí  descubrimos la fuerza de los nuevos areópagos, por lo que tomamos los medios de comunicación y las redes sociales. Es impresionante como en nuestro país, hay verdaderas parroquias virtuales, mensajes, eucaristías, reflexiones, oraciones y un sin fin de iniciativas. 

Esta acción ha hecho surgir la eclesiología, la pedagogía y la pastoral de la comunicación. Sin embargo sería oportuno preguntarnos

¿Qué estamos visibilizando en los medios?, ¿A caso una parroquia que lo único que sabe hacer es tener actos de piedad?, ¿Una parroquia que sigue siendo clerical?, ¿una parroquia que se alegra porque  los curas despertaron  tomando los medios? ¿No será qué hemos caído en la tentación de ser  una  parroquia mediática, encerrada en los medios para no escuchar lo que el Espíritu nos está diciendo?

Escuchar los susurros del Espíritu es un acontecimiento Fontal que nos lleva a eclosionar los pilares de la parroquia misionera en salida. 

1. Koinonia

 La misión tiene unas notas identitarias que alcanzan su plenitud en la misma misión de Dios.  Contemplar esta  misión es ir a la Trinidad y  encontrar en ella: 

a) La universalidad del Padre en su obra creadora, el mundo como escenario  de su amor y la casa común como ternura de Dios.

b)    La salvación integral del ser humano en el Hijo.

c)    La esperanza, la alegría,  la comunidad  y los carismas en el Espíritu Santo.

Ante  estos aspectos hemos de preguntarnos ¿El qué estemos ante una pandemia nos ha permito hacer conciencia de la fraternidad universal, de la necesidad de la unidad? ¿En nuestros mensajes y acciones hemos, como ha pedido el Papa Francisco, hecho presente la ternura de Dios? ¿Estamos presentado a un Cristo vivo que no solo es oración? ¿La comunicación de nuestra esperanza se vuelve signo de alegría, no solo con lo que decimos sino con lo que hacemos, o estamos solo diciendo y no haciendo nada? ¿Desde la creatividad estamos descubriendo los nuevos ministerios y carismas que Dios está haciendo surgir?

La petición de quedarnos en casa nos permite volver a la comunión primera, a la Iglesia doméstica, a la experiencia artesanal de la fe, a buscar formas de acompañamiento que superen lo mediático para que la familia recupere la fuerza de la unidad y entrando en la comunión salga a la misión, pues es entrado como podemos salir.

2. Kerigma 

Una parroquia misionera en salida asume sin vacilación el proceso evangelizador (kerigma- Catequesis- Pastoral) y cuando está ante lo sobrevenido no traiciona su proyecto, al contrario convierte sus estructuras personales y pastorales para vivir en fidelidad a Jesús, su misión. 

¿Con lo apoteósico de hacernos presente en los medios, estamos generando procesos de primer enamoramiento, de primera conversión que provocan una adhesión a Cristo, una búsqueda de profundización en fe que lleve al compromiso cristiano? ¿Pensamos que toda la piedad que ahora ponemos en  el oído de las familias es un primer anuncio? ¿Estamos invitando a tomar conciencia del amor vivificador de Cristo muerto y resucitado? ¿Qué estamos mostrando, acaso un testimonio de entrega, de servicio por amor a Dios? ¿Nos ocupa  y nos preocupa como dejar grabado varias eucaristías para tener los mensajes de la semana? ¿Nos angustia que nuestros niños no estén recibiendo la catequesis y por eso, sentimos la necesidad de volver a un catecismo de preguntas respuestas para luego hacer un examen y darles la primera comunión cuando pase todo esto? ¿Las áreas de pastoral, los grupos y movimientos apostólicos en cuanto que no pueden reunirse quedaron eliminados o han encontrado la forma de convertir sus estructuras para anunciar el Reino de Dios? ¿Ante tanto anuncio hemos creado espacio para la escucha paciente, para compartir las penas y esperanza de nuestro pueblo? ¿Qué medio quiere antes que hablar escuchar?

3. Diakonía 

En la parroquia misionera en salida resuena la voz de Jesús. “no he venido a ser servido sino a servir” el gesto de Jesús en la última cena de lavar los pies se convierte en una iconografía que recuerda lo que hemos de hacer. Esta imagen ha de ser el Nazareno con el que tanto nos identificamos. 

¿Ante la crisis estamos encontrando modos, medios para darnos aun cuando corremos riesgos como el mismo Jesús? ¿Cumpliendo con las normas de salud estamos saliendo no solo por los medios sino por nuestra propia casa para mostrarnos disponibles a la caridad? ¿Nuestras parroquias están generando acciones de servicio para los más necesitados, la solidaridad solo llega por WhatsApp? ¿Estamos con valentía defendiendo la verdad, resguardando la dignidad de la persona? ¿La pastoral social, las Cáritas parroquiales, con sus heroísmos, han encontrado senderos de solidaridad? ¿Hemos pensado en la subsidiaridad de la familia?

4. Liturgia

La parroquia misionera celebra la fe, se nutre de la actualización del misterio pascual, vive consciente y fructuosamente la Eucaristía. La comunidad parroquial abre sus oídos a la Palabra de Dios para entrar a la escuela del maestro y ser discípula. Una parroquia misionera encuentra siempre nuevos dinamismos y ministerios para celebrar los misterios de la fe.

Hoy  con solo un clic y a toda hora podemos, como ya lo afirmamos, encontrar celebraciones de la Eucaristía y actos de piedad ¿Pero no será necesario que esos momentos den espacio a las celebraciones familiares, donde lo fructuoso y consciente libere a las celebraciones de la tentación del espectáculo? ¿Con ese nuevo incienso de la imagen, de lo didáctico no debemos además de las celebraciones en los medios generar nuevos encuentros celebrativos, nuevos ministros que trascienden a la comunión espiritual? ¿No hace falta ante un pueblo tan acostumbrado a tocar, unos signos que le ayuden a vivenciar la fe y a dar razones de su esperanza?

Como podemos evidenciar tenemos más preguntas que respuestas, pues no se trata  con estas ideas de dar respuestas sino de generar un proceso de reflexión que nos permita responder con la vida lo que nos provoca responder con palabras. Sirvan estas líneas para provocar tal reflexión.

Samaritanos en tiempos de pandemia

Marisa Romero, Misionera de Cristo Resucitado. Buenos Aires, Argentina. 

Estamos viviendo en una “guerra donde el enemigo es invisible”. Y resulta increíble ver cada día como un virus tenga tanta fuerza de propagación y destructividad. De pronto cambiaron nuestras costumbres y hábitos porque a través de todos los medios se nos dice que debemos obedecer a reglas y consejos que nos enseñan desde cómo lavarnos correctamente las manos hasta permanecer en nuestras casas en modo CUARENTENA.

La vida es antes y después del COVID19

Hemos salido de nuestras propias fronteras las que nos encierran para dar rienda suelta al consumismo y a todos los placeres. El dolor del otro nos grita y pide que derribemos los  muros de nuestros egoísmos y miremos a los costados sin pasar de largo. Se impone aquí recordar el pasaje evangélico del samaritano.

Aquel hombre que tirado a lo largo del camino, mal herido,  visto por tres hombres dos de ellos representantes de la enseñanza religiosa de la época de Jesús  cumplidores estrictamente  de la ley. Dieron  un rodeo y siguieron de largo. 

Pero un samaritano extranjero sólo fue capaz de conmoverse y se detuvo para curar al herido. Pienso en esta escena ante el contexto mundial que nos toca vivir en estos días.

Donde los que están al frente de la batalla son sin duda nuestros médicos y personal sanitario como también otros tantos servidores públicos. Ellos están cuidándonos y arriesgando su vida.

Como cristianos también estamos llamados a entregar la vida…El maestro ya nos dio la lección hace más de dos  mil años y nos  mostró el camino a seguir. Nos llamó amigos “Si hacemos lo que el nos manda”. Y este mandato nos tiene que sacudir para no pasar de largo en la universidad, en la parroquia, el trabajo y las escuelas.

 Citando a nuestro Papa Francisco:“la naturaleza de la Iglesia”, que no es “una fortaleza cerrada”, sino “una tienda de campaña” capaz de “agrandarse para recibir a todos”: es una Iglesia en salida, “una Iglesia con las puertas siempre abiertas”.

 Te invito a que pensemos juntos. ¿Qué nos implica hoy en nuestros ámbitos ser samaritanos? Nuestras universidades, colegios y familias son tiendas de campaña? Qué miedos tenemos en esta coyuntura de vulnerabilidad para ser iglesia siempre de puertas abiertas?.

La Mutua comprensión.

Por David Miguel González P.

Compartiré algunas reflexiones para acercarnos a identificar lo que el Papa Francisco desea alcanzar en el Pacto Educativo al señalar la necesidad de renovar la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión, este último aspecto es sobre lo que vamos a reflexionar. Que el Espíritu Santo nos asista y busquemos juntos las soluciones, iniciemos procesos de transformación sin miedo y miremos hacia el futuro con esperanza. ¿Aceptas la invitación de ser protagonista de esta alianza, asumiendo un compromiso personal y comunitario para cultivar juntos el sueño de un humanismo solidario, que responda a las esperanzas del hombre y al diseño de Dios?

La mutua comprensión es tanto un aspecto intelectual como emocional que se da a través de diversos mecanismos humanos, partiendo de una valoración emocional del otro, entender sus acciones y a partir de ello crear estrategias para responderle. Y esta respuesta puede ser muy variada, sin embargo, solemos polarizarla entre compartir o no su postura, como también mostrar desinterés. Es un proceso mutuo.

Dentro de la complejidad de los procesos básicos psicológicos y de acuerdo al legado del Psicólogo y profesor de la UCV Armando Gil Navarro (2007), en algunos casos el proceso psíquico desencadena un determinado comportamiento es decir, la conducta se inicia porque existe un estado psicológico previo. Entonces para alcanzar la mutua comprensión es importante resaltar que ambas partes poseen un estado psíquico inicial que podría originar conductas esperadas o adversas. De otro modo, hay procesos que surgen como consecuencia de la conducta y el aprendizaje es un ejemplo claro. Por lo que podemos aprender a comprendernos.  A su vez, existen procesos que pueden actuar como orientador de la conducta dirigida hacia una meta o como mantenedor de la fuerza de la conducta hasta que la persona alcance la meta: la motivación, la atención y la percepción son ejemplos claros de este proceso. Lo que nos lleva a reflexionar que, para alcanzar la mutua comprensión exige lo mejor de nuestras capacidades intelectuales, emocionales, conductuales y también espirituales.

Entonces, significa que las partes han de identificar que esta interacción entre procesos transcurre en cada uno de los comunicantes. Siempre en una interacción.

Este proceso de valoración es la actitud, la cual demanda maneras de estar dispuesto a comportarse u obrar. Como constructo psicológico y de carácter evaluativo la actitud media entre los sujetos que interactúan y que supone que están interesados en su mutua comprensión. Entonces, la intensidad o la fuerza de la actitud, como he dicho mediará en este proceso para alcanzar la mutua comprensión; por tanto, dependerá de la importancia de la actitud para cada participante, de la intensidad de la evaluación con la que lo hacen, el conocimiento sobre aquello sobre lo cual valoran y el modo en el que la persona facilita la activación de la actitud en la otra persona. Pero, ¿Para qué nos sirve la actitud? De acuerdo a Myers (2005) para comprender nuestra realidad y para darle significado y sentido. La dimensión valorativa propia de la actitud permite diferenciar entre lo que puede ser dañino o favorable. Como resultado la actitud nos indica a lo que estamos preparados a hacer, ella nos impulsa, y nos acerca a las cosas que nos satisfacen y nos aleja de las cosas que nos desagradan. También ordena y simplifica la realidad en la que nos movemos otorgándole sentido, nos permite satisfacer la necesidad de expresar nuestros sentimientos y con ella construimos positivamente nuestro autoconcepto.

Ahora bien, como parte del proyecto del Pacto Educativo el Papa Francisco aboga por una educación capaz de la mutua comprensión; es decir que aboga por crear una cultura del encuentro y que se caracteriza entonces por un realismo encarnado, que requiere de la valentía de formar personas disponibles al servicio de la comunidad. El servicio es un pilar de la cultura del encuentro: “Significa, ha expresado el Papa, inclinarse hacia quien tiene necesidad y tenderle la mano, sin cálculos, sin temor, con ternura y comprensión, como Jesús se inclinó a lavar los pies a los apóstoles. Servir significa trabajar al lado de los más necesitados, establecer con ellos ante todo relaciones humanas, de cercanía, vínculos de solidaridad” (Francisco, 2013). Esto exige que todas las instituciones, no sólo las escuelas o universidades sino todas las que tienen dimensión educativa: familia, personalidades públicas, artistas, instituciones sociales, culturales, religiosas… deben interpelarse sobre la finalidad y los métodos con que desarrollan la propia misión formativa.

La cultura del encuentro, de la mutua comprensión implica, según Papa Francisco (2015, en De La Torre, 2018) que “debemos integrarnos en una nueva organicidad vital de orden superior que asuma lo nuestro, pero sin anularlo” (p. 243). Esto supone asumir las diferencias, con criterio, con responsabilidad y respeto. Respetar la diversidad, podríamos decir, es por lo tanto la primera condición previa del pacto educativo.  La educación es un hecho espiritual-personal, es un encuentro educativo. El educador es una persona de encuentro. Es un encuentro que requiere aceptación mutua y superar las divisiones y confrontaciones. Es un encuentro que no es cuestión solo de técnicas y que invita a ser protagonistas y no espectadores. Si nos centramos en el conflicto y sólo en las técnicas rompemos los lazos del encuentro educativo. Esta descripción del encuentro educativo es una referencia esencial para comprender la cultura del encuentro, de la mutua comprensión. En la Evangelli Gaudium expone el Santo Padre que “sentimos el desafío de descubrir y transmitir la ‘mística’ de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria” (Francisco, 2013, nº 87) ¡Se necesitan dos o más personas diferentesque decidan comprometerse con esta causa común! ¿Estás dispuesto? ¿Estás dispuesta?

La escucha paciente implica la apertura al otro como fundamento, señala el Papa en la Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit que “Existe un pacto cuando reconocemos al otro, diferente de nosotros, no como una amenaza a nuestra identidad, sino como un compañero de viaje, para «descubrir en él el esplendor de la imagen de Dios” (Francisco, 2019, nº 35). El diálogo constructivo exige, por tanto, reconocer la relación con el otro, las formas de reciprocidad, es decir: el encuentro, la solidaridad, la misericordia, la generosidad, pero también el diálogo, la confrontación (Congregación para la Educación Católica, 2020). Se trata de un reconocimiento como hijos de un solo Padre y, por lo tanto, hermanos llamados a la recíproca benevolencia y a la custodia fraterna. El gran reto hoy para nosotros, ante la necesidad de hacer concreto y de responder hoy a la realidad de la educación en Venezuela; y que tenemos el peligro de permanecer iguales a como éramos antes de esta pandemia y de seguir educando como lo veníamos haciendo, debemos asumir que es ahora cuando hay que abrir espacios de diálogo y de diálogo constructivo; esto es un gran desafío en medio de este sistema educativo caduco, corrupto y de muerte. 

A nosotros ya implicados en este proyecto debemos tener apertura hacia el otro, escucharlo, y caminar hacia una cultura del diálogo y encuentro. Muchos en las experiencias de los Foro chat lo vienen asumiendo: “Sueño fortalecerme desde la fe  y tener un espíritu para comprender, aceptar y respetar la diversidad”; otra participante señaló: “Me comprometo a mejorar los canales de comunicación a través del respeto al prójimo. Tratar a los demás, como quiero ser tratada. La comprensión del otro, es clave en la comunicación”. Otra participante apuesta a “¡Generar un clima propicio de encuentro! ¡Es un cambio de paradigma! Romper viejas prácticas, modelos cerrados. Hay que abrir mente y corazón”. A partir de estos elementos es que nos permitirá alcanzar la mutua comprensión, pues fuimos creados no sólo para vivir “con los demás”, sino también para vivir “al servicio de los demás”, en una reciprocidad salvadora y enriquecedora (Congregación para la Educación Católica, 2020). Hoy se requiere, entre otros aspectos, formar personas que sepan reconstruir los vínculos interrumpidos con la memoria (proceso psicológico básico) y con la esperanza en el futuro (virtud cardinal). También, educar jóvenes que, conociendo sus raíces y abiertos a lo nuevo que llegará, sepan reconstruir una identidad presente más serena, desde lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero.

Referencias

De La Torre, J. (2018). El Papa Francisco y la cultura del encuentro. Una aportación para el diálogo y la paz entre las religiones. Miscelánea Comillas.76 (148). pp. 233-259

Navarro, A. (2007). Aproximación al Concepto de Proceso en Psicología. Psicología – Segunda Época.  XXVl (2). Pp. 6-30

Francisco, Papa. (2013). Discurso en la visita al “Centro Astalli” de Roma para la asistencia a los refugiados. Recuperado de http://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/september/documents/papa-francesco_20130910_centro-astalli.html

Francisco, Papa. (2013). Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Caracas: Editorial San Pablo.

Francisco, Papa. (2019). Exhortación Apostólica Postsinodal Christus vivit. Santiago de Chile: Ediciones UC.

Myers. D. (2005). Psicología Social. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Congregación para la Educación Católica (2020). Instumentum Laboris del Pacto Educativo. Recuperado de https://www.educationglobalcompact.org/resources/Risorse/instrumentum-laboris-sp.pdf

Quédate en casa

Lily Salamá. Psicóloga

 En Avanceintegral.net

“Desarrollamos grandes individuos y con ellos empresas más exitosas”.

En medio de esta pandemia, aunque estamos lejos, estamos más cerca unos de otros, porque en cualquier lugar donde nos encontremos nos une una situación similar para la cual no estábamos preparados. ¿Cierto? Y estamos todos resguardados en nuestras casas con tiempo de detenernos y leer …

 En estos momentos tenemos seguramente sentimientos y pensamientos encontrados. Por una parte, cuántas veces hemos pedido tiempo para descansar, para poder poner al día la casa, papeles, actividades pendientes y ahora que lo tenemos nos sentimos encerrados en las casas, con mucho tiempo libre y sin saber que hacer o por dónde empezar y con la mente a ratos nublada y con las ideas bloqueadas.

Queremos invitarles a avanzar preguntándose ¿Que quisieran inventar o mejorar para solucionar o modificar algún detalle en casa? ¿Qué cosas dejamos a la mitad y podemos retomar? o quizás podemos utilizar el tiempo, ahora obligado, para poder leer aquel libro que tenemos guardado colocado en la mesa de noche para cuando estuviéramos más descansados o retomar lecciones o cursos paralizados.

  ¿O quizás iniciar finalmente tomar las clases On line de lo que habían deseado y antes no pudieron hacerlo? ¿Un idioma quizás?, ¿Un curso de cocina?, ¿una práctica meditativa? ¿Un método de mejoramiento financiero? ¿O atender nuestro crecimiento personal o profesional?

 ¿Qué nos gustaría hacer de ahora en adelante? ¿Que quisiéramos mejorar? ¿En qué áreas? ¿Qué me gustaría hacer que aún no he hecho?

 Una vez definido, hagamos un cronograma diario donde podamos incluir diferentes actividades, ejemplo: de =07.00 am a 08.00 am ejercicio y así un tiempo para cada cosa.

 Esta es una epidemia sí pero también es un llamado a cada uno de nosotros cómo ser humano. Este es el momento para pensar qué nos motiva en nuestra vida, que nos hace felices, que nos apasiona y si, darnos la oportunidad de descansar, de permitirnos parar la agitada marcha, de disfrutar los diferentes ambientes de nuestra casa y ver cada rincón.

Y agradecer, si agradecer, lo que tenemos y a quienes tenemos a nuestro lado, valorar a la familia, nuestra casa, etc.

¿Por cierto?  desde cuando no se han sentado a jugar y reír en familia? y no menos importante, es el momento en que debemos cuidar nuestra salud física y mental y #Quedarnos en casa.

 Como ven hay mucho que podemos hacer de manera agradable y que nos sirva de provecho en estos días. Con que tomes una sola de estas ideas y la trabajes estarás mejor. Ya lo verás.

 Sigamos avanzando. 

El diálogo constructivo, una clave en el nuevo orden social

Marcel José Soto /Puerto Cabello – Estado Carabobo

Marcel José Soto

¿Somos capaces de transmitir pacíficamente nuestra visión del mundo y escuchar con atención lo que dicen los demás? En la sociedad actual, convivimos con personas diferentes a nosotros. Este es un hecho concreto y fácilmente perceptible frente al cual no podemos cerrar los ojos. Partiendo de estas consideraciones, el diálogo toma relevancia en la búsqueda de un nuevo orden social y en la tarea de formar ciudadanos globales capaces de reconstruir los tejidos de relaciones, saneando la humanidad introduciendo el remedio de la fraternidad.

El Papa Francisco al manifestar su deseo de una educación más abierta e incluyente, nos ha dado como desafío la necesidad del desarrollo de la capacidad humana del diálogo constructivo. Entendiendo esta como una habilidad más elevada del pensamiento, que implica la confrontación de ideas. El diálogo consiste en dar y recibir; significa que ambas partes se escuchan atentamente con ánimos de aprender, ya que en todo comentario serio de un oponente se expresa una de las muchas facetas de la realidad. Esta capacidad implica salir de nosotros mismos hacia el encuentro de los demás.

Desde Platón y Sócrates ya se ha hablado de la utilización del método del diálogo en el arte de educar. Pensar en la escuela griega, es dar razón que educar implica el diálogo de saberes entre las contradicciones que manifiestan las ideas y sentimientos en la búsqueda de la verdad. Somos libres para pensar por cuenta propia pero apenas tenemos el valor de hacerlo de verdad. Es por esto, que dialogar no implica dar la razón o querer siempre tener la razón, debe convertirse en el corazón de las conexiones humanas significativas. Muchas veces corremos el riesgo de evitar conversaciones difíciles y esto no es dar posibilidad a la cultura del diálogo. El pensamiento crítico que tanto ansiamos en los estudiantes se dará concordando las semejanzas y diferencias entre sus ideas o estados de ánimo.

En este momento quizás hablar de diálogo resultará caduco por la falta de credibilidad o lo fracturado de este término en cualquier ámbito. La censura y la persuasión son dos factores que impiden el desarrollo de la práctica del diálogo en la sociedad. Estos factores constituyen muros enormes para el libre pensamiento, se hacen barreras invisibles, anónimas y se disfrazan de normalidad, sentido común u opinión pública. Ellos no piden hacer otra cosa que hacer lo que todos hacen. Preguntémonos ¿Resistimos a los tiroteos constantes de estos enemigos invisibles del pensamiento? ¿Hemos aprendido a ejercer nuestra facultad para discurrir y discernir?

En un diálogo nunca habrá un vencido y un vencedor, en el mejor de los casos encontraremos a dos que comparten verdades parciales. Educar para la cultura del diálogo tiene que convertirse en un desafío para la educación que viene; son necesarios espacios para el diálogo constructivo donde se tengan igualdad de condiciones para expresar las ideas. Esto nos exige buscar la propia identidad; superar aversiones y polémicas; es un camino hacia la madurez y la paz que nos ayuda a abrir puertas; esto nos permitirá estar abiertos a la diversidad y diferencias.

Aunque se produzcan malentendidos y se sufran decepciones mientras los hombres vivan sobre la tierra a través del diálogo podemos acercarnos siempre de nuevo al otro; por esto es muy importante educar en el arte de practicarlo y hacer de esto una experiencia cotidiana en todos los ambientes. Tenemos que hacernos conscientes que todo lo podemos resolver a través del diálogo. Por ende, caminar hacia una educación que se concerte en el humanismo solidario será posible formando ciudadanos capaces del diálogo constructivo.

Si queremos comprender nuestro mundo hemos de ampliar continuamente nuestro horizonte, profundizar en la verdad que hemos alcanzado y buscarla allí donde puede encontrarse esto es en todas partes; en otras palabras debemos estar dispuestos al diálogo, en primer lugar con aquellos que son distintos a nosotros. Es preciso distinguir entre lo fundamental, es decir lo que no podemos ceder sin cambiar nuestra identidad y lo accidental en lo que caben muchas opiniones distintas. El tener una sola postura en cosas accidentales es propio de ideologías. Siempre habrá posturas diferentes en el vida intelectual y espiritual; será siempre enriquecedor conocer el pensamiento de los otros, así se pueden corregir algunas posturas propias que tal vez se han vuelto exageradamente rígidas.

Nadie puede decir que ha encontrado la verdad, cuando dialogamos intercambiamos una verdad particular para juntos buscarla de tal manera como si fuera desconocida para ambos y de esta manera podemos ampliar el horizonte. Hoy es necesario que reflexionemos ¿Cuál es la situación del diálogo a nivel personal y en tu entorno? ¿Cuáles son esos factores que lo favorecen o lo impiden? Pensando en estos aspectos, iremos favoreciendo o dando paso a las condiciones necesarias para el desarrollo de esta capacidad hasta convertirse en una cultura. La realidad no puede desanimarnos, ella debe entusiasmarnos en buscar alternativas creativas de solución, por eso piensa ¿Es posible el diálogo constructivo en el país? ¿Cómo sueñas el ejercicio del mismo en los ambientes educativos? Todo esto implicará un movimiento personal o como ha dicho el Papa educar la mente, el corazón y las manos. Y si es así finalmente pregúntate: ¿A qué te comprometes para hacer del diálogo constructivo una actitud permanente y un estilo de vida? ¿Qué habilidades necesitas desplegar en ti para desarrollar la capacidad humana del diálogo constructivo?

Una educación que trasciende… para un mundo cohabitable.

MSc. Ginette Gutiérrez-Vicerrectora (e) de la Universidad Católica Cecilio Acosta

Y pasan los días y seguimos reflexionando en el devenir que la sociedad enfrentará para hacer posible la coexistencia. Se habla de mantener el distanciamiento y los protocolos sanitarios para evitar rebrotes de la pandemia; se siguen haciendo esfuerzos mundiales por sostener la economía, por estrechar los lasos de solidaridad y sobre todo entender que muchos han muerto por un descuido humano; acaso no nos importa que hacemos con nuestro planeta? Acaso el mundo está haciendo su propia depuración, ante tanta contaminación, irracionalidad y descuido.

No es solo pensar todo esto, ante esta realidad nos urge tener acciones más concretas, nos hemos visto obligados en atender más a la familia, a cuidar su entorno, administrar mejor los alimentos e insumos; sin embargo, hay muchas personas pasando por situaciones de estrés, depresión, soledad, miedo o incertidumbre que nos alienta a no perder de vista y ayudarlas a salir de esos estados emocionales, que también se han incrementado producto de esta pandemia global.

Vemos entonces que el papel de la educación va más allá que cubrir los objetivos trazados en los planes de estudios. Formar un ser polivalente y competente en una sociedad tan golpeada, es el mayor reto del siglo XXI en Vzla, ya ni siquiera hablamos de la inclusión, del currículo por competencias o los proyectos de aula. Ante el COVID-19, la educación en el año 2020 debe ser estratégica y trascendente, estamos obligados a sostener todos los valores humanos, sociales, religiosos, culturales que hacen de una nación algo distintivo; todos los niveles de la educación tienen un reto asumido por cumplir; no descuidar los niveles de calidad ni de entrega en la formación, hacernos hábiles en el uso de las tecnologías de la información para hacer sustentable los conocimientos impartidos.

Grandes son los alcances que a nivel mundial ha tenido la educación con el apoyo y uso eficiente de las tecnologías; así como esos logros han sido evidentes en los últimos años; ante la pandemia las plataformas Virtuales  han sido la herramienta principal para darle continuidad al proceso de enseñanza-aprendizaje. Podemos mencionar que aún hay muchas instituciones de educación en el país, que han desaprovechado un sinfín de recursos y aplicaciones tecnológicas para el empleo de estrategias didácticas, que sirven para reforzar el aprendizaje de los estudiantes en cualquiera de los niveles de educación.

En Venezuela, varias son las dificultades que se presentan para asumir esta alternativa; se presume que los docentes no poseen las competencias profesionales, para guiar a los estudiantes en el uso apropiado de dichos recursos; pero hasta ahora el mayor argumento nacional es que no hay un servicio de internet apropiado a la demanda educativa. Con una visión dialógica de Freire manifestaba entre sus frases que  “la educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” y de allí que su acción transformadora incida notablemente en los aspectos políticos, sociales, culturales de un país.

Hoy tenemos que co-habitar con las debilidades de un sistema educativo poco sustentado en lo tecnológico, y hacer de dicha deficiencia una oportunidad para transformar las estructuras actualmente sostenidas para los procesos de enseñanza aprendizaje. El compromiso del Docente crece porque no solo debe estar formado en el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, debe apropiarse de ellas para enseñar al estudiante y lo más importante ver a los padres como sus auxiliares de aula en la casa. Debe darse una triangulación de intereses, para hacer que el proceso de enseñanza alcance el objetivo trazado. Freire señala que “enseñar no es transferir conocimiento”, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción; tenemos esta posibilidad en las manos cada día, debemos hacer que sea excepcional.

Para lograr lo antes descrito el docente-profesor debe hacer reingeniería de sus procesos y transformarse en un diseñador, gestor, animador y asesor de experiencias de aprendizaje no condicionadas por un horario, por la distancia o por sus propias limitaciones personales. Por su lado, el estudiante debe entender la relevancia de lo que aprende, porque impactará notablemente en  su desarrollo humano y este ha de trascender para toda la vida. En el debemos potenciar la formación de habilidades que lo hagan más humano como los son: la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración, la comunicación y la resolución de problemas.

San Juan Pablo II en su ejercicio Papal nos invitaba a no tener miedo y hace nuevas las cosas, en su expresión y ardor; es pues el momento oportuno para transformar la sociedad desde el hogar, con una educación cimentada en los valores humano-cristiano;  la familia sigue teniendo en sus manos la gran misión de acompañar en el proceso de aprendizaje, para forjar una sociedad más justa, y menos corrompida.