Semana de la Pastoral Universitaria Nacional

Caracas.- La Pastoral Universitaria del Departamento de Educación del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano se encuentra celebrando la “Semana de Pastoral Universitaria” (Semana PUN) del 30 de noviembre del 2020 hasta el 6 de diciembre del 2020, bajo diferentes plataformas presenciales – Con medidas de bioseguridad- y virtuales: WhatsApp y YouTube.

La semana PUN surge  en el XIII encuentro  de la Pastoral Universitaria que se realizó en octubre del 2019, con el objetivo de modos de comunion en todas las expresiones de Pastoral Universitaria en Venezuela desde las distintas localidades. Dada la contingencia sanitaria que está atravesando el mundo, se ha creado diferentes estrategias y espacios virtuales para así lograr el desarrollo de las actividades.

El día lunes 30 de noviembre inició la semana Pastoral junto a la Lcda. Carmen Amelia Reyes, Directora Ejecutiva del Departamento de Educación y los psicólogos Erinson de Jesús Bustamante  David Miguel González mediante un programa en vivo vía YouTube, el cual tuvo como título  José Gregorio Hernández como universitario.

En este sentido, durante el programa se abordaron temas de identidad, pilares y opciones de la Pastoral Universitaria, Así como presentar a José Gregorio Hernández, como modelo de esta pastoral.

En este sentido, se dijo que la Pastoral Universitaria, es una pastoral de fronteras, del dialogo y del encuentro, en salida para llevar el evangelio de Dios a diferentes toda la diversidad de la comunidad universitaria, Tiene diferentes expresiones, modos de vivirse segun cada realidad, pero es una sola pastoral, que vive en el Espíritu y hace comunión.

La identidad de la Pastoral Universitaria, se define por la multiforme acción evangelizadora que se desarrolla con respecto al ámbito del sector universitario en su más amplia comprensión, y cuando se hace mención a la palabra Universitaria es la comunidad de saberes donde converge estudiantes y profesores para el desarrollo del saber, desde el dialogo y del encuentro.

Y desde esa mirada, encontramos en el próximo beato José Gregorio Hernández un modelo de la Pastoral Universitaria, ya que es testimonio de la identidad de la pastoral por su dedicación como estudiante, profesor e investigador universitario y el compromiso por evangelizar en cada faceta que se desarrolló, marcado por un profundo deseo de hacer el bien.

En la universidad, desde esta perspectiva pastoal no solo se trata de anunciar una buena noticia, lo fundamental es que seamos buena noticia y se podrá cambiar la realidad que vivimos.

La Semana de Pastoral Universitaria

Caracas.- La Pastoral Universitaria del Departamento de Educación del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano celebrara la “Semana de Pastoral Universitaria” (Semana PUN) del 30 de noviembre del 2020 hasta el 6 de diciembre del 2020, bajo diferentes plataformas presenciales – Con medidas de bioseguridad- y virtuales: WhatsApp y YouTube.

Esta semana es una iniciativa surgida en el XIII Encuentro Nacional de Pastoral Universitaria, en el cual se presentó el Plan Nacional de Pastoral Universitaria. La intención de la misma es ser un gesto común entre todas las expresiones de Pastoral Universitaria existentes en el país, en el marco del día del estudiante y del profesor universitario. Respondiendo así, a la opción 4 del Plan Nacional: Una pastoral universitaria, profética, renovada y en salida desde el impulso evangelizador de la iglesia.

Tiene como líneas de acción: Dar vida a los modos, proyectos y estructuras que facilitan las tareas evangelizadoras de acuerdo a la realidad actual, promoviendo espacios de encuentro y vivencias que fortalecen los valores cristianos católicos.

En esta primera ocasión y en el marco de la crisis sanitaria, se celebrara esta semana de forma virtual y algunas presenciales,  con distintas iniciativas propuestas a nivel nacional y otras por el Equipo Animador de Pastoral Universitaria del Departamento de Educación y del Programa de Formación para el Liderazgo Universitario, abiertas a todos los miembros de la comunidad universitaria en Venezuela.

Algunas expresiones de Pastoral Universitaria de diócesis y Arquidiócesis del país, realizaron distintas iniciativas la semana pasada. Durante esta semana distintas localidades realizarán otras experiencias virtuales y algunas presenciales tomando las debidas medidas preventivas dadas la contingencia sanitaria. Como propuestas nacionales, se realizarán dos live (programas en vivos) y tres foro chats con temas de interés para todos los agentes de pastoral y tomando como referencia a José Gregorio Hernández, modelo de nuestra pastoral.

Encomendamos la semana PUN a nuestro próximo beato José Gregorio Hernández, un modelo para el Pacto Educativo, y a nuestra Virgen De Coromoto Patrona de Venezuela que nos ilumine en el caminar educativo y podamos ser testimonios de una iglesia en salida.

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Homilía encuentro del Departamento de Educación. 31 de enero 2020

Gerardo Salas, sacerdote católico

Todo momento es una oportunidad para pensar, reflexionar y asumir retos, desafíos en bien del Reino de Dios. Congregarnos en torno al Señor es poder celebrar con gratitud, el testimonio de San Juan Bosco, cristiano  con visión de Iglesia, que dedicó su vida a formar a tantos jóvenes en pro de una sociedad mejor y de una Iglesia más evangelizadora; por ello lo recuerda hoy la Iglesia en su liturgia. 

Comenzaría esta reflexión dejándonos interpelar ¿Cuál es la virtud que Usted cree que más necesita?, tal vez haciendo esta pregunta encontraremos que el gran número de personas suelen decir yo necesito tener mayor paciencia, otros dirán yo he perdido totalmente la confianza, he perdido la confianza en la familia, en mí mismo. 

La paciencia y la confianza son dos virtudes que no son muy abundantes hoy en día y son tan necesarias, estas virtudes, esa paciencia y esa confianza están muy bien descritas en el evangelio de hoy.

Porque Cristo nos está hablando de una semilla, una semilla que se siembra, que va creciendo a su propio ritmo. Sin embargo en nuestras vidas nos aborda realidades que nos impide valorar el ritmo de las cosas, nos salta la angustia, la desesperación, la ansiedad, el estrés, entre otros, No obstante, vemos como  Cristo nos  advierte que  con gritarle a la semilla, echarle más agua, más agua y más agua, si juntar la semilla con el abono, halar la semilla para que crezca, nada de esto va a dar buenos resultados. El mundo de la agricultura nos enseña muchas cosas prácticas y una de las cosas que nos enseña es la paciencia; la paciencia y la confianza en lo que va a suceder. Una enseñanza preciosa  la que Jesús nos da. 

Hay momentos en que los cristianos tenemos que parar en nuestra actividad evangelizadora y considero que es el objetivo de este encuentro, para entender que tal vez dormir de noche, tal vez, discernir pausadamente, podrá entenderse mejor que “la semilla germina y va creciendo sin que el sembrador sepa cómo”, es la respuesta a muchas preocupaciones en la tarea a desarrollar en este departamento.

Ustedes estos días están de alguna manera recogiendo los frutos sembrados por otros, pero se hace apremiante, oxigenar la tierra desde la experiencia del rotar de nuevo el terreno para sembrar nuevas semillas, esto nos lo enseña el sembrador, si no el terreno se cansa y puede llegar a la aridez, por ello es oportuno ver nuevos frutos para la generación de hoy y del mañana, sin omitir la experiencia del pasado, el esfuerzo y la constancia de quienes sembraron en nosotros tanto la paciencia y la confianza, de llevar adelante en esta realidad país, un nuevo amanecer educativo, que transforme y dé esperanza a una sociedad nueva al estilo de Jesús, adelantándose a las necesidades de las futuras generaciones.

Cuidado con la tentación del quedarse mirando el pasado, ello puede estancar los procesos que pueden hacer cambiar el rumbo del hombre de hoy y se pueden convertir solo en eventos bonitos y maquillados que adormecen  o anestesian el camino del progreso formativo.

El Papa Francisco el (25-06-18) expresó “Solo cambiando la educación, se puede cambiar el mundo. Para hacer esto es necesario las siguientes sugerencias: hacer red, no dejarse robar la esperanza y buscar el bien común”

“Un programa de pensamiento y de acción basado en principios” que “podrán contribuir, a través de la educación, a la construcción de un provenir en el cual la dignidad de la persona y la fraternidad universal sean los recursos globales a los que todo ciudadano del mundo pueda acceder”.

Continua el Papa señalando que para hacer eficaces los proyectos educativos, estos deben obedecer a tres criterios esenciales: identidadcalidad y bien común.

La identidad —afirma el Pontífice— exige coherencia y continuidad con la misión de la escuela, de la universidad y de los centros de investigación nacidos, promovidos o acompañados por la Iglesia y abiertos a todos. “Estos valores son fundamentales para insertarse en el surco trazado por la civilización cristiana y por la misión evangelizadora de la Iglesia. Con ella podrán contribuir en indicar los caminos a seguir para dar respuestas actuales a los dilemas del presente, teniendo una mirada de preferencia por los más necesitados”.

Otro criterio esencial es la calidad —afirma el Santo Padre—. Este es el faro seguro para iluminar toda iniciativa de estudio, investigación y educación. Esta es necesaria para realizar alianzas de excelencia interdisciplinares que son recomendadas por los documentos conciliares.

No puede faltar el objetivo del bien común —afirma el Papa Francisco—, y este no es fácil de definir en nuestras sociedades marcadas por la convivencia de ciudadanos, grupos y pueblos de culturas, tradiciones y credos diferentes. Se necesita ampliar los horizontes del bien común, educar a todos a la pertenencia de la familia humana

El Papa Francisco (8-6-19) explicó que actualmente se da una deconstrucción del humanismo y para enfrentar esa situación “necesitamos la sinergia de las diferentes realidades educativas. La primera es la familia, como lugar donde se aprende a salir de sí mismo y ‘a ponerse delante del otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a vivir juntos’”.

El Pontífice explicó que las instituciones educativas católicas tienen la misión de ofrecer horizontes abiertos a la trascendencia, porque la educación católica ‘marca la diferencia’ al cultivar valores espirituales en los jóvenes”.

“El educador debe ser competente, cualificado y, al mismo tiempo, rico en humanidad, capaz de estar con los alumnos para promover su crecimiento humano y espiritual. El educador debe unir en sí mismo las cualidades de la enseñanza y la capacidad de atención y cuidado amoroso de las personas. Para ambos aspectos es necesaria una formación permanente, que ayude a los profesores y líderes a mantener su profesionalidad y, al mismo tiempo, a cuidar su fe y su motivación espiritual”.

Para el Papa Francisco, “otro peligro que amenaza la delicada tarea de la educación es la dictadura de los resultados. La cual considera a la persona como un objeto ‘laboratorio’ y no tiene interés en su crecimiento integral. También ignora sus dificultades, sus errores, sus miedos, sus sueños, su libertad”.

“Este enfoque –dirigido por la lógica de la producción y el consumo– pone el énfasis principalmente en la economía y parece equiparar artificialmente a los hombres con las máquinas. Para superar este obstáculo es necesario poner a toda la persona en el centro de la acción educativa”.

 Ante esto San Pablo nos recuerda: “Pablo plantó, Apolo regó, pero el que da el crecimiento es Dios”. Dejemos a Dios hacer su tarea, que es la principal. Hagamos la nuestra: sembrar, abonar, cuidar la tierra sembrada, acoger a Cristo, cultivar la amistad con Él, seguir sus indicaciones, predicar y ser testigos de su evangelio, dormir, descansar. Sembrar es la tarea de todos para poder reconstruir.

Desde esas grandes virtudes de la paciencia y la confianza; el nuevo desafío que el Papa Francisco está confiando al campo de la educación, es precisamente,  “reconstruir el pacto educativo global”, dice el Pontífice “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión”.

Al inicio de este milenio, recuerda el Papa San Juan Pablo II en la carta apostólica Novo millennio ineunte, el gran desafío de la Iglesia consiste en “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión” (n. 43). Para que el apostolado dé frutos de bien, es indispensable que las comunidades vivan un espíritu de fraternidad mutua y real. Para realizar un único proyecto educativo y pastoral, es necesario que todas las comunidades estén unidas por un firme espíritu de familia. Que cada comunidad sea verdadera escuela de fe y de oración abierta a los jóvenes, donde sea posible compartir sus expectativas y dificultades, y responder a los desafíos que deben afrontar los adolescentes y los jóvenes.

Concluyo animando a todos ustedes a seguir creyendo en las capacidades y potencialidades que Dios les ha dado para llevar adelante la tarea desafiante de educar para la vida, para un mejor mañana, para una mejor Venezuela más humana y más fraterna.

Así sea.