Ecología Integral

Autora: Dra. Petra Ramírez.
Animadora de la Pastoral Universitaria. Diócesis de Guadualito Estado Apure

Desde la doble mirada pedagógica y ecológica, la temática ambiental data desde tiempos remotos, pues existe una relación entre el hombre y la naturaleza, con el recorres del tiempo aprendió a beneficiarse de lo que brinda como una manera de sobrevivir en unión con el medio ambiente. Por consiguiente desde el espacio formativo Foro Chats: Hablemos de Educación, se dedica un apartado para discernir las ideas del Cuarto Capítulo de la Encíclica Laudato SI “Ecología Integral” iluminada con una frase donde se conjugan las ideas de este apartado “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental”.

Bajo estas luces, se coloca el punto de atención sobre la ecología humana, ambiental económica social y cultural, es decir, integral aquello que está completo, a lo que no le faltan partes. Igualmente señalar que el problema ecológico se halla fuertemente relacionado con otros problemas actuales. Dicho de otra manera que, para una visión ecológica completa no puede mirarse solo un determinado aspecto, sino que hay que colocar cuidado al conjunto.

Según acopio bibliográfico consultado la Ecología ambiental la define el Papa, como aquella que estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan. Estas relaciones son tan profundas y conforman una red medioambiental tan rica que su deterioro y destrucción suponen nuestra propia ruina. Como dice Francisco, estamos incluidos, somos parte y estamos interpenetrados en el medio ambiente.

En armonía con lo expresado, la frase darle una mano a la naturaleza invita a hacer una inflexión pues tan catastrófica es la desaparición de especies animales y vegetales como la pérdida de culturas y comunidades locales que son apremiantes tomar acciones prácticas e inmediatas. El Papa Francisco recuerda que junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado.

Ante estas verbalizaciones, parte esencial de la ecología integral implica también analizar el espacio donde transcurre la existencia de las personas, puesto que los escenarios que nos rodean influyen el modo de ver la vida, de sentir y de actuar. Esto es lo que el Papa Francisco llama la ecología de la vida cotidiana: Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, nuestro sentimiento de estar en casa dentro de la ciudad que nos contiene y nos une.

Otro asunto relevante que se considera centro y unión de estas distintas ecologías que conforman una ecología integral y humana se encuentra el principio del bien común, se puede decir que es el conjunto de condiciones de la vida social que ayudan a todo grupo y a cualquier persona humana a alcanzar su plenitud y perfección. Tres verbos a tener en cuenta, según el Papa: El bien común presupone los derechos básicos e inalienables de la persona humana. El bien común también reclama el bienestar social y el desarrollo de los diversos grupos intermedios, especialmente la familia. Finalmente, el bien común requiere la paz social y la práctica de la justicia distributiva.

Las pinceladas descritas invitan hacer una transversalidad entre la Reconstrucción del Pacto Educativo Global y el canto de la Encíclica Laudato Sí, que al hacer una vinculación se tienen que armar un equipaje que incluye: volver a construir, a edificar, a restaurar, a renovar (trato, vocabulario, actitud, pensamiento, actuar, conectar, transformar, inspirar, entre otros). Para seguir siendo fieles y promotores del cuidado de la madre tierra; se tiene que fomentar una ecología de aprendizaje un entorno que fomenta y apoya la creación de redes y comunidades útiles para el desarrollo del ser humano, estableciendo una serie de elementos clave que sirven de puente para comprender el cuidado, protección y defensa de la Casa Común visto como un proceso de tejidos, conectividad y diversidad.

A modo de colofón, con las tecnologías digitales surgen nuevos nichos de aprendizaje que se suman a la educación formal y que necesitan ser articulados a lo como a lo largo de toda la vida. Por lo tanto les dejo las siguientes inquietudes: ¿Vives desde la gratitud?, ¿Consideras todo lo que eres y tienes es parte de un don recibido gratis y que estás llamada a compartir? y ¿Con quién lo compartirías?

0800-LAUDATO: Un llamado a la conciencia, ante la crisis ecológica actual

Por Herminio R. Bello Ordaz
Coordinador Nacional de Pastoral de Fundación La Salle de Ciencias Naturales

La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento (crisis ecológica) o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan“.

Laudato Si, 23

Recientemente conversando con mi hija menor sobre las nuevas tecnologías, le comentaba que antes que existieran los dispositivos o teléfonos inteligentes, había quien pidiera por alguna razón, que alguien lo despertará con una llamada. De seguro algunos de ustedes han tenido la oportunidad de viajar y hospedarse en un hotel o posada, y además solicitar a la recepción que en la mañana los despierten con una simple llamada telefónica. Como compañeros de viaje en esta gran aventura que se llama Reconstrucción del Pacto Educativo Global, les invito a estar atentos al llamado que Dios nos hace por medio del papa Francisco en su encíclica Laudato Si, para despertar nuestra conciencia ante la actual crisis ecológica.

Y es que a propósito de las reflexiones que se han generado en los ForoChat Hablemos de Educación y Pacto Educativo como espacios privilegiados de diálogo y encuentro, que lleva adelante el Departamento de Educación de la Conferencia Episcopal Venezolana, un aproximado de cuatrocientas (400) personas de diferentes estados de Venezuela y algunos países de Latinoamérica, hemos tenido la oportunidad de compartir diversas temáticas relacionadas a la Reconstrucción del Pacto Educativo. Un tema fundamental que se ha abordado, ha sido precisamente la encíclica Laudato SI.

En esta oportunidad, he querido puntualizar algunos elementos de vital importancia para seguir acrecentando nuestra conciencia ecológica, a partir de la reflexión del tercer capítulo de la encíclica Laudato Si, que trata sobre la Raíz humana de la crisis ecológica, que representa una clara exhortación para afrontar los desafíos que nos interpelan ante la problemática ambiental, y a la vez, una invitación permanente para colaborar en el cuidado de nuestro planeta. Y es justamente aquí, donde las acciones vividas por cada persona que habita en esta casa común, empiezan a ser cuestionadas para identificar hasta donde somos responsables de esta crisis ecológica.

Adentrémonos pues, en una sinopsis sobre las enseñanzas que el papa Francisco nos ofrece en este tercer capítulo de la encíclica Laudato Si, que como ya hemos dicho, hace referencia a la Raíz humana de la crisis ecológica. Comienza el papa Francisco, por develar que las causas profundas de la actual crisis ecológica, son principalmente, generadas por el ser humano. Tanto la degradación ambiental como la degradación social hunden sus raíces en tres causas vitales: la dependencia de la tecnología y su lógica de poder ilimitado, la globalización del paradigma tecnocrático, y una comprensión del ser humano desde un relativismo práctico.

Vamos a encontrar en la tecnología, dos caras de una misma moneda, por un lado su creatividad para el progreso, y por el otro lado sus ansías de poder ilimitado. Dice el papa Francisco que la tecnología debe estar al servicio de un progreso más sano, más humano, más social, más integral. Por el contrario la globalización del paradigma tecnocrático asume la tecnología desde un modelo que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Y ante esta cultura tecnológica, el papa Francisco presenta la cultura ecológica, que promueve a partir de ella una educación y una espiritualidad ecológica integral, que en articulación, conforman una resistencia ante el avance de la cultura tecnocrática.

Todo lo anterior se suscita por la comprensión del hombre desde el antropocentrismo moderno, que ha desplazado la realidad por la técnica, debilitando el valor que el mundo tiene en sí mismo. Frente al antropocentrismo moderno, el Papa Francisco advierte, que No habrá una nueva relación con la naturaleza, sin un nuevo ser humano”, porque “No hay ecología, sin una adecuada antropología”. Podemos aseverar que la visión del hombre moderno está caracterizada por un relativismo práctico, donde el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, y todo lo demás se vuelve relativo. El papa Francisco expone que es necesario una verdad objetiva, y unos principios universalmente válidos, para superar este relativismo práctico.

Por su parte, la comprensión moderna del trabajo ha quedado desvirtuada y reducida a mera productividad, y solo búsqueda de beneficio económico. Para el papa Francisco, el trabajo es la manera en que el hombre, transforma la realidad existente para ayudar a brotar las potencialidades que Dios mismo colocó en las cosas. Así mismo, los riesgos de la investigación biológica y la manipulación genética  vienen dados por su aplicación inadecuada y excesiva. En ese orden de ideas, expresa el Papa Francisco en la encíclica, que la técnica separada de la ética, difícilmente será capaz de autolimitar su poder, por lo cual es necesario unir la técnica a la ética.

Por último el papa Francisco afirma que la crisis ecológica es una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad, y no podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano. Así mismo, nos recuerda que no todo está perdido, porque los seres humanos somos capaces de degradarnos hasta el extremo, pero también podemos sobreponernos, volver a optar por el bien, y regenerarnos más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales.

Después de compartir algunas pinceladas de los apartados del tercer capítulo de la encíclica,  sigamos profundizando y formulemos algunas interrogantes, que incentiven nuestra reflexión e interpelen nuestra praxis cotidiana, porque la conciencia ante la gravedad de la crisis cultural y ecológica, necesita traducirse en nuevos hábitos.

  1. ¿De qué manera consideras que contribuyes (positiva o negativamente) a la crisis ecológica actual? ¿Estás dispuesto a reconocer las omisiones o las faltas cometidas?
  2. ¿Qué mundo esperas dejar a las futuras generaciones? ¿Te comprometes a iniciar tu conversión ecológica y restablecer una relación armoniosa con la naturaleza?
  3. ¿Qué acciones concretas propones realizar para promover una conciencia de respeto y cuidado por la naturaleza, que ayuden a resolver la crisis ecológica actual?

Finalmente, podemos decir que vivimos en un mundo que nos cautiva, no tanto por los grandes acontecimientos que nos presenta, sino por las grandes sensaciones que cotidianamente nos brinda. Todos conocemos las posibilidades de la tecnología moderna por medio de las imágenes y sonidos que ofrece, y como seduce especialmente a las nuevas generaciones. Una de las grandes cualidades del mundo de hoy, cada vez más globalizado y secularizado,  es que favorece el individualismo y el intimismo. Por eso, nuestro constante desafío, debe ser salir de nosotros mismos, para centrarnos en Dios y en su plan de salvación a favor de la humanidad.

No vaya a pasar, como a aquel hombre que orando le pedía a Dios diciendo: Dame fuerzas para cambiar el mundo, e iba al mundo y no cambiaba nada. Después volvía nuevamente, oraba y decía: Dame fuerzas Señor para cambiar a mi familia, amigos, vecinos; y no cambiaba absolutamente nada. Al final se dio cuenta, regreso y oro con humildad y le dijo al Señor desde la serenidad de su corazón: Señor dame fuerzas para cambiar, porque no son los demás los que deben cambiar, soy yo el que debe cambiar. Y desde ese momento empezó a dar fruto su trabajo, porque el cambio había empezado en su corazón. Aún en la cultura contemporánea, incluso entre tantas contradicciones, aflora una nueva exigencia de espiritualidad, impulsada también por el influjo de otras religiones. Por eso primero pidamos a Dios nos conceda el don de discernimiento.

Ciertamente los problemas ambientales no pueden resolverse de forma aislada, todos debemos contribuir y ser partícipes de la solución. Recordar que no estamos solos, que soñar juntos nos permite mirar el presente con esperanza, lo que nos da la certeza de otro mundo posible. Y es que compartir los sueños, nos impulsa a dar los primeros pasos para reconstruir el pacto educativo. En nuestro país, esto nos exige a todos pensar en el bien común y avanzar en un camino de diálogo, que requiere sobre todo paciencia, dedicación y entrega. Por esta razón, es más urgente que nunca, que nuestras familias, escuelas y comunidades se conviertan en auténticos espacios privilegiados de encuentro. Poner en práctica la actitud sugerida por el Papa Francisco de escucha paciente, dialogo compartido y mutua comprensión, que permita elevar nuestra conciencia crítica cristiana, en favor de nuestros hogares, nuestros trabajos y la sociedad en general. La idea, es poder recapacitar acerca de la gravedad de la realidad ecológica actual, de la manera como nos relacionamos con el mundo, y tomar conciencia, que formamos parte de una comunidad global.

Podemos reconocer en esta crisis ecológica, un llamado de emergencia para redescubrir la fe que nace de los acontecimientos salvíficos que Dios en su pedagogía de amor nos va ofreciendo, nos interpela, y permite descubrirlo en lo cotidiano. No cabe duda que la tecnología ha hecho obsoletas algunas cosas, pero otras como la fraternidad y la solidaridad, son virtudes que el mundo necesitará siempre. En la constante agitación de nuestra vida cotidiana, nos hemos olvidado de todo esto, presumo que solo necesitábamos para despertar a esta realidad, un llamado a la conciencia: 0800-Laudato, una línea ecológica celestial, de cobertura universal, disponible los 365 días del año, las 24 horas del día, con saldo ilimitado totalmente pago.

Y ahora qué? Hacer vida el llamado de Dios, asumiendo un compromiso personal y comunitario, para cultivar juntos el sueño de un humanismo más fraterno y solidario, que responda al plan salvífico de Dios para la humanidad. Bendigamos a Dios Padre Creador, porque nos concede el rocío del cielo y la fertilidad de la tierra, y por su providencia divina la enriquece y produce cosecha abundante; que la semilla de la conciencia que ha sido sembrada hoy en nuestras mentes y corazones, permita participar de la plenitud de la vida y demos frutos en abundancia. Que María de Coromoto nos acompañe y proteja con su amor maternal.

Laudato Si

Edward Alexander Guerra Van der velde
Diócesis de Margarita
Docente de la U.E.L.B “Ricardo Márquez Moreno” y U.E. Colegio “Juan Griego”

Hablar de Educación es un tema que debe ser de interés no sólo para los docentes, sino también para la sociedad en general. Además de proveer conocimientos, la educación enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos.

Actualmente uno de los temas más relevantes es el cuidado de nuestro planeta, nuestra casa común, razón por la cual esta reflexión gira en torno al Capítulo II de la encíclica del Papa Francisco “Laudato Si”. El cual menciona la tremenda responsabilidad que tenemos con respecto a la creación, el lazo íntimo que existe entre todas las criaturas, y el hecho de que el ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Por consiguiente, desde la educación es importante resaltar las riquezas culturales de los pueblos, el arte y realizar acciones que involucren todos los actores sociales para el rescate y conservación de nuestros espacios naturales. De igual forma, estamos llamados a que a partir de nuestra fe, eduquemos que por ser parte de la creación tenemos compromisos ecológicos que brotan desde nuestras convicciones.

Recordemos que fuimos creados por amor a imagen y semejanza de Dios y que debemos convivir a partir de 3 relaciones fundamentales: con Dios, el Prójimo y con el planeta. Entonces, los docentes, debemos educar para que podamos usar las bondades que nos ofrece el planeta pero a su vez que tenemos el deber de protegerlo y garantizar su fertilidad para las futuras generaciones, así como quitar el falso pensamiento de que somos los dueños del mundo.
Desde nuestras aulas debemos fortalecer la capacidad de reflexión, la argumentación, la creatividad, la interpretación, la elaboración artística y otras capacidades inéditas que muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico, implicando el surgimiento de un ser personal que le permita establecer no solo una relación tu a tu, sino también una relación con el ambiente que le rodea. Así mismo, debemos resaltar la importancia de conservar cada especie en el planeta pues su función se hace necesaria para mantener el perfecto funcionamiento de este, por lo que se hace necesario desarrollar virtudes ecológicas es decir; humildad, autocontrol, gratitud, templanza, paciencia, caridad, diligencia; las cuales pueden ayudarnos a restaurar nuestras relaciones con la naturaleza y a vivir en comunión con ella.

Sin embargo, cuando buscamos educar para proteger y defender el ambiente no debemos limitarnos solo a eso, sino que debemos incluir también el trato, defensa y protección del ser humano. Pues, de nada vale ser el mejor defensor del planeta y ser indolente y despreocupado por los problemas o situaciones del hermano, vecino, compañero de trabajo o aquel desconocido que vemos en la calle pidiendo limosna. Por tanto, debemos educar desde el amor, la ternura, compasión y humildad para que esos valores se pongan en práctica con todas aquellas criaturas que nos rodean.

Entonces, nuestra formación debe impulsar la reducción de desigualdades y promover el respeto y los derechos humanos, sociales, políticos y económicos. Y hacer entender que todos (ricos, pobres, blancos, de color, del campo o la ciudad) tenemos los mismos derechos sociales, económicos, educativos y laborales.

Este capítulo nos invita a ver el mundo tal como Jesús lo hizo y actuar como él. En otras palabras, admirar la naturaleza, ser parte y vivir en equilibrio con ella, respetar la dignidad humana, a actuar con humildad, a preocuparse por el otro, a santificar el trabajo y a su vez trabajar no solo por nuestra propia satisfacción sino por el bien común. Todo esto lo resume el Papa Francisco en una ecología integral, la cual posibilitará un cambio de rumbo y una verdadera conversión ecológica.

10 razones por las que José Gregorio Hernández es Modelo de Pastoral Universitaria en Venezuela

Thomas Chacón / Coordinador del Programa de Liderazgo Universitario

El Doctor José Gregorio Hernández es declarado Modelo de Pastoral Universitaria de Venezuela por razones como la siguiente:

Primero, el decreto donde la Santa Sede lo proclama Venerable menciona que esto obedece a sus virtudes heroicas ejercidas de manera especial en sus roles de médico y profesor universitario.

Segundo, este científico venezolano cumplió con la naturaleza de la universidad, la cual nos recuerda San Juan Pablo II que nace del corazón de la Iglesia para ser laboratorios de cultura promoviéndola por medio de la investigación, transmitiéndola en la enseñanza y favoreciéndola con actividades de servicios. Esto lo ejerció el Doctor José Gregorio Hernández durante sus seis años de estudios de pregrado, sus 4 años como estudiante de postgrado y sus 28 años de servicio como profesor universitario; para un total de 38 años llevando con su testimonio de vida la presencia de la Iglesia a las universidades de Venezuela y de otros países

Tercero, la capacidad e interés del Dr. Hernández por generar conocimiento socialmente útil es evidenciada desde poco antes de cumplir 11 años de edad cuando escribió una guía titulada “Modo breve y fácil de oír misa con devoción”. Como universitario, además de escribir sobre medicina, también lo hizo sobre arte, filosofía, teología y cuentos.

Cuarto, durante su vida universitaria acompañó su esfuerzo académico con una admirable fuerza de voluntad y capacidad de resiliencia. Muestra de ello es la forma como enfrentó con paciencia y esperanza su recuperación ante la fiebre tifoidea que le dio cuando cursaba el tercer año de medicina; a tal punto de ponerse al día en sus estudios luego de un período de padecimiento que también evidenció que no solo desarrollaba su razón y fuerza de voluntad, sino también sus habilidades sociales con excelentes relaciones interpersonales a tal punto de que su convalecencia tuvo el cuidado de compañeros de clases y profesores.

Quinto, la alta dedicación que tuvo como universitario era fortalecida con su integralidad humana al complementarla con su devoción religiosa en la participación en los actos litúrgicos, tocando magistralmente el piano, el violín, con sus relaciones humanas en el buen trato hacia todo el que le rodeaba y siendo buen bailarín.

Sexto, la perfección fue su norte, porque consideraba que al hacer las cosas bien se llegaba a Dios, por ello, por ejemplo, confeccionaba su propia ropa con buena calidad, al igual que la manera que tenía para tocar el piano;  tal como lo reconoció el mismo Pedro Elías Gutiérrez al escucharlo interpretar su inmortal composición “Alma Llanera”.

Séptimo, este desarrollo de la razón, de la voluntad y de la capacidad de amor, que se volvió en una constante durante sus estudios de pregrado y que lo acompañó durante toda su vida, lo llevaron a graduarse con el mayor de los honores académicos que podía dar la Universidad Central de Venezuela, pero también con el mayor de los aprecios humanos entre la comunidad universitaria.

Octavo, su alto desempeño como estudiante de pregrado, lo hizo merecedor de la beca otorgada por el presidente Rojas Paul para iniciar estudios de postgrado en Francia, donde se encontraban los mayores avances de medicina del momento y en donde también se graduó con el mayor de los honores.

Noveno, a los 53 años vuelve a retomar estudios académicos en Nueva York para profundizar su especialización en bacteriología que luego complementó estudiando en Madrid con el Premio Nobel de Medicina del año 1906, Doctor Santiago Ramón y Cajal.

Décimo, uno de sus hábitos era leer las más actualizadas revistas científicas de países como Alemania, Francia, Estados Unidos y España. Cosa que podía hacer por el dominio de más de cuatro idiomas que tenía para desarrollar la capacidad de conocer, en la medida de lo posible, los aportes de las distintas culturas.

De esta manera, el Doctor José Gregorio hizo de las universidades un medio para dar fecundidad a la inteligencia cristiana.

EL DESAFÍO DE LA IGLESIA DOMÉSTICA

Reflexiones en torno a la educación en la fe en tiempo de pandemia y de templos cerrados

María Irene Nesi fma

María Irene Nesi fma


La llegada de la pandemia nos encontró a todos haciendo cualquier cosa que considerábamos importante, sin pensar en la gravedad de lo que acontecía y las tremendas consecuencias que vendrían sobre la cotidianeidad.

En esta afirmación está incluida la Iglesia institución, como gustan llamarla algunos para dirigirse a obispos y sacerdotes. También a ellos los tomó desprevenidos. Ya el domingo 16 de marzo, algunos alcaldes y gobernadores celosos de su autoridad mandaron cerrar algunos templos, luego los obispos asumieron esta responsabilidad pensando en una medida transitoria… y lo que se creyó que duraría dos semanas, pasa de doce semanas…

Se activaron las redes… comenzaron los grupos de chat en todos los medios disponibles para comunicarse. Los padres se preguntan cuándo recibirán los sacramentos sus hijos. En las escuelas, sobre todo en las católicas, los maestros pensaron como continuar con la ERE o algunos hasta con la catequesis. Entonces a crear actividades on line para suplir los encuentros y además, como con las otras tareas escolares, implicar a la familia.
Entonces se volvió a una imagen, conocida pero a la vez descuidada: familia Iglesia doméstica. Sí, ante el cierre de los lugares de culto, se invitó a recordar que cada familia es-está llamada a ser Iglesia doméstica. Entonces la creatividad se volcó a elaborar no solo actividades sino a proponer altarcitos domésticos, oraciones en familia, lecturas bíblicas comentada para las familias… como si quinientos años de historia no hubieran pasado y el régimen de cristiandad que trajo España con la colonia siguiera vigente y lo único que haría falta es proveer de recursos para que la familia asuma su identidad cristiana.

Pero hay una realidad que se sigue ignorando: en el pueblo quedan elementos de piedad (religiosidad) popular que se van ritualizando cada vez más perdiendo su contenido cristiano para quedar en la forma y la imagen. La descristianización progresiva que viene afectando a toda América Latina en distinto grado, de forma ineludible afecta profundamente a nuestro país, unida al pluralismo religioso y la conciencia de la privatización de lo religioso cada vez más desvinculado de lo confesional institucional. De forma contundente afirma el texto de Aparecida: tenemos un alto porcentaje de católicos sin conciencia de su misión de ser sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil y vulnerable. (DA 286).

En este contexto, resuenan claras las reiteradas llamadas del papa Francisco: hoy necesitamos una Iglesia en salida misionera, llamada también para quien en la educación vive su compromiso de discípulo misionero. Aunque larga, la cita del texto nos describe la llamada cada día más ineludible a esta salida, y en tiempo de desinstalación de las estructuras conocidas, es más que pertinente:

No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en nuestro Continente. (DA 548)

Se abre un nuevo panorama con nuevas preguntas y las respuestas requieren de la misma novedad que la situación. Se ha acusado demasiadas veces a la Iglesia de ofrecer respuestas incomprensibles a preguntas que ya nadie se hace. Este receso obligatorio obliga, no solo a empezar a producir mensajes con todos los recursos de las nuevas tecnologías, sino a escuchar el clamor callado que brota del corazón de hombres y mujeres que perdieron el sentido, totalmente desarraigados y desalojados de su propia interioridad.

Ahora se puede plantear el problema que hoy está desafiando la acción evangelizadora de la Iglesia: cómo llegar a la familia para que viva su vocación de Iglesia doméstica: este fenómeno nos interpela profundamente a imaginar y organizar nuevas formas de acercamiento a ellos para ayudarles a valorar el sentido de la vida sacramental, de la participación comunitaria y del compromiso ciudadano. Tenemos un alto porcentaje de católicos sin conciencia de su misión de ser sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil y vulnerable. (DA 286)

La conciencia misionera que se renueva en este tiempo, ha de llevar a buscar caminos de primer anuncio, de proclamación kerigmática, ya que la manera actual de educación en la fe y el crecimiento en la vivencia cristiana, no dan los resultados esperados: O educamos en la fe, poniendo realmente en contacto con Jesucristo e invitando a su seguimiento, o no cumpliremos nuestra misión evangelizadora. (DA 287)
Es necesario descubrir el sentido profundo del anuncio misionero y kerigmático, no solo a nivel de persona a persona, sino de la familia también, si de veras se la quiere convocar a su misión derivada de los sacramentos celebrados, ser Iglesia doméstica.

PARA LA REFLEXIÓN:
¿Cómo responder al clamor de las familias que han perdido el sentido cristiano de la vida y se encuentran impotentes ante los retos de educar a sus hijos en la fe y en humanidad?
¿Qué puede ofrecer el educador que asume su vocación de discípulo misionero para dar sentido y respuesta a la necesidad de Dios en la vida?

Caracas 01 de junio de 2020

Todos somos emigrantes. Todos estamos aquí de paso.

Christopher Díaz, Ingeniero/Docente

Instagram: @elprofeliz/ Correo: chrisdanield@gmail.com

Una polémica decisión… En este constante dilema de quedarnos o de emigrar y buscar un “futuro mejor en otras latitudes” hemos visto como nuestro país se ha fracturado o desmoronado en muchos aspectos: económica, política, social, cultural y moralmente, esperando que un milagro ocurra de la noche a la mañana y nuestra realidad cambie instantáneamente.

Los que decidimos quedarnos, algunas veces somos cuestionados por aquellos que se fueron, los cuales de una otra forma han aprovechado las oportunidades de mejoras que otro país le está ofreciendo. ¡Muy bien por esos valientes! No obstante, muchísimas personas que optamos por quedarnos a pesar de vivir en cierta “anarquía controlada”, apostamos a un cambio integral como sociedad. Mientras llega ese empoderamiento, nos toca aceptar lo que no podemos cambiar (por ahora). Siendo así, es importante tener en cuenta que todo tiene su inicio y su fin, y que durante este proceso de letargo (con acentuada desmotivación) sigamos luchando por nuestras metas personales, familiares y profesionales.

Quedarse o irse del país, tal como lo he escuchado de algunos que se fueron, resulta “polémico “: dejarlo todo y comenzar desde cero en otro país; pero también lo es quedarnos y seguir viendo como poco a poco se degrada nuestra calidad de vida; aunque para esto último, signifique estar acostumbrados a lo que tenemos y por ende no salir de nuestra zona de comodidad.

Ahora bien, los que decidimos quedarnos no nos queda de otra que dejar de lado el pesimismo y tratar de auto motivarnos para seguir “haciendo país” con lo que tenemos, así como ha habido una fuga importante de cerebros, también se ha quedado gente valiosa que ha decidido continuar a pesar de las adversidades. Las crisis son buenas para sacar lo mejor de nosotros y aunque nos resignemos muchas veces, es mejor ver el vaso medio lleno (en lugar de medio vacío o lo que nos falta) y por otro lado, creo que ayuda más ver la vida bajo esta premisa bien conocida: no hay mal que por bien no venga. Entonces pensemos en qué podemos ayudar, ¿cuál sería el aporte que puedo dar a mi país? ¿Podemos volvernos parte de la solución? Creo que sí… ¡Todo suma!

Saquemos y demos lo mejor de nosotros. ¡Te amo Venezuela!

Gracias por leerme.

Jesús Maestro, enséñanos a mirar

José Antonio Tolosa, sacerdote católico. Valle de la Pascua, Guárico.  @tolocam

El Evangelista Lucas nos invita a contemplar a Jesús como el maestro que nos enseña a mirar la vida de manera totalmente nueva, aun en las peores circunstancias. Es en el pasaje llamado el Camino de Emaús. (24,13-35). La comunidad simbolizada en las dos personas que van de camino, terminan mirando y asumiendo de manera completamente diferente todo lo que ellos  ya creían conocer,  acaban aprendiendo a ver todo de nuevo.  Todo cambia para ellos sin que externamente nada haya variado aún.  

Cambia en ellos la manera de interpretar  lo sucedido. Su forma vieja de asumir los acontecimientos les hundía como personas y como comunidad; experimentaban el abandono porque no eran capaces de reconocer la presencia del Resucitado que está caminando a su lado y está siendo testimoniado por las mujeres,  por el camino (por la vida) se detienen afligidos, muere en ellos la esperanza porque hace tres días (tiempo completo)  que fue asesinado el liberador, creían conocer al Nazareno y estaban seguros de su destino fatal, lo que ha sucedido aniquila la fe y la esperanza que había dentro de ellos.  Por eso no queda más solución que resignarse en lo antiguo y regresar a Emaús, al pasado conocido y seguro. 

A mitad del relato el catequista Lucas nos enuncia lo que ha logrado el Maestro, “Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron…” y para acentuar que es una experiencia interior, una lección que se aprende desde dentro, que lo indispensable es dejarse abrir los ojos del alma por el Maestro Jesús para asumir los vicisitudes por muy complicadas que aparezcan, termina diciendo “Pero él desapareció de su vista.” 

Necesitaron aprender a creer de nuevo, precisaron conocer, ahora sí, a Jesús de Nazaret, porque sus convicciones profundas no eran suficiente para asumir el presente con integridad. El Maestro les fue iniciando en  su propia experiencia honda; “Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la Escritura  se refería a él”  

Para permitir que Jesús el Cristo nos alcance en nuestra situación vital es necesario hacer memoria viva de su vida entregada y de su resurrección, asimilar su talante y  comulgar con su espíritu, celebrar su vida en la liturgia superando el ritualismo.  Al igual que a los de Emaús, una luz interior nos permitirá reinterpretar la vida, de tal manera que será  nuestra mirada “iluminada” la que nos defina y no los acontecimiento exteriores.  Es descubrir que en nuestro interior arde la luz de la presencia acompañadora del Resucitado que se ha hecho experiencia vital. 

Sólo así estaremos capacitados para salir al mundo aportando lucidez, paz y esperanza, aun cuando las noticias no sean muy alentadoras.  Desde esa claridad y crecimiento interior nuestro compromiso social será construcción de auténticas dinámicas humanizadoras.    

Los de Emaús regresan convertidos en personas nuevas, con convicciones que les capacitan en un mundo impregnado de dificultades  a interpretar los hechos desde un talante esperanzador;  el caminar y escuchar al  Maestro y el compartir el pan con él ha sido la escuela para reconocerle vivo entre ellos.  ¿Estamos dejando que el Evangelio eduque nuestra interioridad? ¿Estamos educado para la interioridad?  Nuestras tradiciones, rituales y devociones ¿priorizan el crecimiento interior? O ¿una ritualidad mágica? ¿Cuáles son los ojos interiores que necesitamos para interpretar esta realidad de hoy?  Y la primera pregunta del Maestro; ¿De qué van conversando por el camino? Ponle nombre a lo que sientes y a lo que ves, junto a Jesús vamos a aprender a mirar todo de nuevo.  

FORO-CHAT CON LOS DOCENTES DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DE LA SALLE SECTOR VENEZUELA

Caracas-. El departamento de educación del  Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano realizó el día jueves 14 de mayo del presente año en el marco de la semana lasallista, se llevó a cabo  el Foro-Chat “Hablemos sobre la Reconstrucción del Pacto Educativo”, un espacio abierto a la familia De La Salle en Venezuela con el fin de hacerlos partícipes de la invitación del Papa Francisco, tratando de converger valientemente invirtiendo todas las energías de forma responsable y creativa para lograr el sueño de una aldea educativa en todo el país.

 El encuentro fue bajo la plataforma de  WhatsApp, participaron alrededor de 70 personas entre ellos hermanos de La Salle y docentes de todos los niveles, algunos de ellos con funciones de coordinadores o miembros del equipo directivo. Además provenientes de las distintas instituciones educativas de la congregación en el sector Venezuela.

La Licda. Carmen Reyes Directora del Departamento de Educación del SPCEV;  afirmó que cualquier cambio comienza por la educación, tratando de buscar juntos las soluciones iniciando procesos de transformación sin miedo. Es urgente asumir un compromiso personal y comunitario haciendo alianza que se concierne en hacer realidad un humanismo solidario. Es necesario sumar esfuerzos para seguir apostando por la educación en el país.

Se expusieron los objetivos de la Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela facilitado por el Licdo. Giclis Santamaría coordinador del Programa de Formación Docente de la Pastoral Educativa del Departamento de Educación. Planteó que con el propósito de convertir a Venezuela en una aldea de la educación es necesario hacer convergencia que nos lleve a una alianza que favorezca el desarrollo de todos los componentes de la persona. La educación es un misterio de servicio al hombre y al mundo, un proceso dinámico que dura toda la vida de la persona y de los pueblos, recoge la memoria del pasado y se proyecta hacia el futuro; por esto la presencia de la Iglesia y de los educadores católicos es indispensable en la nueva evangelización, sin duda alguna el futuro de la humanidad está en quienes sepan darle a las generaciones futuras razones para vivir y razones para esperar como lo ha dicho el Vaticano II.

La propuesta del Pacto Educativo no es solo para educadores sino es incluir a todos los actores educativos. Es motivar y concienciar que todos somos responsables de formar hombres y mujeres de bien. En la actualidad hay muchos desaciertos solo queda en nuestras manos forjar el futuro y mirarlos desde otra perspectiva. Es una tarea difícil la que estamos viviendo, es una experiencia para todos pero tomados de Jesús Maestro podemos buscar alternativas para llegar a los más necesitados. Es un compromiso y en servicio que debemos seguir. Es ahora el momento de detenernos y reinventarnos.

Finalmente  como manifestó la docente Rosa Guerra, es importante considerar que San Juan Bautista De La Salle, trabajó en tiempos muy difíciles pero muy parecidos a los que enfrentamos en la Venezuela de hoy; simplemente desde su pedagogía fue logrando una mejor educación hasta construir la institución de la que hoy somos parte; teniendo como principio la fraternidad, la fe y el servicio hacia los más desfavorecidos.

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Gerardo Salas, sacerdote católico

Todo momento es una oportunidad para pensar, reflexionar y asumir retos, desafíos en bien del Reino de Dios. Congregarnos en torno al Señor es poder celebrar con gratitud, el testimonio de San Juan Bosco, cristiano  con visión de Iglesia, que dedicó su vida a formar a tantos jóvenes en pro de una sociedad mejor y de una Iglesia más evangelizadora; por ello lo recuerda hoy la Iglesia en su liturgia. 

Comenzaría esta reflexión dejándonos interpelar ¿Cuál es la virtud que Usted cree que más necesita?, tal vez haciendo esta pregunta encontraremos que el gran número de personas suelen decir yo necesito tener mayor paciencia, otros dirán yo he perdido totalmente la confianza, he perdido la confianza en la familia, en mí mismo. 

La paciencia y la confianza son dos virtudes que no son muy abundantes hoy en día y son tan necesarias, estas virtudes, esa paciencia y esa confianza están muy bien descritas en el evangelio de hoy.

Porque Cristo nos está hablando de una semilla, una semilla que se siembra, que va creciendo a su propio ritmo. Sin embargo en nuestras vidas nos aborda realidades que nos impide valorar el ritmo de las cosas, nos salta la angustia, la desesperación, la ansiedad, el estrés, entre otros, No obstante, vemos como  Cristo nos  advierte que  con gritarle a la semilla, echarle más agua, más agua y más agua, si juntar la semilla con el abono, halar la semilla para que crezca, nada de esto va a dar buenos resultados. El mundo de la agricultura nos enseña muchas cosas prácticas y una de las cosas que nos enseña es la paciencia; la paciencia y la confianza en lo que va a suceder. Una enseñanza preciosa  la que Jesús nos da. 

Hay momentos en que los cristianos tenemos que parar en nuestra actividad evangelizadora y considero que es el objetivo de este encuentro, para entender que tal vez dormir de noche, tal vez, discernir pausadamente, podrá entenderse mejor que “la semilla germina y va creciendo sin que el sembrador sepa cómo”, es la respuesta a muchas preocupaciones en la tarea a desarrollar en este departamento.

Ustedes estos días están de alguna manera recogiendo los frutos sembrados por otros, pero se hace apremiante, oxigenar la tierra desde la experiencia del rotar de nuevo el terreno para sembrar nuevas semillas, esto nos lo enseña el sembrador, si no el terreno se cansa y puede llegar a la aridez, por ello es oportuno ver nuevos frutos para la generación de hoy y del mañana, sin omitir la experiencia del pasado, el esfuerzo y la constancia de quienes sembraron en nosotros tanto la paciencia y la confianza, de llevar adelante en esta realidad país, un nuevo amanecer educativo, que transforme y dé esperanza a una sociedad nueva al estilo de Jesús, adelantándose a las necesidades de las futuras generaciones.

Cuidado con la tentación del quedarse mirando el pasado, ello puede estancar los procesos que pueden hacer cambiar el rumbo del hombre de hoy y se pueden convertir solo en eventos bonitos y maquillados que adormecen  o anestesian el camino del progreso formativo.

El Papa Francisco el (25-06-18) expresó “Solo cambiando la educación, se puede cambiar el mundo. Para hacer esto es necesario las siguientes sugerencias: hacer red, no dejarse robar la esperanza y buscar el bien común”

“Un programa de pensamiento y de acción basado en principios” que “podrán contribuir, a través de la educación, a la construcción de un provenir en el cual la dignidad de la persona y la fraternidad universal sean los recursos globales a los que todo ciudadano del mundo pueda acceder”.

Continua el Papa señalando que para hacer eficaces los proyectos educativos, estos deben obedecer a tres criterios esenciales: identidadcalidad y bien común.

La identidad —afirma el Pontífice— exige coherencia y continuidad con la misión de la escuela, de la universidad y de los centros de investigación nacidos, promovidos o acompañados por la Iglesia y abiertos a todos. “Estos valores son fundamentales para insertarse en el surco trazado por la civilización cristiana y por la misión evangelizadora de la Iglesia. Con ella podrán contribuir en indicar los caminos a seguir para dar respuestas actuales a los dilemas del presente, teniendo una mirada de preferencia por los más necesitados”.

Otro criterio esencial es la calidad —afirma el Santo Padre—. Este es el faro seguro para iluminar toda iniciativa de estudio, investigación y educación. Esta es necesaria para realizar alianzas de excelencia interdisciplinares que son recomendadas por los documentos conciliares.

No puede faltar el objetivo del bien común —afirma el Papa Francisco—, y este no es fácil de definir en nuestras sociedades marcadas por la convivencia de ciudadanos, grupos y pueblos de culturas, tradiciones y credos diferentes. Se necesita ampliar los horizontes del bien común, educar a todos a la pertenencia de la familia humana

El Papa Francisco (8-6-19) explicó que actualmente se da una deconstrucción del humanismo y para enfrentar esa situación “necesitamos la sinergia de las diferentes realidades educativas. La primera es la familia, como lugar donde se aprende a salir de sí mismo y ‘a ponerse delante del otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a vivir juntos’”.

El Pontífice explicó que las instituciones educativas católicas tienen la misión de ofrecer horizontes abiertos a la trascendencia, porque la educación católica ‘marca la diferencia’ al cultivar valores espirituales en los jóvenes”.

“El educador debe ser competente, cualificado y, al mismo tiempo, rico en humanidad, capaz de estar con los alumnos para promover su crecimiento humano y espiritual. El educador debe unir en sí mismo las cualidades de la enseñanza y la capacidad de atención y cuidado amoroso de las personas. Para ambos aspectos es necesaria una formación permanente, que ayude a los profesores y líderes a mantener su profesionalidad y, al mismo tiempo, a cuidar su fe y su motivación espiritual”.

Para el Papa Francisco, “otro peligro que amenaza la delicada tarea de la educación es la dictadura de los resultados. La cual considera a la persona como un objeto ‘laboratorio’ y no tiene interés en su crecimiento integral. También ignora sus dificultades, sus errores, sus miedos, sus sueños, su libertad”.

“Este enfoque –dirigido por la lógica de la producción y el consumo– pone el énfasis principalmente en la economía y parece equiparar artificialmente a los hombres con las máquinas. Para superar este obstáculo es necesario poner a toda la persona en el centro de la acción educativa”.

 Ante esto San Pablo nos recuerda: “Pablo plantó, Apolo regó, pero el que da el crecimiento es Dios”. Dejemos a Dios hacer su tarea, que es la principal. Hagamos la nuestra: sembrar, abonar, cuidar la tierra sembrada, acoger a Cristo, cultivar la amistad con Él, seguir sus indicaciones, predicar y ser testigos de su evangelio, dormir, descansar. Sembrar es la tarea de todos para poder reconstruir.

Desde esas grandes virtudes de la paciencia y la confianza; el nuevo desafío que el Papa Francisco está confiando al campo de la educación, es precisamente,  “reconstruir el pacto educativo global”, dice el Pontífice “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión”.

Al inicio de este milenio, recuerda el Papa San Juan Pablo II en la carta apostólica Novo millennio ineunte, el gran desafío de la Iglesia consiste en “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión” (n. 43). Para que el apostolado dé frutos de bien, es indispensable que las comunidades vivan un espíritu de fraternidad mutua y real. Para realizar un único proyecto educativo y pastoral, es necesario que todas las comunidades estén unidas por un firme espíritu de familia. Que cada comunidad sea verdadera escuela de fe y de oración abierta a los jóvenes, donde sea posible compartir sus expectativas y dificultades, y responder a los desafíos que deben afrontar los adolescentes y los jóvenes.

Concluyo animando a todos ustedes a seguir creyendo en las capacidades y potencialidades que Dios les ha dado para llevar adelante la tarea desafiante de educar para la vida, para un mejor mañana, para una mejor Venezuela más humana y más fraterna.

Así sea.

¿Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela? Un camino por recorrer

¿Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela?  Un camino por recorrer
Licda. Carmen Amelia Reyes Liscano, Directora Ejecutiva del Departamento de Educación de la CEV

La invitación que en septiembre del 2019 hiciera el papa Francisco al mundo a Reconstruir el Pacto Educativo Global para con ello “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión”, se convierte en un desafío para quienes, desde este contexto, seguimos sumando esfuerzos para educar en Venezuela, para nosotros es como una brisa fresca que viene a renovar el aliento de vida en la vocación educadora, tan desvencijada hoy día por la realidad que nos oprime.

Desde esta inspiración por la reconstrucción del pacto educativo global, hemos asumido desde el Departamento de Educación del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano, el compromiso de hacer alianzas desde esa misma I. Escucha paciente, II. Diálogo constructivo y III. Convergencia global, con todos aquellos que tengan responsabilidad educativa, proponiendo el Proyecto “Reconstrucción del Pacto Educativo en Venezuela”.

Estamos seguros que podemos convertir a Venezuela en una “Aldea de la Educación”, si aunamos esfuerzos desde lo que cada uno hace.
Para esta gran acción hemos invitado naturalmente a las instituciones católicas: Asociación Venezolana de la Educación Católica (AVEC), Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP), Instituto Venezolano de Capacitación de la Iglesia (INVECAPI), Centro de Reflexión y Planificación Educativa de la Compañía de Jesús (CERPE), Obras Misionales Pontificias desde el Servicio de Animación Misionera Escolar (SAME), Red Panamazónica (REPAM), Conferencia Venezolana de Religiosos y Religiosas (CONVER), Departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano. Pero también en nuestro recorrido de animación, hemos invitado y queremos seguir incorporando a todos aquellos de quienes depende el camino educativo: educandos, familias, escuelas, educadores, Estado y sectores gubernamentales, sociedad, medios de comunicación, otras religiones y denominaciones cristianas, organizaciones no gubernamentales que trabajan en la educación; en fin hombre mujeres de buena voluntad, a fin de cuentas, si existe algo que nos conecte a todos, esto es el camino educativo.

El proyecto se está desarrollando en tres etapas, a saber:

  • Etapa I. Escucha Paciente.
  • Etapa II. Diálogo Constructivo.
  • Etapa III. Convergencia Global.

En enero de este año iniciamos una peregrinación presentado este proyecto a todo aquel que ha estado dispuesto a escuchar, hasta ahora lo hemos presentado, animados por la Pastoral Educativa y Universitaria, con la bendición de sus respectivos Arzobispos y Obispos en: Coro, Barcelona, Margarita, Barinas y Mérida; en comunión con los departamentos del SPEV lo hemos compartido con los directores diocesanos de Pastoral Familiar, a los delegados de comunicación de las diferentes diócesis del país y a los directores de Catequesis, todos reunidos en sus respectivos encuentros nacionales y con las instituciones afiliadas a la AVEC en su reunión mensual.

Todo este proceso de animación nos ha hecho descubrir lo importante que es poner la educación sobre la mesa en la Venezuela de hoy, una educación que responda a los cambios paradigmáticos de la sociedad, una educación capaz de generar nuevos lenguajes para poder dialogar con la metamorfosis cultural y antropológica que experimenta la humanidad.

El papa nos invita a “renovar la pasión”, hagamos juntos este camino que nos permitirá volver a encender el fuego en el corazón, hoy más que nunca debemos sentirnos desafiados a vivir las tres valentías que el pontífice nos ha presentado: 1. la valentía de poner a la persona en el centro, 2. la valentía de invertir las mejores energías con creatividad y responsabilidad, 3. la valentía de formar personas disponibles que se pongan al servicio de la comunidad. Lo he dicho en otras oportunidades, este proyecto de no es para cobardes, este proyecto requiere de personas dispuestas, disponibles, con corazón ardiente y capaces de descubrir que, haciendo caminos de comunión, podemos configurar a Venezuela como una Aldea de la Educación, donde educar es tarea de todos.

¿Tú estás dispuesto al compromiso? ¿Cómo es la realidad educativa en tu entorno? ¿Cómo sueñas la educación en Venezuela? ¿Qué estás dispuesto a hacer para que ese sueño sea realidad?


Lcda. Carmen Amelia Reyes Liscano
Departamento de Educación del SPEV
Directora Ejecutiva