Pacto Educativo Global: un desafío para el mundo

Carta urgente al Papa

Ramón Francisco Reyes Echegaray
Maestro Rural. Presidente de la Fundación Aulas Que Hablan

Miembro del Programa Educar es Tarea de Todos del Departamento de Educación del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano

 Estimado Papa Francisco, este mensaje urgente amerita de pocas palabras, ir directo al grano y no perdernos en las innumerables fuentes de investigación que atestiguan la fuerte relación que existe entre mala educación y pobreza. Por eso aquí nos vamos a sustentar solo en una: el reporte especial publicado por la revista Scientific American en noviembre de 2018 llamado The science of inequality, con artículos firmados por incuestionable investigadores, empezando por el Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz. Solo vamos a citar a 3 de los 4 autores del mismo.

El reporte comienza con el artículo de Stiglitz, A rigged economy, quien, con datos en la mano, demuestra que a nivel mundial la brecha entre ricos y pobres se está ampliando alarmantemente y que hay dos variables fundamentales que explican esto: 1) que el 1% que está en la cúspide de la pirámide social posee tanto poder económico que impone sus reglas a nivel político legal 2) que los más pobres no reciben la educación necesaria para desarrollar todas sus potencialidades. Por su parte el neurocientífico de la universidad de Stanford, Robert M. Sapolsky, en su artículo, The health – wealth gap, demuestra como el stress social que viven los niños pobres, a la larga, termina provocando daños en sus cuerpos, siendo los principales los 3 siguientes: 1) problemas de inflamación crónica 2) envejecimiento prematuro del ADN mediante el acortamiento de los telómeros de los cromosomas 3) daño en aéreas del cerebro importantes para el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones. Por último, citamos el trabajo del economista James K. Boyce, profesor emeritus de la Universidad de Massachusetts, el cual pone sobre el tapete un tema de alta relevancia en este momento para el mundo, el cambio climático. En su artículo The environmental cost of inequality concluye lo siguiente: en los países del mundo donde la brecha entre ricos y pobres es mayor, la degradación ambiental también es mayor y son, principalmente, los pobres los que sufren las consecuencias de esa degradación. Concluimos esta parte con una de las principales conclusiones a las que llega Joseph Stiglitz en otro texto de su autoría, el libro El precio de la desigualdad:

“La igualdad de oportunidades depende, más que nada, del acceso a la educación” (2013, p. 341)[1]

Padre, considero que no hay líder en el mundo mejor que Usted para haber lanzado la propuesta del Pacto Educativo Global. Ahora bien, dada la crisis mundial que ha creado el coronavirus y el impacto que ya está provocando en la educación de los niños y los jóvenes, consideramos que es necesario acelerar los pasos para alcanzar su propuesta; con este fin le propongo las siguientes ideas, a partir de nuestra práctica pedagógica como maestro rural durante 21 años y desde nuestro Proyecto Educativo Aulas Que Hablan (descargar su libro en www.aulasquehablan.org):

1.   Convocar a los otros líderes espirituales y religiosos del mundo, para que den su apoyo al Pacto Educativo Global.

2.   Convocar a destacados especialistas en educación para que diseñen un “Currículo Básico Universal”, que establezca los conocimientos mínimos a los que todos los niños y jóvenes de la tierra, de acuerdo a su edad y por derecho, deben tener acceso en materias fundamentales como Matemática, Lenguaje, Programación, historia universal, etc. 

3.   Convocar a los líderes de grandes empresas de software, inteligencia artificial o con capacidad de financiamiento, como Microsoft, Duolingo, ABC Ya, Google, Apple, Amazon, Khan Academy, etc, para que aúnen sus esfuerzos para colocar en mano de todos los niños y jóvenes del mundo, así como de sus escuelas y familiares, herramientas tecnológicas (que incluya un paquete de “Video Juegos Educativos”[2]), mediante las cuales cualquiera de ellos, en cualquier parte del planeta, pueda alcanzar los objetivos de enseñanza del “Currículo Básico Universal”

4.   Convocar a los gobiernos del mundo para que acuerden establecer en las escuelas de sus países programas de enseñanza y práctica de las artes (música, teatro, danza, pintura, etc), accesibles a todos los niños y jóvenes.


[1] Stiglitz, Joseph (2013). El precio de la desigualdad. Madrid, España: Santillana Ediciones. P. 341.

[2] Ver “Better brains for games”. Scientific American, Julio 2016

PENSANDO EN LA REALIDAD DE LOS QUE MIGRAN.

PENSANDO EN LA REALIDAD DE LOS QUE MIGRAN.
Peggy Vivas

No soy educadora ni trabajo en institución educativa formal, sin embargo, a través de Cáritas del Vicariato Apostólico del Caroní, ubicado en Santa Elena de Uairén, hemos tenido un acercamiento a instituciones educativas públicas en las periferias de la ciudad, con el propósito de brindar apoyo a la alimentación a niñas, niños y adolescentes que, como sabemos, son los más afectados por las escasas posibilidades de nuestras familias de brindar lo que necesitan y desde la ventana del lado de afuera de las aulas puedo observar algunas cosas.

La vulnerabilidad de un grupo importante de niños, niñas y adolescentes es producida por la inmigración. Familias de otros estados o de otras ciudades del Estado Bolívar viajan a Santa Elena de Uairén buscando oportunidades en una región que parece prometedora, deslumbra por la minería y lo próximo a Brasil con lo cual los alimentos están asegurados y se le puede enviar comidita a la familia que queda en el lugar de origen. Pero esta población enfrenta varias dificultades: no es tan fácil encontrar el sustento ni dónde vivir, en el mejor de los casos logran ubicarse temporalmente con extraños, la mayoría llega a los lugares en barracas improvisadas, sin condiciones mínimas ni servicios básicos; se rebuscan en la economía informal, viven o más bien sólo comen con lo que hacen en el día. Estas familias también se enfrentan a la tristeza y depresión por estar lejos de los suyos; van generando relaciones desde la violencia explotando por el cúmulo de problemas que viven, y ¿quién no lo haría en estas circunstancias?

Este es el panorama familiar que viven muchos de nuestros niños, niñas y adolescente. Y en la escuela, aquellos que son inscritos porque existe un grupo desescolarizado, también advierten otro tanto de dificultades… Una de ellas es la falta de alimentos balanceados, faltando a una de las promesas de alimentar a los niños de la patria hecha por el gobierno. Cuando no hay comida en las escuelas (entre octubre 2019 y febrero de 2020 llegó sólo una vez, por el tiempo de Carnaval), algunos padres prefieren dejar a sus hijos en casa, así duermen hasta tarde y sólo les dan una comida al día. Dentro de las escuelas hay otras problemáticas: Personal docente que renuncia porque el sueldo no les da para mantener a su familia, o la ausencia frecuentemente de profesores justamente para procurarse el sustento; horario reducido de escuela (hasta las 10:00 am) cuando no hay alimento o agua para los baños; constantes suspensión de clases por un sin número de razones. Y hasta allí, desde la ventana no puedo ver otros aspectos propios del quehacer en el aula, como el tipo de educación que se da y cómo están aprendiendo los educandos.

En Santa Elena, entre las escuelas el trabajo hacia el futuro que se aprecian como buenos están relacionados con actividades ilícitas, porque son éstas las que generan ingresos (trabajar en la minería o con venta de gasolina). ¿Dónde quedaron aquellas hermosas ilusiones de los infantes de ser maestros, médicos, bomberos? Hoy el ser profesional no es llamativo para nuestras nuevas generaciones, “¿para qué estudiar?, si es mucho trabajo y con eso no se vive”, es lo que argumentan algunos, por cierto, ya en el bachillerato se observa abandono escolar de un grupo, los más grandecitos se van a la mina. También nos podemos preguntar en esta generación de peregrinos, ¿cómo incorporar esas  rutinas, cumplir horarios, crear hábitos, tener metas, terminar lo que se empieza?

Seguramente me dirá el lector, pero desde esta ventana todo se ve negro, ¿será que no hay alguna cosa colorida? Ciertamente, nuestra tendencia es a destacar lo negativo. El color se lo ponen el personal docente, administrativo y obrero a pesar de todo, son nuestros héroes y heroínas que luchan contra corriente y con verdadera vocación deciden ir a las aulas día a día. También son flores coloridas la alegría, ilusión, espontaneidad, manera diferente de ver las cosas que tiene esta población infantil, que nos sorprenden con sus ocurrencias y manera de ver las cosas. De seguro hay muchas cosas más que no las alcanzamos a ver.

Ante este panorama surge la preocupación sobre el desarrollo a todo nivel de nuestras niñas, niños y adolescentes; y es que todos los derechos básicos (alimentación, salud, educación, identidad…) se les están mezquinando por decir lo menos. En estas condiciones de migrantes, el desarrollo integral de esta población que transita de un lugar a otro está bien comprometido y en ellos se compromete también los adultos del futuro que levantarán sus familias y el país.

Esta realidad nos desafía. Estas circunstancias nos exigen pensar en una educación que responda a lo que vive esta población, poner el foco en nuestro niños, niñas y adolescentes, y todos unirnos en esta tarea, no sólo es trabajo de la escuela. También exige mirar más allá de la ventana, pensar en el tipo de educación a ofrecer, ¿qué habilidades promover y desarrollar?, ¿qué podemos rescatar desde la educación?, ¿cómo devolver la ilusión en la primera infancia de ser como alguien que tiene alguna profesión de servicio?, ¿qué necesitamos ir construyendo desde lo que hay ahora?, ¿cómo integrar a estas familias y qué enseñarles a ellas?, ¿qué generar en las aulas de clase para poder desarrollar al máximo a estos educandos?, ¿qué otros actores vincular para trabajar juntos, en red, para ofrecer oportunidades? Y otras preguntas que de seguro tú te harías.

Sería muy interesante unir esfuerzos para pensar en un plan educativo que propositivamente busque favorecer a las niñas, los niños y adolescentes que vienen de otras localidades, contemplando también lo que el Papa Francisco propuso en su mensaje para la Jornada Mundial de los Migrantes de 2019: acoger, proteger, promover e integrar a estos educandos, cuidando sus necesidades a partir de su realidad de inmigrantes. Sin dudas, los docentes hoy más que nunca en nuestra querida Venezuela son de los profesionales más importantes y más necesarios, ¿cómo podremos también fortalecerles y ayudarles? La educación en estos días debe ser prioridad de todos, porque todos los niños de Venezuela son nuestros hijos.