¿Qué tal si jugamos?

¿Qué tal si jugamos?

Si, te invito a jugar de una manera que no te ponga más tareas de las que tienes en casa. En estos días que nos toca hacer las labores del hogar, atender a los niños, ayudarles con las guías del colegio y varias cosas más, no quiero agobiarte con consejos pero sí a ofrecerte una manera de aliviar un poco el estrés en familia. La propuesta no es algo nuevo, es el juego, pero al estilo de la película La Vida es Bella, que nos demuestra que a pesar de lo ruda que puede ser la situación afuera, de estar encerrados, podemos darle la vuelta, proteger nuestros niños, que esto sea menos estresante y cumplir con nuestras tareas. ¿Por qué jugando? Principalmente por los más vulnerables que son los niños, en ellos el juego fomenta la creatividad y el aprendizaje, es antídoto contra la ansiedad y la depresión, crea vínculos más sólidos de convivencia y comunicación entre padres e hijos, ayuda transformar experiencias negativas, favorece la adaptación y la capacidad de resolución de problemas.

He pensado en dos proyectos y trabajarlos por unos 4 días aproximadamente. La idea incluye algunas actividades recreativas diferentes en las tardes, pero el resto del día solo usar la imaginación y hacerlo temático como aquellas fiestas que todo gira en torno a un motivo.
El primer proyecto es un viaje al Sistema Solar. Pueden diseñar con materiales de reciclaje unos cascos o trajes de astronautas, luego inventar que cada habitación es un planeta y que tenemos la misión de colocar las cosas en orden, de esta manera los pequeños nos ayudan a guardar ropa, tender la cama, barrer. Las tareas del colegio serían los informes que como astronautas debemos realizar y enviarlas al centro de la NASA en donde analizarán los resultados, ir dándole significado y un nuevo sentido a las tareas cotidianas durante las mañanas, porque eso sí, las rutinas son importantes, lo que hay que hacer, se hace, con un toque de imaginación y humor porque mamá siempre será Houston y cuando los niños (Apolo 7 o 13) necesiten ayuda dirán: “Houston, we have a problem”. En las tardes entretenerlos con lecturas o que realicen dibujos, dramatizaciones del primer hombre en la luna o ver una película sobre el tema.

El mismo estilo podemos aplicar con un submarino ya que en la vida real, quienes entran ahí saben que no saldrán en varias semanas. Cada tripulante con roles y tareas que cumplirá durante el viaje. Para las tardes, libros y películas. Julio Verne no tiene época para leerse, con Yellow Submarine pueden cantar en inglés, también hay canciones a las que les pueden inventar coreografías y pasar un buen rato concentrados en eso mientras los adultos están en la “cabina de control” haciendo otras cosas, no necesariamente pasar todo el tiempo con ellos, pero sí tenerlos motivados, y por qué no, un rato aburridos, sin hablar, solo respirando de forma consciente y contemplando lo que está al otro lado como si efectivamente estuviésemos dentro de un submarino mirando por aquellas ventanitas redondas.

Suena muy bonito pero con los más grandes no funciona, ya están en la etapa de la rebeldía, con ellos es bueno tomarnos un tiempo para hablar sobre personas que han vivido experiencias límites como los 33 mineros al norte de Chile o el equipo de fútbol de unos niños en Tailandia, los que tienen más edad recordarán el accidente en Los Andes. En todas estas historias de supervivencia hay cosas en común: no queda más remedio que escuchar a un líder, construir y respetar normas y acuerdos de convivencia para hacer más llevadera la estadía durante el aislamiento. También la fe vivida en comunidad, la oración que nos acerca más a Dios, nos da alivio y nos inspira a ser mejores personas. A algunos les parecerá extrema esta comparación de la cuarentena con los casos de supervivencia pero en muchos hogares la convivencia es tensa y al estar encerrados todos juntos, tantos días, resulta más complicado de lo habitual, pero a la vez es una oportunidad para transformar esas relaciones, de darles un nuevo sentido.
¿Cómo te has tomado este tiempo en casa? ¿Cada quien frente a una pantalla en su mundo? ¿Han llegado a sus límites de tolerancia y hacen un llamado de SOS? ¿O eres de los que agradece la pandemia porque los ha hecho volver a verse directo a los ojos? Cualquiera sea la respuesta te invito a jugar y fortalecer esos vínculos familiares.