La Mutua comprensión.

Por David Miguel González P.

Compartiré algunas reflexiones para acercarnos a identificar lo que el Papa Francisco desea alcanzar en el Pacto Educativo al señalar la necesidad de renovar la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión, este último aspecto es sobre lo que vamos a reflexionar. Que el Espíritu Santo nos asista y busquemos juntos las soluciones, iniciemos procesos de transformación sin miedo y miremos hacia el futuro con esperanza. ¿Aceptas la invitación de ser protagonista de esta alianza, asumiendo un compromiso personal y comunitario para cultivar juntos el sueño de un humanismo solidario, que responda a las esperanzas del hombre y al diseño de Dios?

La mutua comprensión es tanto un aspecto intelectual como emocional que se da a través de diversos mecanismos humanos, partiendo de una valoración emocional del otro, entender sus acciones y a partir de ello crear estrategias para responderle. Y esta respuesta puede ser muy variada, sin embargo, solemos polarizarla entre compartir o no su postura, como también mostrar desinterés. Es un proceso mutuo.

Dentro de la complejidad de los procesos básicos psicológicos y de acuerdo al legado del Psicólogo y profesor de la UCV Armando Gil Navarro (2007), en algunos casos el proceso psíquico desencadena un determinado comportamiento es decir, la conducta se inicia porque existe un estado psicológico previo. Entonces para alcanzar la mutua comprensión es importante resaltar que ambas partes poseen un estado psíquico inicial que podría originar conductas esperadas o adversas. De otro modo, hay procesos que surgen como consecuencia de la conducta y el aprendizaje es un ejemplo claro. Por lo que podemos aprender a comprendernos.  A su vez, existen procesos que pueden actuar como orientador de la conducta dirigida hacia una meta o como mantenedor de la fuerza de la conducta hasta que la persona alcance la meta: la motivación, la atención y la percepción son ejemplos claros de este proceso. Lo que nos lleva a reflexionar que, para alcanzar la mutua comprensión exige lo mejor de nuestras capacidades intelectuales, emocionales, conductuales y también espirituales.

Entonces, significa que las partes han de identificar que esta interacción entre procesos transcurre en cada uno de los comunicantes. Siempre en una interacción.

Este proceso de valoración es la actitud, la cual demanda maneras de estar dispuesto a comportarse u obrar. Como constructo psicológico y de carácter evaluativo la actitud media entre los sujetos que interactúan y que supone que están interesados en su mutua comprensión. Entonces, la intensidad o la fuerza de la actitud, como he dicho mediará en este proceso para alcanzar la mutua comprensión; por tanto, dependerá de la importancia de la actitud para cada participante, de la intensidad de la evaluación con la que lo hacen, el conocimiento sobre aquello sobre lo cual valoran y el modo en el que la persona facilita la activación de la actitud en la otra persona. Pero, ¿Para qué nos sirve la actitud? De acuerdo a Myers (2005) para comprender nuestra realidad y para darle significado y sentido. La dimensión valorativa propia de la actitud permite diferenciar entre lo que puede ser dañino o favorable. Como resultado la actitud nos indica a lo que estamos preparados a hacer, ella nos impulsa, y nos acerca a las cosas que nos satisfacen y nos aleja de las cosas que nos desagradan. También ordena y simplifica la realidad en la que nos movemos otorgándole sentido, nos permite satisfacer la necesidad de expresar nuestros sentimientos y con ella construimos positivamente nuestro autoconcepto.

Ahora bien, como parte del proyecto del Pacto Educativo el Papa Francisco aboga por una educación capaz de la mutua comprensión; es decir que aboga por crear una cultura del encuentro y que se caracteriza entonces por un realismo encarnado, que requiere de la valentía de formar personas disponibles al servicio de la comunidad. El servicio es un pilar de la cultura del encuentro: “Significa, ha expresado el Papa, inclinarse hacia quien tiene necesidad y tenderle la mano, sin cálculos, sin temor, con ternura y comprensión, como Jesús se inclinó a lavar los pies a los apóstoles. Servir significa trabajar al lado de los más necesitados, establecer con ellos ante todo relaciones humanas, de cercanía, vínculos de solidaridad” (Francisco, 2013). Esto exige que todas las instituciones, no sólo las escuelas o universidades sino todas las que tienen dimensión educativa: familia, personalidades públicas, artistas, instituciones sociales, culturales, religiosas… deben interpelarse sobre la finalidad y los métodos con que desarrollan la propia misión formativa.

La cultura del encuentro, de la mutua comprensión implica, según Papa Francisco (2015, en De La Torre, 2018) que “debemos integrarnos en una nueva organicidad vital de orden superior que asuma lo nuestro, pero sin anularlo” (p. 243). Esto supone asumir las diferencias, con criterio, con responsabilidad y respeto. Respetar la diversidad, podríamos decir, es por lo tanto la primera condición previa del pacto educativo.  La educación es un hecho espiritual-personal, es un encuentro educativo. El educador es una persona de encuentro. Es un encuentro que requiere aceptación mutua y superar las divisiones y confrontaciones. Es un encuentro que no es cuestión solo de técnicas y que invita a ser protagonistas y no espectadores. Si nos centramos en el conflicto y sólo en las técnicas rompemos los lazos del encuentro educativo. Esta descripción del encuentro educativo es una referencia esencial para comprender la cultura del encuentro, de la mutua comprensión. En la Evangelli Gaudium expone el Santo Padre que “sentimos el desafío de descubrir y transmitir la ‘mística’ de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria” (Francisco, 2013, nº 87) ¡Se necesitan dos o más personas diferentesque decidan comprometerse con esta causa común! ¿Estás dispuesto? ¿Estás dispuesta?

La escucha paciente implica la apertura al otro como fundamento, señala el Papa en la Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit que “Existe un pacto cuando reconocemos al otro, diferente de nosotros, no como una amenaza a nuestra identidad, sino como un compañero de viaje, para «descubrir en él el esplendor de la imagen de Dios” (Francisco, 2019, nº 35). El diálogo constructivo exige, por tanto, reconocer la relación con el otro, las formas de reciprocidad, es decir: el encuentro, la solidaridad, la misericordia, la generosidad, pero también el diálogo, la confrontación (Congregación para la Educación Católica, 2020). Se trata de un reconocimiento como hijos de un solo Padre y, por lo tanto, hermanos llamados a la recíproca benevolencia y a la custodia fraterna. El gran reto hoy para nosotros, ante la necesidad de hacer concreto y de responder hoy a la realidad de la educación en Venezuela; y que tenemos el peligro de permanecer iguales a como éramos antes de esta pandemia y de seguir educando como lo veníamos haciendo, debemos asumir que es ahora cuando hay que abrir espacios de diálogo y de diálogo constructivo; esto es un gran desafío en medio de este sistema educativo caduco, corrupto y de muerte. 

A nosotros ya implicados en este proyecto debemos tener apertura hacia el otro, escucharlo, y caminar hacia una cultura del diálogo y encuentro. Muchos en las experiencias de los Foro chat lo vienen asumiendo: “Sueño fortalecerme desde la fe  y tener un espíritu para comprender, aceptar y respetar la diversidad”; otra participante señaló: “Me comprometo a mejorar los canales de comunicación a través del respeto al prójimo. Tratar a los demás, como quiero ser tratada. La comprensión del otro, es clave en la comunicación”. Otra participante apuesta a “¡Generar un clima propicio de encuentro! ¡Es un cambio de paradigma! Romper viejas prácticas, modelos cerrados. Hay que abrir mente y corazón”. A partir de estos elementos es que nos permitirá alcanzar la mutua comprensión, pues fuimos creados no sólo para vivir “con los demás”, sino también para vivir “al servicio de los demás”, en una reciprocidad salvadora y enriquecedora (Congregación para la Educación Católica, 2020). Hoy se requiere, entre otros aspectos, formar personas que sepan reconstruir los vínculos interrumpidos con la memoria (proceso psicológico básico) y con la esperanza en el futuro (virtud cardinal). También, educar jóvenes que, conociendo sus raíces y abiertos a lo nuevo que llegará, sepan reconstruir una identidad presente más serena, desde lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero.

Referencias

De La Torre, J. (2018). El Papa Francisco y la cultura del encuentro. Una aportación para el diálogo y la paz entre las religiones. Miscelánea Comillas.76 (148). pp. 233-259

Navarro, A. (2007). Aproximación al Concepto de Proceso en Psicología. Psicología – Segunda Época.  XXVl (2). Pp. 6-30

Francisco, Papa. (2013). Discurso en la visita al “Centro Astalli” de Roma para la asistencia a los refugiados. Recuperado de http://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/september/documents/papa-francesco_20130910_centro-astalli.html

Francisco, Papa. (2013). Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Caracas: Editorial San Pablo.

Francisco, Papa. (2019). Exhortación Apostólica Postsinodal Christus vivit. Santiago de Chile: Ediciones UC.

Myers. D. (2005). Psicología Social. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Congregación para la Educación Católica (2020). Instumentum Laboris del Pacto Educativo. Recuperado de https://www.educationglobalcompact.org/resources/Risorse/instrumentum-laboris-sp.pdf

Quédate en casa

Lily Salamá. Psicóloga

 En Avanceintegral.net

“Desarrollamos grandes individuos y con ellos empresas más exitosas”.

En medio de esta pandemia, aunque estamos lejos, estamos más cerca unos de otros, porque en cualquier lugar donde nos encontremos nos une una situación similar para la cual no estábamos preparados. ¿Cierto? Y estamos todos resguardados en nuestras casas con tiempo de detenernos y leer …

 En estos momentos tenemos seguramente sentimientos y pensamientos encontrados. Por una parte, cuántas veces hemos pedido tiempo para descansar, para poder poner al día la casa, papeles, actividades pendientes y ahora que lo tenemos nos sentimos encerrados en las casas, con mucho tiempo libre y sin saber que hacer o por dónde empezar y con la mente a ratos nublada y con las ideas bloqueadas.

Queremos invitarles a avanzar preguntándose ¿Que quisieran inventar o mejorar para solucionar o modificar algún detalle en casa? ¿Qué cosas dejamos a la mitad y podemos retomar? o quizás podemos utilizar el tiempo, ahora obligado, para poder leer aquel libro que tenemos guardado colocado en la mesa de noche para cuando estuviéramos más descansados o retomar lecciones o cursos paralizados.

  ¿O quizás iniciar finalmente tomar las clases On line de lo que habían deseado y antes no pudieron hacerlo? ¿Un idioma quizás?, ¿Un curso de cocina?, ¿una práctica meditativa? ¿Un método de mejoramiento financiero? ¿O atender nuestro crecimiento personal o profesional?

 ¿Qué nos gustaría hacer de ahora en adelante? ¿Que quisiéramos mejorar? ¿En qué áreas? ¿Qué me gustaría hacer que aún no he hecho?

 Una vez definido, hagamos un cronograma diario donde podamos incluir diferentes actividades, ejemplo: de =07.00 am a 08.00 am ejercicio y así un tiempo para cada cosa.

 Esta es una epidemia sí pero también es un llamado a cada uno de nosotros cómo ser humano. Este es el momento para pensar qué nos motiva en nuestra vida, que nos hace felices, que nos apasiona y si, darnos la oportunidad de descansar, de permitirnos parar la agitada marcha, de disfrutar los diferentes ambientes de nuestra casa y ver cada rincón.

Y agradecer, si agradecer, lo que tenemos y a quienes tenemos a nuestro lado, valorar a la familia, nuestra casa, etc.

¿Por cierto?  desde cuando no se han sentado a jugar y reír en familia? y no menos importante, es el momento en que debemos cuidar nuestra salud física y mental y #Quedarnos en casa.

 Como ven hay mucho que podemos hacer de manera agradable y que nos sirva de provecho en estos días. Con que tomes una sola de estas ideas y la trabajes estarás mejor. Ya lo verás.

 Sigamos avanzando. 

El diálogo constructivo, una clave en el nuevo orden social

Marcel José Soto /Puerto Cabello – Estado Carabobo

Marcel José Soto

¿Somos capaces de transmitir pacíficamente nuestra visión del mundo y escuchar con atención lo que dicen los demás? En la sociedad actual, convivimos con personas diferentes a nosotros. Este es un hecho concreto y fácilmente perceptible frente al cual no podemos cerrar los ojos. Partiendo de estas consideraciones, el diálogo toma relevancia en la búsqueda de un nuevo orden social y en la tarea de formar ciudadanos globales capaces de reconstruir los tejidos de relaciones, saneando la humanidad introduciendo el remedio de la fraternidad.

El Papa Francisco al manifestar su deseo de una educación más abierta e incluyente, nos ha dado como desafío la necesidad del desarrollo de la capacidad humana del diálogo constructivo. Entendiendo esta como una habilidad más elevada del pensamiento, que implica la confrontación de ideas. El diálogo consiste en dar y recibir; significa que ambas partes se escuchan atentamente con ánimos de aprender, ya que en todo comentario serio de un oponente se expresa una de las muchas facetas de la realidad. Esta capacidad implica salir de nosotros mismos hacia el encuentro de los demás.

Desde Platón y Sócrates ya se ha hablado de la utilización del método del diálogo en el arte de educar. Pensar en la escuela griega, es dar razón que educar implica el diálogo de saberes entre las contradicciones que manifiestan las ideas y sentimientos en la búsqueda de la verdad. Somos libres para pensar por cuenta propia pero apenas tenemos el valor de hacerlo de verdad. Es por esto, que dialogar no implica dar la razón o querer siempre tener la razón, debe convertirse en el corazón de las conexiones humanas significativas. Muchas veces corremos el riesgo de evitar conversaciones difíciles y esto no es dar posibilidad a la cultura del diálogo. El pensamiento crítico que tanto ansiamos en los estudiantes se dará concordando las semejanzas y diferencias entre sus ideas o estados de ánimo.

En este momento quizás hablar de diálogo resultará caduco por la falta de credibilidad o lo fracturado de este término en cualquier ámbito. La censura y la persuasión son dos factores que impiden el desarrollo de la práctica del diálogo en la sociedad. Estos factores constituyen muros enormes para el libre pensamiento, se hacen barreras invisibles, anónimas y se disfrazan de normalidad, sentido común u opinión pública. Ellos no piden hacer otra cosa que hacer lo que todos hacen. Preguntémonos ¿Resistimos a los tiroteos constantes de estos enemigos invisibles del pensamiento? ¿Hemos aprendido a ejercer nuestra facultad para discurrir y discernir?

En un diálogo nunca habrá un vencido y un vencedor, en el mejor de los casos encontraremos a dos que comparten verdades parciales. Educar para la cultura del diálogo tiene que convertirse en un desafío para la educación que viene; son necesarios espacios para el diálogo constructivo donde se tengan igualdad de condiciones para expresar las ideas. Esto nos exige buscar la propia identidad; superar aversiones y polémicas; es un camino hacia la madurez y la paz que nos ayuda a abrir puertas; esto nos permitirá estar abiertos a la diversidad y diferencias.

Aunque se produzcan malentendidos y se sufran decepciones mientras los hombres vivan sobre la tierra a través del diálogo podemos acercarnos siempre de nuevo al otro; por esto es muy importante educar en el arte de practicarlo y hacer de esto una experiencia cotidiana en todos los ambientes. Tenemos que hacernos conscientes que todo lo podemos resolver a través del diálogo. Por ende, caminar hacia una educación que se concerte en el humanismo solidario será posible formando ciudadanos capaces del diálogo constructivo.

Si queremos comprender nuestro mundo hemos de ampliar continuamente nuestro horizonte, profundizar en la verdad que hemos alcanzado y buscarla allí donde puede encontrarse esto es en todas partes; en otras palabras debemos estar dispuestos al diálogo, en primer lugar con aquellos que son distintos a nosotros. Es preciso distinguir entre lo fundamental, es decir lo que no podemos ceder sin cambiar nuestra identidad y lo accidental en lo que caben muchas opiniones distintas. El tener una sola postura en cosas accidentales es propio de ideologías. Siempre habrá posturas diferentes en el vida intelectual y espiritual; será siempre enriquecedor conocer el pensamiento de los otros, así se pueden corregir algunas posturas propias que tal vez se han vuelto exageradamente rígidas.

Nadie puede decir que ha encontrado la verdad, cuando dialogamos intercambiamos una verdad particular para juntos buscarla de tal manera como si fuera desconocida para ambos y de esta manera podemos ampliar el horizonte. Hoy es necesario que reflexionemos ¿Cuál es la situación del diálogo a nivel personal y en tu entorno? ¿Cuáles son esos factores que lo favorecen o lo impiden? Pensando en estos aspectos, iremos favoreciendo o dando paso a las condiciones necesarias para el desarrollo de esta capacidad hasta convertirse en una cultura. La realidad no puede desanimarnos, ella debe entusiasmarnos en buscar alternativas creativas de solución, por eso piensa ¿Es posible el diálogo constructivo en el país? ¿Cómo sueñas el ejercicio del mismo en los ambientes educativos? Todo esto implicará un movimiento personal o como ha dicho el Papa educar la mente, el corazón y las manos. Y si es así finalmente pregúntate: ¿A qué te comprometes para hacer del diálogo constructivo una actitud permanente y un estilo de vida? ¿Qué habilidades necesitas desplegar en ti para desarrollar la capacidad humana del diálogo constructivo?

Una educación que trasciende… para un mundo cohabitable.

MSc. Ginette Gutiérrez-Vicerrectora (e) de la Universidad Católica Cecilio Acosta

Y pasan los días y seguimos reflexionando en el devenir que la sociedad enfrentará para hacer posible la coexistencia. Se habla de mantener el distanciamiento y los protocolos sanitarios para evitar rebrotes de la pandemia; se siguen haciendo esfuerzos mundiales por sostener la economía, por estrechar los lasos de solidaridad y sobre todo entender que muchos han muerto por un descuido humano; acaso no nos importa que hacemos con nuestro planeta? Acaso el mundo está haciendo su propia depuración, ante tanta contaminación, irracionalidad y descuido.

No es solo pensar todo esto, ante esta realidad nos urge tener acciones más concretas, nos hemos visto obligados en atender más a la familia, a cuidar su entorno, administrar mejor los alimentos e insumos; sin embargo, hay muchas personas pasando por situaciones de estrés, depresión, soledad, miedo o incertidumbre que nos alienta a no perder de vista y ayudarlas a salir de esos estados emocionales, que también se han incrementado producto de esta pandemia global.

Vemos entonces que el papel de la educación va más allá que cubrir los objetivos trazados en los planes de estudios. Formar un ser polivalente y competente en una sociedad tan golpeada, es el mayor reto del siglo XXI en Vzla, ya ni siquiera hablamos de la inclusión, del currículo por competencias o los proyectos de aula. Ante el COVID-19, la educación en el año 2020 debe ser estratégica y trascendente, estamos obligados a sostener todos los valores humanos, sociales, religiosos, culturales que hacen de una nación algo distintivo; todos los niveles de la educación tienen un reto asumido por cumplir; no descuidar los niveles de calidad ni de entrega en la formación, hacernos hábiles en el uso de las tecnologías de la información para hacer sustentable los conocimientos impartidos.

Grandes son los alcances que a nivel mundial ha tenido la educación con el apoyo y uso eficiente de las tecnologías; así como esos logros han sido evidentes en los últimos años; ante la pandemia las plataformas Virtuales  han sido la herramienta principal para darle continuidad al proceso de enseñanza-aprendizaje. Podemos mencionar que aún hay muchas instituciones de educación en el país, que han desaprovechado un sinfín de recursos y aplicaciones tecnológicas para el empleo de estrategias didácticas, que sirven para reforzar el aprendizaje de los estudiantes en cualquiera de los niveles de educación.

En Venezuela, varias son las dificultades que se presentan para asumir esta alternativa; se presume que los docentes no poseen las competencias profesionales, para guiar a los estudiantes en el uso apropiado de dichos recursos; pero hasta ahora el mayor argumento nacional es que no hay un servicio de internet apropiado a la demanda educativa. Con una visión dialógica de Freire manifestaba entre sus frases que  “la educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” y de allí que su acción transformadora incida notablemente en los aspectos políticos, sociales, culturales de un país.

Hoy tenemos que co-habitar con las debilidades de un sistema educativo poco sustentado en lo tecnológico, y hacer de dicha deficiencia una oportunidad para transformar las estructuras actualmente sostenidas para los procesos de enseñanza aprendizaje. El compromiso del Docente crece porque no solo debe estar formado en el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, debe apropiarse de ellas para enseñar al estudiante y lo más importante ver a los padres como sus auxiliares de aula en la casa. Debe darse una triangulación de intereses, para hacer que el proceso de enseñanza alcance el objetivo trazado. Freire señala que “enseñar no es transferir conocimiento”, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción; tenemos esta posibilidad en las manos cada día, debemos hacer que sea excepcional.

Para lograr lo antes descrito el docente-profesor debe hacer reingeniería de sus procesos y transformarse en un diseñador, gestor, animador y asesor de experiencias de aprendizaje no condicionadas por un horario, por la distancia o por sus propias limitaciones personales. Por su lado, el estudiante debe entender la relevancia de lo que aprende, porque impactará notablemente en  su desarrollo humano y este ha de trascender para toda la vida. En el debemos potenciar la formación de habilidades que lo hagan más humano como los son: la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración, la comunicación y la resolución de problemas.

San Juan Pablo II en su ejercicio Papal nos invitaba a no tener miedo y hace nuevas las cosas, en su expresión y ardor; es pues el momento oportuno para transformar la sociedad desde el hogar, con una educación cimentada en los valores humano-cristiano;  la familia sigue teniendo en sus manos la gran misión de acompañar en el proceso de aprendizaje, para forjar una sociedad más justa, y menos corrompida. 

“HAZ DE CADA DIA DÍA TU OBRA MAESTRA”

Margarita Rodríguez. Profesora, Coordinadora de Pastoral Educativa AVEC- La Guaira

En la Casa Hogar Padre Luciano AVEC, ubicada en la Parroquia de las Tunitas, Catia la Mar, La Guaira, los niños, niñas, equipo de cuidadoras, coordinadores, viven cada día el dinamismo de ir aprendiendo a realizar los pequeños detalles de Dios desde la gratitud que va emergiendo de la memoria viva que cada uno de los niños tiene en su corazón.  En medios de las dificultades que vivimos enseñar a vivir el día a día como si este fuese una obra maestra es un reto, para aquellos que acompañan el aprendizaje y el crecimiento de los niños y niñas en la Casa Hogar; me es grato ver como este dinamismo se hace sencillo y fácil, basta ver el ejemplo amoroso en las acciones que cada uno de los responsables le pone a su servicio, en una palabra: aprenden a mirar a Jesús, porque cuando tu construyes una obra, si no observas con el corazón y la pasión, esta obra no tiene vida, bueno así pasa en la Casa Hogar, hay allí la presencia de la Providencia, de la Confianza en Él.  Hoy el reto es aprender a vivir nuestro día y gozar de este, construyendo en la alegría la gran obra que Dios en su amor, confianza puso en nuestras manos. 

Construir una obra maestra, tu obra, lleva a tener el dinamismo del encuentro, entender, comprender que busca cada corazón, porque nadie puede cambiar a una persona, pero una persona puede ser la razón para que alguien cambie; en estos días donde vemos las calles vacías, los patios vacíos de los colegios…pero vemos las salas llenas en la familia, dediquémonos con paciencia, amor a ser artistas constructores de nuestra obra maestra encomendada, recuerda siempre la Buena Noticia está en ti, recordemos siempre que los momentos difíciles no van a formar nuestro carácter; lo revela.  Como decía Don Bosco: “que tu conversación sea siempre inspirada en la dulzura”.    Recuerda colocarle a tu obra maestra detalles simples, sencillos, paciente, creativos, alegres y espontáneos, porque son esos los que llevan las miradas y conquistas corazones que buscan un consuelo en su dolor.  

Nos toca tener empeño, constancia, nos toca sembrar con esperanza, en estos momentos nuestras relaciones personales tienen la barrera de la distancia que no nos permite abrazar a las personas que llevas en tu corazón, en la construcción de tu obra abrázalas con tu servicio en casa, con tus oraciones, tu paciencia, tu creatividad, tus riesgos de hacer del común un nuevo invento espectacular, que otros digan maravillosa tu obra, y hacer como nos pide el Papa Francisco: “Estamos llamados a quitar las piedras de todo lo que sabe a muerte”. No vayas a buscar el amor a otro planeta, está a tu lado, descubre la obra más hermosa de tu vida, jamás desistas de ser feliz, pues la vida es una obra de arte imperdible. 

Reflexionemos: ¿Cuáles son los obstáculos que me impiden ser testigos de la esperanza en mi hogar?, ¿Cómo hacer para que estos detalles de vida, esperanza se hagan vida en medio de la situación que vivimos en mi familia?

Mensaje enviado a los Directores y Coordinadores de CECAL, Coordinadores de Pastoral de la Seccional AVEC Valencia.

Rutmery Peñaloza, coordinadora de Pastoral.

Rutmery Peñaloza, coordinadora de Pastoral.

    Reciban un afectuoso abrazo, me parece oportuno tomar una Exhortación del Papa Francisco reciente: “ Los animo a afrontar toda situación, incluso la más difícil, con fuerza, responsabilidad y esperanza”, aunando otras de sus frases tan transcendentales y reconfortantes: “Esto lo pasaremos juntos”…  “activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. 

“Desde mi humilde servicio, y tomando estas palabras tan dulces y llenas de esperanzas, que nos interpela desde nuestro ser en la cotidianidad, animarlos a seguir remando en esta barca donde Jesús viaja con nosotros, el calma nuestras tempestades individuales y colectivas, confiar en el Padre, desde la acción, los discípulos tuvieron miedo y despertaron a Jesús, él desde su amor infinito calmo la tempestad.  Tal vez un día, nos sentiremos apagaditos, angustiados, inquietos, y ¡zasss! aparece un ángel terrenal que en nombre de Dios nos apacigua y nos lleva a la serenidad, a la calma, al siguiente día puede ser que ese ángel se sienta abrumado, y ¡zasss!, es mi turno de ser su ángel para llevarlo a la serenidad…solo así pasaremos esta tempestad, cambiando de roles constantemente, me levantas, te levanto, así avanzamos.  

Tomarse un tiempo para discernir en esta oportunidad que la vida nos está dando, es una experiencia de aprendizaje significativo, es el momento de modificar conductas, haciendo replicas o eco en el otro.  Tomarse un tiempo para escribirle o llamarle a esas personas que día a día están con nosotros, muchas veces invisibles, que alegría recibir un mensaje de mi jefe o de mis colegas, guaooo se acuerda de mí y me demuestra su cariño con un pequeño gesto de amor, imagínese como nos podemos sentir.  

Es lindo cuando la conversación no solo es de trabajo, sino de ¿cómo te sientes tú?…  Dios con nosotros siempre, me nace del corazón quererles, porque sus sueños son grandes, buscan la santidad desde su vocación docente.  Les abrazo virtualmente y sigo orando por todos.

Escucha Paciente: Actitud fundamental para la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela

Erinson de Jesús Bustamante

@Edj3107
Erinson de Jesús Bustamante

Coordinador del Equipo animador de la Pastoral Universitaria
Psicólogo en PROFAM-FUNDANA
Voluntario en Espacio Anna Frank
Miembro de la Comunidad Misionera de Cristo Resucitado

Frecuentemente solemos hablar de escucha, pero ¿qué es? ¿Para qué nos sirve? ¿Qué sentido tiene en nuestra vida? Son cuestionamientos que conviene hacernos constantemente ante las dinámicas existentes.

La Escucha Paciente es una actitud, implica un verbo: escuchar. En Jesús de Nazaret encontramos un modelo claro de escucha. Practicarla y hacerla parte de nuestra vida, requiere de hacer silencio y enfocar toda nuestra atención y concentración, porque aquello que se escucha es una realidad sagrada, ante la cual hemos de descalzarnos, de despejarnos de nuestros esquemas y disponer todo el cuerpo, nuestros sentido y afectos, poniendo como centro, a quien se escucha. No se trata solo de escuchar al otro/a, sino también dejarse escuchar. Vista en este sentido, fortalece las vinculaciones y nos hace adentrarnos más allá de conocido.  

El papa Francisco nos plantea la escucha paciente, como el primer elemento para que la Reconstrucción del Pacto Educativo sea posible, de ese modo podremos dialogar constructivamente, converger globalmente y convertir a Venezuela una aldea educativa. Todos/as sin excepción, estamos llamados a escucharnos, pero también a escuchar a los demás, a cada uno desde su realidad educativa.  Esta escucha paciente está marcada pues, por el deseo de conocer las historias, los triunfos y los fracasos, las dificultades y las oportunidades que en el ámbito educativo nos brinda la realidad de hoy. Escucharnos implica acercarnos a la vida del otro ¿Quién es? ¿Qué hace? ¿Dónde lo hace? ¿A quiénes beneficia?, también involucra la inspiración ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿Qué desafíos se presentan para mi a partir del trabajo del otro? ¿Cómo puedo ayudar?

En este proceso de escucha, nos percatamos en nuestra realidad educativa, está presente la dificultad del silencio interior, asumiendo la escucha como un acto técnico, en el cual solo se espera responder al otro desde un supuesto saber, aunado a mucha resistencia por parte de personas e instituciones que se sienten satisfechas con sus prácticas actuales. Sin embargo distintos actores educativos la asumen como un estilo de forma desinteresada, empática y atenta, lo cual genera confianza y permite acceder a quienes hoy permanecen sin esperanza, muestran significativa disposición a asumir la considerando al otro como don.

Desde esta realidad los actores educativos soñamos ser escuchados/as para escuchar, desde la apertura a sí mismos y a los demás únicos y diferentes, libres de prejuicios, desde el silencio y la tolerancia, que permee en todos los ambientes educativos y los transformen, asumiendo como ejemplo de Jesús Maestro.

Por ello, surgen como respuesta concreta a esta invitación compromisos individuales y colectivos para la transformación educativa; los cuales van desde la disposición inicial a conectarse con los demás con una mirada distinta, empática y comprensiva, lo cual implica salir del propio yo, haciéndolo posible en los equipos de trabajo locales y hasta los distintos ámbitos donde pueda propiciarse la escucha como dinámica y estilo transformador.

Escuchar, sin duda, implica práctica permanente y es una actitud para valientes. Vivirlo, requiere hacerlo parte de todas nuestras relaciones y espacios. La escucha nos permite reconocer el valor propio y darle el valor al otro, para descubrir el tesoro que se esconde tras aquello que se escucha. Solo desde allí podemos generar diálogos genuinos para construir.

Mensaje ante la cuarentena

Profa. María José Ríos, Universidad del Zulia. 

En este momento en el cual el mundo está prácticamente detenido a causa de una pandemia que podría acabarnos, aprovechamos el momento para repensar la Educación. Y en tal sentido, les animo a responder estas preguntas: ¿Que es para mí el Ser humano?, ¿Que es el mundo?, y de cara al futuro: ¿Ser maestro es mi pasión? Y si mi respuesta es afirmativa en el último caso me pregunto ahora: ¿Que ciudadano deseo formar? 

Desde mi perspectiva filosófica el ser humano es un ser integral pero además holístico, es biopsicosocial espiritual, eso está explicando la neurociencia en la actualidad. Él está  inmerso en un universo en el cual puede concretar su experiencia de vida y la misión por la que está en él. No obstante, por su naturaleza este humano requiere de maestros que le guíen en su proceso de evolución y lo conduzcan a la expresión máxima de su sabiduría. Por lo tanto, creo estoy aquí  para EDUCAR, esta es mi pasión, EDUCANDO soy feliz, soy plena, haciendo posible que los otros a través del ensayo y el error encuentre el camino a la perfectibilidad, ya que como dice el Papa Francisco todos somos uno y en esta aldea global todos aportamos al bien común. Por esta razón, hoy te toca definir si te rindes o continúas trabajando por la evolución humana para el bienestar del colectivo, viviendo en eticidad desde el amor.

Cuando la esperanza trasciende todo

Ginette Gutiérrez, vicerrectora de la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA). 

En muchos momentos de nuestra vida, solemos expresar nuestros estados de ánimo ante cualquier situación sobre venida;  pero cuando estamos ante circunstancias que pueden poner en riesgo la vida  o  afectar  la paz familiar, podemos actuar bien sea guiado por el temor o con la certeza que Dios nos acompaña en la prueba.

Esta reflexión es, para que nos detengamos un momento a analizar ¿cómo me comporto ante las realidades que enfrento a diario?, dejo que me abrumen o sencillamente hago lo correcto que es enfrentar con calma y cordura el momento. Quizás pudiese considerarse que es muy sencillo expresarlo; pero no, entonces ¿qué hacer cuando estas situaciones rompen con la estabilidad del hogar, de la pareja, de la sociedad, del  mundo?; por duro que sea nos toca poner en práctica todo lo que la misma vida nos ha ido enseñando, como por ejemplo: socorrer al que necesita ayuda, orar con fe a Dios por su protección, consolidar los valores de la honestidad, el respeto mutuo, la tolerancia, el servicio, entre otros.

Ante la pandemia del Coronavirus ¿qué hacer? primero no desesperarse, porque el temor nos ciega y no nos deja ver las opciones para enfrentar el riesgo que deriva; a nivel mundial y nacional se han generado un sin fin de recomendaciones  para contrarrestar  o evitar el contagio; por demás está decir que se deben cumplir todas estas medidas, con la mejor disposición de preservar el bien propio y el de los demás. 

Esta realidad experimentada a nivel mundial con efectos muy desafortunados, nos obliga a  actuar con responsabilidad en la sociedad; por ejemplo en el hogar (la primera escuela) se deben fortalecer los valores esenciales para convivencia sana, los padres tienen una responsabilidad mayor que es ayudar a los hijos a entender qué pasa, preservando en ellos la calma y la salud mental. Es un buen momento para rescatar las acciones de convivencia familiar; esta situación ha motivado la recuperación de las relaciones familiares, como: fortalecimiento de las normas de convivencia, la escucha, responsabilidad compartida, respeto mutuo, reconocimiento de las necesidades del otro; por decir los rasgos más evidentes. Sin duda, se ha atacado al individualismo, se nos ha invitado a ser más observadores de nuestras acciones individuales para evitar que vayan en perjuicio de la familia y por ende de la sociedad.

La humanidad necesitaba un orden interno y un cambio drástico de nuestras acciones, posiblemente ha sido dura la lección que estamos aprendiendo, y como la historia también ha develado que ante situaciones similares podemos renovarnos, es el momento para centrar nuestra esperanza en Dios que trasciende todo y transforma todo.

La esperanza sustentada en la fe y en la confianza en Dios nos dará la fortaleza necesaria para abrir el entendimiento y sopesar toda angustia y dolor, con paz y calma. Como lo manifestaba el Papa Francisco en su bendición especial para concedernos la indulgencia plenaria, “debemos  abrazar las contrariedades del tiempo actual y reavivar la esperanza… debemos tener nuevas formas de fraternidad y solidaridad… solos no podremos salvarnos, necesitamos acompañarnos para resistir el mal que nos invade” y cierro esta reflexión meditando las palabras de su Santidad, para salir fortalecidos debemos abrimos y abrazar la esperanza, en nuestras manos está renacer ante una nueva sociedad más justa y humana. 

Pensar Un Pacto Escolar Hoy.

 ¿Qué es un pacto? 


 Juan Orlando Garcia 
nardi67@hotmail.com 

La palabra escuela tiene tantas connotaciones, como sectores hay en ella. Allí siempre nos percatamos con múltiples y diversos espacios, según gustos, pedidos o solicitudes basadas en la finalidad de su creación. Sin dudas que aquí hubo quienes pactaron su construcción a través de acuerdos. A la vista está que aquellas partes se comprometieron en algún momento a que cada una de ellas pondría lo mejor y su mayor esfuerzo para alcanzar el objetivo: Construir un edificio escolar con ciertas particularidades. Esto es un pacto, “un acuerdo” entre partes en busca de un objetivo común. Pero 

¿Qué sucede hoy, dentro de esos espacios pactados hace décadas? 

Nuestra historia educativa y el origen de la escuela primaria tradicional, parten de un modelo pedagógico europeo cuyas matrices apuntaban a construir regiones “dependientes” muy distintas a las actuales. 

Pero pensando en presente creo que, debemos renovar nuestro pacto educativo. Poner sobre la mesa un pensamiento actualizado y contextualizado, que nos ayude a reflexionar nuevamente y así poder comenzar con un nuevo recorrido mediante el cual sigamos avanzando hacia una tarea docente con muchas más tonalidades inclusivas y nuevas estrategias que nos puedan trasladar más allá de los muros escolares. Para actuar también, en aquellas “periferias” que viven muchos de nuestros estudiantes. 

Sigamos involucrándonos, colegas. Continuemos siendo actores principales en experiencias educativas directas y transformadoras de acciones que movilizan innovadoras propuestas que no “aburren”. 

En este sentido nuestro pacto escolar pos pandemia, no será una utopía, Dios mediante sin dudas, será una realidad. Siempre y cuando nosotros, los profesionales de la educación latinoamericana sinceramente nos comprometamos a continuar en el intento de reducir la desigualdad educativa. Que dicho sea, se invierte tanto tiempo, esfuerzo y dinero para transformarla o erradicarla totalmente. 

¿Será posible esto, colegas? Creo que sí. Hagamos el pacto, entonces.